Del cuidado al comer

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Aquiles Cruz

Resulta inaceptable que uno de los principales problemas de salud pública, en todos los niveles socio-económicos de nuestro país, sea todavía la diarrea de origen infeccioso. Existen diversos gérmenes que pueden provocar este padecimiento. Entre otros cabe mencionar a la salmonella, la shigella, la giardia, el Ascaris lumbricoides (o lombriz intestinal), etcétera. Sin embargo, en esta ocasión me referiré a una infección parasitaria que tiene alta incidencia dentro de este grupo. Me refiero a la amibiasis intestinal, provocada por la amiba (Entamoeba histolytica).

- La amibiasis es una enfermedad cosmopolita y de clima tropical. No se conoce la frecuencia real de esta infección en México, pero se calcula que podría ser de hasta 14% en aquellos pacientes que padecen diarrea. De acuerdo con el Centro de Investigaciones sobre Amibiasis, 16 de los 80 millones de mexicanos padecen esta enfermedad; y la mayoría son portadores asintomáticos.

- La infección es causada por la ingestión del quiste de la amiba, el cual aparece debido a malos hábitos sanitarios y a un manejo inadecuado de diversos alimentos. El contagio puede ser directo o indirecto. En el primer caso, por las manos contaminadas de la persona infectada, que a su vez infecta alimentos, bebidas o manos de otras personas. En el segundo, por contaminación de agua o de utensilios.

- Pues bien, una vez que los quistes llegan al intestino, se depositan principalmente en el ciego (porción del intestino grueso entre el íleon y el colon), aunque también podría ser en el colon ascendente y en el recto-sigmoides. Ahí pueden permanecer por mucho tiempo las colonias del parásito sin ocasionar daño. Sin embargo, otras colonias llegan a adoptar la forma invasora (trofozoito) e invadir la pared del colon, lo cual depende de las condiciones físicas, genéticas, nutricionales e inmunológicas del individuo en cuestión. Pero para que se produzca la enfermedad, debe existir una combinación de bacterias intestinales y de la propia amiba.

- Los efectos
Una vez que ha penetrado en la pared del colon, la Entamoeba histolytica lleva a cabo la destrucción (lisis) de la misma y aniquila los glóbulos blancos (polimorfonucleares). Posteriormente, aparecen otros efectos, como inflamación y daño de la capa que recubre al intestino (mucosa y submucosa), lo que produce una úlcera. Así, la única barrera que queda es el músculo del intestino, aunque éste puede ser atravesado y hasta perforado.

- El cuadro clínico se caracteriza principalmente por la diarrea (aumento del numero de evacuaciones de tres a cinco veces o más); dolor abdominal tipo cólico moderado, que precede a las evacuaciones y a las ganas de ir al baño, sin poder realmente evacuar (tenesmo rectal); evacuaciones escasas que pueden llevar moco y hasta sangre en el peor de los casos.

- Usualmente, no existe ni vómito ni nauseas; tampoco fiebre u otro tipo de manifestaciones. Si no se administra tratamiento, este padecimiento puede volverse crónico y convertirse en portador asintomático. Dichos pacientes pueden referir trastornos motores del intestino, abdomen inflado (globoso), gases (meteorismo), indigestión y/o periodos de diarrea y estreñimiento (balanza). Se estima que existe un caso de amibiasis invasora por cada cinco portadores y que éstos representan un peligro para el resto, al ser focos importantes de diseminación. Además, se supone que tales enfermos excretan millones de quistes al día y que dicho estado pude durar hasta dos años.

- Por lo regular, el diagnóstico se lleva a cabo identificando al quiste en tres muestras de materia fecal obtenidas en días diferentes. Pero se obtienen mejores resultados examinando las muestras en la primera o segunda hora después de su obtención y/o refrigerándolas hasta su valoración. Sin embargo, existen otros métodos para el diagnóstico, pues muchas veces (entre 20 y 15% de los casos) el estudio coproparasitoscópico arroja falsamente resultados negativos. En este sentido, habría que mencionar los exámenes de tipo inmunológico en saliva para la detección de anticuerpos antiamiba, los cuales resultan extremadamente sensibles y útiles, además de que se evita que el paciente recolecte materia fecal.

- Ya para finalizar, ofrecemos al amable lector algunos consejos, útiles para evitar este tipo de infecciones. En primer lugar, siempre hay que lavarse las manos antes y después de ir al baño y antes de tomar alimentos. Se deben mantener, a más, los mejores hábitos sanitarios y no comer en cualquier lugar, hasta no estar seguro de su higiene (recuerde, por ejemplo, lo siguiente: cuando usted va a comer unos tacos, quién le cobra?). También conviene fijarse en el estado que guardan los baños de los lugares públicos para comer, así como en el personal que prepara los alimentos. Con este tipo de observaciones se podrá obtener un buen parámetro sobre los niveles de sanidad del local.

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- El autor es médico cirujano, así como asesor médico de diversas compañías e instituciones de seguros.

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