De celular a flor...

La Universidad de Warwick ya tiene la fórmula para reciclar teléfonos móviles.
Verónica Ortiz

Europa estrena cerca de 100 millones de teléfonos celulares cada año, “si por lo menos podemos reciclar la carcasa de un porcentaje, por muy pequeño que sea,  contribuiremos a salvar este planeta”, asegura Peter Dunn, portavoz de la Universidad de Warwick, en Inglaterra. 
 
Y es que el asunto para los catedráticos no es intrascendente –aunque este reciclaje incluya únicamente la cobertura del aparato– porque la intención es sacar al mercado carcasas multicolores para que los usuarios opten por darle una nueva apariencia a su aparato y alarguen la vida del mismo, sin dejar a un lado que el estudio del reciclaje también planea abarcar investigaciones para reutilizar otros componentes del teléfono.

- El primer paso ya lo dieron. Se trata de una carcasa desarrollada por Kerry Kirwan, investigador del grupo de Manufactura de Warwick en conjunto con PVAXX Research & Development, firma que desarrolla materiales, y Motorota. La peculiaridad de esta cubierta es que está compuesta de un polímero que es biodegradable y trae una semilla de girasol o de rosa encapsulada en una pequeña ventana. Cada vez que el usuario la cambia puede plantarla en una maceta y esperar que el material se desintegre para que la semilla se convierta en  flor.

- “Es una gran novedad en la industria de los teléfonos celulares, y los consumidores están felices porque sienten que están haciendo algo por el medio ambiente local”, asegura Kirwan.

- Las pruebas piloto con semillas de girasol han funcionado a la perfección, de ahí que ahora están trabajando con especialistas en horticultura para saber qué otras flores funcionan en este tipo de cápsula, pues la semilla permanece encerrada el tiempo de vida que el usuario desea usarla en su celular, para después ser desechada y enterrada para iniciar su vida como planta.

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