Debo no niego, pago... no quiero

No siempre el que más -No siempre el que más posee es el más cumplido; el presidente de iusa tie
Roberto Aguilar

¿Cómo un hombre que acaba de ganar $1,000 millones de dólares tiene problemas financieros? Aunque parezca increíble esta es la situación que enfrenta Carlos Peralta, empresario que se distingue por polémico y excéntrico. Mientras que Grupo Iusa –por el momento la empresa más importante del industrial– no ha sido capaz de hacer frente a los compromisos de corto plazo de su subsidiaria Industrias Unidas (IUSA), pese a que la venta de su participación en Iusacell a la británica Vodafone le representó ingresos brutos por $974 millones de dólares. La calificadora Standard & Poor’s (S&P) dio un plazo de 90 días a IUSA para que refinancie la mayoría de los $164 millones de dólares –60% de los pasivos totales del conglomerado al cierre de 2000–, proceso que tiene un retraso de 12 meses. La falta de alternativas viables –desde 1998 intentan colocar deuda en los mercados internacionales– ha propiciado el uso intensivo de instrumentos a menores plazos, aumentando los costos financieros.

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S&P advierte que no sólo vigilará los movimientos de la administración para solucionar la demora sino que en caso de incumplir reducirá la calificación crediticia del conglomerado, lo que limitaría la oportunidad de obtener nuevos préstamos e incluso reestructurar los existentes.

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El nivel de pasivos no es el único factor en la agenda de S&P. El fortalecimiento del peso y mayor competencia en el mercado doméstico e internacional afectaron la rentabilidad de IUSA, que se manifestó en una caída en el margen de flujo de efectivo. "La baja rentabilidad y los mayores gastos por intereses derivados de su exposición a deuda de corto plazo han opacado parcialmente los beneficios derivados del mejoramiento de la estructura de costos." Manuel Guereña, de S&P, aclara que operativamente la empresa tiene un desempeño favorable y que al reestructurar sus pasivos la calificación actual se afirmaría de no existir cambios trascendentales en el entorno económico del país.

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Aunque la deuda de IUSA representa apenas 17% de los recursos que Peralta recibió con la venta de Iusacell, su aparente inmovilidad para apoyar a la empresa que fundó su padre obedece a diversos factores: la posibilidad de diluir al resto de los accionistas de Grupo Iusa, la búsqueda de mayor rentabilidad y la filosofía empresarial. "A pesar de que mantiene el control, Peralta no posee el 100% de las acciones y ante cualquier incremento de capital necesitaría que el resto de los socios –en su mayoría familiares– aportaran la parte proporcional para no diluirse, pero al parecer no cuentan con la misma liquidez", opina Guereña. Para Víctor Ortiz de Administración de Inversiones, Peralta pretende mayor rentabilidad a través de la búsqueda de nuevos negocios. En este sentido se considera una abanico de opciones que van desde internet hasta el sector automotriz, pasando por el inmobiliario y deportivo. Otro de los entrevistados señala que en este caso es posible aplicar el refrán de "empresa pobre, empresario rico", ante el dispendio en la vida privada de Peralta. Agrega que el industrial también se muestra cauto respecto a los resultados de una investigación que realizan las autoridades bursátiles de México y Estados Unidos por la supuesta utilización de información privilegiada para especular con el costo de las acciones de Iusacell, comprando títulos a precios bajos a sabiendas de que la negociación con Vodafone aumentaría su valor, o bien filtrando información al mercado para "inflar" artificialmente el importe de los títulos.

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