De ángeles y dinosaurios

Este empresario, que heredó de su abuelo un popular salón de baile, con el tiempo se convirtió en
María Antonieta Barragán

Hace 22 años, Miguel Nieto Applebaum estaba lejos de imaginar que algún día se convertiría en uno de los promotores de la vida nocturna del Distrito Federal. Junto con su madre -su padre había muerto cuando él tema 11 años-, Nieto fue nombrado albacea y responsable de una herencia sui generis que recibió por parte de su abuelo, Miguel Balfre Nieto Alcántara: el Salón Los Ángeles, fundado en 1937. Así, se convirtió en administrador de un negocio que nada tenía que ver con sus monótonas jornadas laborales.

- Y es que una cosa fue jugar de niño en los pulidos pisos del salón de baile, y otra muy distinta hacerse cargo del negocio familiar a los 22 años, después de haberse licenciado en Actuaría, carrera que lo llevó a ser gerente de planeación de Cervecería Moctezuma y a ocupar diversos puestos en otras empresas.

- Pronto, Nieto aprendió a trabajar de noche y a negociar con las orquestas, acostumbradas al trato con su abuelo. Sin embargo, considera que el reto mis difícil fue "ganarme el respeto de los empleados, puesto que me veían como un jovencito con cero experiencia, en un lugar que desconocía y dentro de un barrio bastante aguerrido". Así, la estrategia que siguió fue "no pelearse con nadie y estar dispuesto a escuchar consejos".

- Batallas en los salones
Pero, aunque su conducta fue cautelosa desde el principio, la concepción del negocio heredado sufrió un cambio radical. Habían pasado 35 años desde la fundación de Los Ángeles. El lugar era catalogado como "cumbiero" y hasta como "antro". Por lo tanto, el primer reto fue “Transformar la idea que se tenía de los salones de baile", pues según Nieto, lo importante es que la música y el baile manifiestan una expresión propia de la identidad mexicana.

- Ahí empezó su tarea de emprendedor. Conocedor de la vanguardia en cuanto a ritmos afroantillanos, los incorporó al salón de la colonia Guerrero.

- Apoyado por la música de Rubén Blades, de Willie Colón y de Celia Cruz entre otros, difundió la “salsa" como nuevo género para bailar. Fue tal el éxito que, con los años, suslogan casi se convirtió en una certeza: "Quien no conoce Los Ángeles, no conoce México.

- En 1976, a partir de "La rumba es cultura" -un evento organizado por FroyIán López Narváez y Pepe Arévalo-, Nieto inició una nueva etapa en el negocio familiar. Aquel local se convirtió en escenario de actividades diversas (conferencias, conciertos especiales, exhibiciones de pintura, presentaciones de libros). Y si físicamente el lugar no es glamoroso, logró captar la atención y un nuevo público.

- En 1992, el Salón Los Ángeles sufrió otra transformación, al ser remodelado. Este trabajo intentó combinar "lo tradicional" con servicios modernos. Con la compra de terrenos vecinos, se pudo ampliar y mejorar el local, y si bien se mantuvo su aforo de 3,000 personas, ganó el doble de superficie. Con los cambios, el inmueble alcanzó un valor comercial de $1.8 millones de Dólares.

- Termómetro socioeconómico
Nieto asegura que Los Ángeles es un laboratorio sociológico en tiempos de crisis. Se nota cuándo deja de ir el público con menos poder adquisitivo, sustituyéndolo otro, "mejor vestido". La peor etapa que ha vivido fue con el terremoto de l985. Ubicado en una de las zonas donde el sismo hizo más daños, el salón resintió la depresión anímica de sus vecinos.

- Hacia los años 90, la cosas pintaron mejor, si bien Nieto aclara que Los Ángeles no es un negocio de grandes utilidades. Incluso, asegura que para mantener la tradición debe ingeniárselas, subsidiándolo con otros eventos. Por lo menos, programa cinco o seis actividades (banquetes, fiestas privadas, conciertos) al año, que permiten sufragar los gastos por manutención. Por una de estas actividades se pueden cobrar hasta N$200,000 nuevos pesos, equivalentes a un mes y medio de ingresos en temporada normal.

- Sin embargo, ante la moda de los bares, los salones de baile sobreviven con trabajo. Los Ángeles, por ejemplo, consume 90% de sus ingresos en el pago a orquestas (de jueves a domingo se presentan, al menos, dos orquestas por noche). No se paga publicidad y hay pocos empleados. "Si convirtiéramos el área de Los Ángeles en condominios o estacionamiento -asegura-, seria más negocio que operarlo como salón. Lo mantenemos por un prurito familiar".

- Un laboratorio musical
La historia de Nieto incluye hablar del Margo, que a mediados de los años 80 fue considerado "quizás el mejor lugar de rumba en el mundo". Pero aquí Nieto sufrió los peores dolores de cabeza.

