Defensores del voto

Para las elecciones del 2 de julio, el PAN recurrió a un vigilante preciso y eficiente: internet.
Juan Antonio Oseguera

A las 16 horas del 2 julio de 2000, el Partido Acción Nacional (pan) ya sabía que aventajaba a sus contrincantes en las votaciones federales para presidente. Tuvieron que esperar que los resultados fluyeran y confirmaran lo que su propias pesquisas arrojaban.

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Y no es que no confiaran en el Instituto Federal Electoral (IFE), sino que querían tener la información precisa que les permitiera tomar decisiones oportunamente, por ello el pan montó un centro de cómputo que monitoreara y recabara los datos de la elección.

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La tecnología llegó también al proceso electoral. El pan instaló una plataforma informática que procesó la información que se desprendió de los distritos de elección en todo el país. Hecho que marcó un primer paso en la modernización del sistema electoral de la institución política.

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Aunque la solución tecnológica es una iniciativa de Acción Nacional, independiente de la realizada por el IFE y por el propio PRI, la tendencia indica que el camino es ese: la digitalización del proceso electoral. Otros países hacen sus esfuerzos. Brasil cuenta con un sistema de voto electrónico en gran parte de sus principales ciudades. El mecanismo es muy simple y accesible, similar al uso de los cajeros automáticos. El sistema es seguro y además permite obtener el resultado, en forma simultánea, al cierre de la votación.

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Estrategia por la democracia

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La inversión realizada por el pan generará para sus afiliados una estructura de mayor eficiencia en las múltiples elecciones que ocurran en el futuro. Si bien la infraestructura básica continuará, los responsables señalan que los programas serán modificados para las diferentes contiendas políticas por venir. La estructura técnica incluye servidores, computadoras, conexión a líneas digitales y a internet, faxes y celulares.

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Para su implantación se utilizó la división electoral que aplicó el IFE, que se basa en distritos particulares. Una vez consolidados en un circuito informático interno (intranet), se brindó seguridad y rapidez en el manejo de los datos.

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El responsable del proyecto fue Carlos Flores, encargado del equipo de transición en desarrollo social. Este personaje coordinó la planeación de la campaña y tuvo la responsabilidad de la informática. Su estrategia corrió sobre tres puntos:

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1. Información para ganar: Sistema que se alimentó con los datos de las encuestas, antecedentes numéricos de las elecciones federales a escala distrital y de casillas electorales. Así conformaron un mapa digital con información sobre dónde el pan debía reforzar esfuerzos para captar más votos, dónde el sufragio resultaba más competido y dónde definitivamente no había nada que hacer. Los sondeos se comunicaban al candidato para que él, a su vez, supiera cómo dirigir sus discursos, y en qué dirección encaminar la campaña.

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2. Ejército electoral: Equipo de gente que aseguró que todas las casillas estuvieran cubiertas con representantes de partidos y funcionarios oficiales.

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3. Cómputo electoral: Sistema interno del pan para conocer el avance de las votaciones, y los incidentes, y así tener información para la defensa del voto; organizar ruedas de prensa y tomar decisiones efectivas el día de la elección.

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Desplegar el proyecto implicó la construcción de un Centro Nacional de Informática (CNI), constituido por 250 centros distritales, responsables del manejo del “ejército electoral” y del cómputo.

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“En informática, uno de los retos más importantes es proporcionar seguridad y confiabilidad, de punta a punta, a los sistemas. Así que ¿cómo asegurar que los mensajes que se enviaban desde los centros distritales, a través de internet, realmente provenían de ese sitio?, ¿cómo confiar que no habían sido alterados? Con las elecciones a la vuelta de la esquina –había poco tiempo–, los técnicos se concentraron en el desarrollo de la funcionalidad de la aplicación”, explica Armando Arteaga, coordinador del proyecto tecnológico del pan.

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Usaron herramientas de terceros, como el software de Sterling Commerce –instalado en cada uno de los centros distritales y en el CNI–, lo que les permitió asegurar la transmisión de los mensajes, que llegaran encriptados (con un mecanismo de verificación que validaba su no alteración) y la certidumbre de que la comunicación llegaba íntegra. El día de la elección, el pan recibió en promedio 60,000 transacciones por hora.

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Sin embargo, el plan no fue suficiente. El pan no quería otro “se nos cayó el sistema”, por lo que  montaron un centro alterno, por si fallaba el CNI, con el que mantuvieron sincronía. Se ayudaron de algunos programas de Oracle para el óptimo intercambio de información. “El pan batió su propio récord, ya que fue la primera vez que teníamos, con oportunidad, resultados electorales”, recuerda Arteaga.

