Del frontón a Mabe

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Valentín Fuentes

Luis Berrondo Martínez (1921)
Mabe y Brupo Financiero Bital

- Apenas desembarcaba de España y ya Luis Berrondo Martínez era uno de los principales jugadores de jai alai del Frontón México. “Vine contratado gracias a mi hermano Paco, que era muy conocido en este país”, comenta el hombre que contribuyó a crear la fábrica de línea blanca Mabe y el Grupo Financiero Bital.

- Cuando se reabrió el local deportivo, en 1944, tenía 23 años de edad y venía acompañado de otros tres españoles también decididos a sudar la camiseta. “Gracias a mi hermano, que era muy respetado (le decían el esteta de la cancha), fuimos bien recibidos y así me establecí en México.”

- Mientras jugaba pelota vasca, su hermano Francisco, 13 años y medio mayor, ya se desempeñaba como empresario en una compañía de importaciones, en Uruguay 25, en el centro capitalino. “Tenía un socio egipcio de apellido Mabardi”, dice don Luis.

- Estudiaba ingeniería industrial pero lo que más le gustaba eran las maquinarias y los equipos, por eso se decidió a fundar Mabe (Mabardi-Berrondo) en 1946. “Al principio nomás se hacían lámparas y herramienta, como troqueles de prensas para trabajar lámina.”

- Narra que en los albores de Mabe, cuando su planta estaba en la colonia Moctezuma del Distrito Federal, laboraban 20 personas y se “trabajaban cosas sencillas”; sin embargo, ya tenían cuentas en las que empezaban a colocar bien sus productos. “Iluminamos el primer edificio del Seguro Social que se hizo en Rosedales. Lo que me ayudó fue que conocía al director, pero además a muchos otros edificios les fabricamos lámparas especiales.”

- Para 1948 la firma dio el salto y comenzó a fabricar muebles de cocina. “La lámina sin equipos, ni estufa, ni refrigerador. Se instalaban en las casas y además se vendían muebles sueltos.” Así Mabe empezó a crecer y a competir con compañías como Acros. Más tarde se asoció con General Electric. “Compramos IEM, también al Grupo Saltillo, y nos quedamos solos en aquel tiempo porque Acros, que era del gobierno, también quebró. Más tarde Vitro se asoció con Whirlpool”, aclara.

- El crecimiento los obligó a mudarse. “Teníamos muchas lámparas y un taller mecánico para hacer herramienta y empezamos en un edificio mayor con los muebles de cocina y luego pasamos al extranjero; exportábamos a Centroamérica y a Puerto Rico.”

- En 1965 le cambió la vida. Su hermano Francisco murió con cinco días de diferencia respecto al tercer socio y tuvo que enfrentar sólo el destino de la firma. “Las familias de los fallecidos quedaron como asociadas”, aclara.

- Explica que también la familia Sáiz formaba parte del consorcio. Habían entrado en la época de los muebles de cocina. “Eran de Santander; de Puente San Miguel. Había dos casas en el pueblo, una de Emilio Botín y la otra de ellos”, dice don Luis tras recordar una visita que les hizo años atrás.

- Su historia como empresario en México la resume como de metas y formas de pensar. Explica que siempre se metía en algo nuevo y esto le enseñó que conviene dejar los negocios problemáticos . Cerró uno de crédito al consumo con ventas en abonos cuando llegó la crisis de los 80, pero hubo más casos: “Tuvimos una firma de juguetes que se llamó Exin, que fabricaba en México Excalextric, pero como había tanto contrabando la cerramos en 1987, después de 20 años.”

- Otro negocio que corrió la misma suerte fue el de los Laboratorios Rudefsa enfocados a los remedios gastrointestinales. “Salí porque creamos el centro comercial de Villa Coapa y una fábrica de muebles de madera que continúa, se llama Muebles Cardenal”.

- Su vocación siempre ha sido la de crecer. “Empezamos con Bancrecer, fuimos sus fundadores en 1977. Formamos el banco con Hipotecaria Metropolitana.” Después perdieron la institución, quedó Grupo Prime y compraron Internacional (Bital).

- La meta principal del empresario catalán siempre ha sido crear fuentes de trabajo. Esta forma de trabajar, dice, la entienden las nuevas generaciones. “Estoy feliz con mis hijos, todos piensan de la misma forma, están desarrollando las empresas y tienen la misma meta de trabajar toda su vida.”

- Con nostalgia trae a la conversación aquellas ocasiones en que tuvo que dejar a la familia por el trabajo. “Pensaba mucho en ellos porque necesitaba que alcanzaran cosas que yo no había tenido.” Sin embargo, las preocupaciones y los retos no lo han dejado con el tiempo: todavía pasa noches sin dormir, lo que según afirma lo hace sentirse activo. “Si no trabajo, ¿qué hago?”, se pregunta, y añade que una de sus peores angustias es no trabajar. Hombre de múltiples vivencias, considera que la experiencia es uno de los tesoros más valiosos. “Se tiene que poner en un cajoncito en la cabeza y archivarla, porque siempre servirá para cualquier otro negocio en la vida.”

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- A decir de su hijo Eduardo, las vivencias de su padre en la Guerra Civil Española ha sido importante en la formación de un hombre que nunca ha dejado de luchar. “A su edad es el que está más optimista, el que más lleva las riendas y el que más nos impulsa para tomar los riesgos. Siempre nos acordamos de los cajoncitos cuando estamos metidos en algo”, expresa.

- Como si fuera ayer, don Luis lleva, fresca en la memoria, la imagen de su hermano Francisco, en aquellos días del jai alai, cuando el peso estaba a $4.85 respecto al dólar e iniciaba una época de oro para el cine. “Paco participó en una película del año 38, que se llamó La Calandria, la vi hace 50 años”, comenta.

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