- Ubicado en la colonia Narvarte, este local (llamado ahora Maraka) fue "un laboratorio musical para llevar a cabo las ideas mis descabelladas". "Con el Margo, aprendí mucho de la clientela de clase media alta." EI local ya contaba con todo lo necesario, sólo hacían falta el sonido, los músicos, los meseros y pagar una renta mensual de $5 millones de viejos pesos. Sin embargo, los gastos más fuertes eran por la contratación de artistas de gran cartel. A pesar de ello, Nieto nunca se limitó y tuvo a los mejores, si bien le dio la oportunidad a los nuevos. EI empresario calcula que por el Margo pasaron más de 60 grupos y artistas. Un espectáculo con Celia Cruz, por ejemplo, costó $100 millones de viejos pesos por una noche, mas impuestos, traslados y hospedaje.

- Con capacidad para 1,500 personas, el Margo se convirtió en un lugar de moda entre la gente de clase media o con alto poder adquisitivo.

- A veces, el público se quedó afuera, pero el Margo estuvo lejos de ser un éxito financiero. Tras cuatro años de "salir tablas", finalmente llegaron las utilidades. Sin embargo, Margo Su -propietaria del inmueble- anunció su decisión de vender el salón; y como no podían comprar, tuvieron que retirarse.

- Nieto piensa que participó en esta aventura gracias a su interés por incursionar en el mercado de centro nocturno. Nueve años después, lo ve como una "novatada": costó dinero, pero también dio satisfacciones. "Me sirvió para saber qué pega y que no; qué es financieramente viable y qué no", apunta.

- Acostumbrado a los saltos mortales por su afición al paracaidismo (fue presidente de la Sociedad Mexicana de Paracaidismo), saltos igual de abismales que los negocios, quien también es asesor del Festival del Caribe rememora su principal "novatada": cuando, en 1987, en el Margo presentó al grupo austriaco de rock Opus. Con ingenuidad, creyó que una canción de moda seria suficiente para llenar un concierto. La inversión fueron $200,000 dólares y prefiere no hablar de las pérdidas.

- Haberse lanzado al ámbito del rock, sin conocer ese tipo de ambiente, fue un "riesgo no calculado". Hasta el logotipo de la propaganda falló: era tan confuso que nunca pegó y pocos se enteraron que los europeos pasaron por México. "Fue un fracaso total", concluye. Moraleja: no hay que meterse en lo que no se conoce.

- Con sentido del humor, señala que amigos suyos le reclaman: si tiene tanta experiencia, porque no tiene dinero en igual proporción, a lo que dl responde: "Me ha costado mucho dinero haberlo perdido."

- María Rojo y la Nana
Con ganas de darles más de qué hablar a sus amigos y guiado por su intuición, le siguió el paso danzonero a la actriz María Rojo y a finales de 1993 abrió una nueva versión del legendario Salón México, a través de la compañía La Nana SA de CV -cuyo socios son la Rojo (accionista mayoritaria), Fernando Cámara y Nieto- La inversión en efectivo fue de $750 millones de viejos pesos, aunque otra parte se puso en especie. Y a un año de haberse inaugurado, las utilidades suman 30% de dicha inversión.

- ¿Qué hicieron? Habilitar y redecorar una antigua estación que, de 1920 a 1944, alimentó de energía a los tranvías que recorrían el Zócalo, convirtiéndola en un posmoderno salón de baile para ritmos de antaño.

- Desde un principio, el proyecto fue concebido como un salón multiusos: lo mismo se llevan a cabo actividades teatrales, musicales o editoriales, que bailes a beneficio de causas sociales o grabaciones para comerciales. Los fines de semana se presentan hasta tres orquestas por noche y el boleto tiene un costo de N$30 nuevos pesos. Tiene un aforo para 700 personas y 80% de su clientela tiene un alto poder adquisitivo.

- La mancuerna más visible del nuevo Salón México la constituyen Rojo y Nieto. Ella se encarga de las relaciones públicas y de mantener el espíritu danzonero; él, de los asuntos administrativos y de las propuestas musicales, Así como de nuevas fórmulas (una de ellas fue abrir, en las mismas instalaciones, el bar El Marro, cuya barra es una viga de acero, de una sola pieza, obtenida en la demolición del edificio Roble).

- Dinosaurios en extinción
Enamorado de la ciudad de México, Miguel Nieto es un apasionado del ámbito urbano que ocupa su tiempo libre en recorrer la megalópolis, y no hay sitio que se le escape. Lo mismo conoce el tianguis de la colonia San Felipe de Jesús, que el restaurante más lujoso de la ciudad, y es un coleccionista incansable de piezas que recoge de los tiraderos industriales. Por nada desprecia un recorrido en Metro o en pecera. Pero, sobre todo, le gusta visitar a la "competencia", para evaluar y hasta apostar consigo mismo el tiempo de vida comercial que le pronostica al nuevo lugar. "A veces no tengo ni siquiera que entrar a un sitio para darme cuenta que no va a durar mucho", asegura.

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- Nieto, a quien nadie le cree que no sabe bailar, asegura que existe competencia desleal en el negocio nocturno. Hay sitios que son apéndices o subsidiarias de Televisa, diseñados "para perder dinero".

- Sin mucho rubor, confiesa que le gusta trabajar en lugares que le pueda heredar a sus hijos; crear sitios de los cuales ellos se enorgullezcan. Y se compara con los artesanos, con los teatreros y con los empleados de ferias, que insisten en lo mismo porque seguramente "no sabemos hacer otra cosa". Concluye: "Los dueños de salones de baile somos como dinosaurios: en extinción, aunque cachondos."

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