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El montaje

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Para montar la infraestructura se construyó una red segmentada, con una zona privada y otra pública. Se utilizó un servidor Unix de SUN Microsystems, que dio servicios de comunicación. El equipo recibía archivos e informaba como habían llegado. En la red, la máquina disparaba un proceso a las 500 PC de Dell con sistema operativo NT, donde se leían los archivos y se actualizaban las bases de datos. “Nadie, más que el servidor SUN tenía acceso, eso fue lo que garantizamos”, dice Renato Capecce, director general de Sterling Commerce en México.

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La idea primigenia ocurrió en abril, entonces el pan no tenía nada: no había líneas de comunicación ni servidores ni CNI ni aplicaciones. “En poco tiempo desarrollamos la estrategia, entrenamos a 1,250 personas y a 12 encargados del CNI. Es más, un grupo de empresarios, “los escualos”, ayudaron a montar la infraestructura en poblados de difícil acceso en estados como Oaxaca, Guerrero y otros lugares remotos del país”, cuenta Armando Arteaga.

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En cada entidad había un representante, él tenía la responsabilidad de reclutar a la gente que trabajaría a su lado. “De hecho, sólo dos veces vinieron los encargados de los centros distritales al DF a capacitarse: la primera para recoger software y aplicaciones, y luego para recibir actualizaciones”, cuenta Capecce.

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El pan no dejó resquicio para fallas. Tuvieron una conexión a las computadoras del IFE, de tal forma que cotejaban la información que recibían del instituto con la que ellos se allegaban por sus propios medios. Si por alguna razón no recibían los datos de alguna casilla, se cubrían, temporalmente, con los datos del IFE.

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“Con 4,000 casillas que nos proporcionaran información, tendríamos máximo un +/-5% de probabilidad de falla. Para las 20 horas del 2 de julio estábamos más que listos. Ahora bien, para las 16 horas, las encuestas de salida ya arrojaban un resultado preliminar certero”, dice Arteaga.

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Además, el partido tenía un aparato de defensa del voto que, apoyado en el sistema de cómputo electoral que tabulaba resultados, también recabó y consignó los incidentes que reportaban los centros distritales. Esto ayudó a que los defensores del voto pudieran acopiar e integrar archivos electorales con las irregularidades (por cada uno de los distritos).

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Ríos de información

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Desde las 7:00 horas se inició la operación en el pan. Justamente en el cuartel del ejército electoral revisaban cada tanto y monitoreaban que la gente estuviera trabajando, sabían qué casillas sí se abrieron y cuáles no. Los integrantes de la institución política lograron una cobertura de más de 90% de las casillas.

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A las 10:30 horas del día de la votación, el cuartel general obtuvo el primer reporte de información con datos del estado de las casillas; luego, a las 13 horas, hubo un corte de “afluencia” para saber cuánta gente había ido a votar. Si se registraba poca afluencia, los representantes de partido podían invitar a la población a participar y promover el voto. El siguiente corte, “incidentes de jornada”, fue a las 16 horas, ahí se hizo un reporte general de lo acontecido. Y el último corte, “incidentes de cierre”, se hizo a las 19:30 horas. Después de esa hora ocurrieron cortes de cómputo electoral. A las 21 horas, una vez que se hizo público al ganador de la elección, el CNI ya no recibía más datos.

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“Cuidamos mucho el fenómeno del ‘ya estuvo’. Es decir, la gente no podía dejar de alimentar al sistema, ya fuera porque ya habíamos ganado o bien porque hubiésemos perdido. Para evitar esto, cada que un centro distrital enviaba datos, publicábamos en su folder de casilla (en la computadora) los resultados del resto de los distritos del estado. Así, ellos se enteraban de cómo iban las votaciones en su entidad (tanto diputados y senadores, y en algunos casos, gobernadores) y podían reaccionar oportunamente. Invertimos el fenómeno de centralización”, explica Armando Arteaga.

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La inversión del pan sólo para el CNI fue de alrededor de $2 millones de pesos. “Oracle, casi casi nos regaló el producto; Sterling Commerce también; Microsoft nos ayudó mucho. Básicamente, la inversión fuerte se hizo en equipo de telecomunicaciones, ruteadores, switches, firewalls y servidores. El desarrollo de aplicaciones fue hecho en casa. El equipo utilizado ahora servirá para las elecciones locales. Además, se tiene un acervo enorme de información, con el que podemos armar la próxima campaña electoral federal, local o municipal”, dice el funcionario del pan.

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Después del festejo del 2 de julio, el pan tuvo que pasar el trago amargo de la derrota en Tabasco, donde el candidato del partido perdió. “La votación cambió… todo tiene una explicación. El secreto está en saberla interpretar con certeza”, concluye el entrevistado. 

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