Del ITAM a la tele

De cómo el talento convirtió una inversión de $2,000 dólares en un negocio multimillonario.
Lolbé Corona

Lo que empezó como una tarea escolar de Guillermo Cerbón y Enrique Altamirano es hoy un negocio de peluches, pero también de camisetas, champú y hasta de yogur para beber.

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Los burundis nacieron hace 12 años como parte de un proyecto que estos emprendedores tenían que presentar para la clase de desarrollo de empresarios del ITAM. Con una inversión inicial de $2,000 dólares, las primeras tarjetas de felicitación salieron a la venta en pequeñas tiendas de regalos en 1991.

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Un año más tarde, ante el éxito que empezó a tener esta serie de personajes irreverentes venidos del espacio, Sanborn’s les permitió la entrada a la tienda, y en unos cuantos meses se colocaron entre los artículos más vendidos en su tipo. Con una penetración de 20% del mercado, superó a Hallmark y American Greetings.

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De acuerdo con Maricarmen Rotter, vicepresidenta de Desarrollo de Negocios en BouncyNet, la virtud del producto consistía en que mientras sus rivales sólo traducían sus mensajes al español, Burundis empleaba el caló de los chavos. Con frases como “la neta” o “me pasas”, las tarjetas empezaron a ganar adeptos entre los adolescentes. “Un público entre 12 y 18 años, que ninguno de nuestros competidores había explotado jamás”, cuenta la directiva.

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En 1998 Cerbón dejó la empresa, y ésta se dividió para dar paso a Efectos Especiales y BouncyNet. Altamirano quedó al frente de la última y como primera medida inició la expansión de la marca hacia internet.

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Gracias a sus tarjetas de felicitación gratuita, que representa 60% de su tráfico, el sitio burundis.com se convirtió en menos de tres años en uno de los 10 más visitados de México, con una afluencia mensual de 1.8 millones de usuarios.

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“La  apuesta por la Red nos abrió la puerta hacia la diversificación. Esto permitió poner varios productos en el mercado y enfocarnos a la industria de las licencias, que nos dio una plataforma más sólida para crecer”, cuenta la ejecutiva.

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A la luz de los hechos en 1998, Hallmark –su más fuerte competidor– compró el derecho multiterritorial de la marca, aunque la creatividad se siguió haciendo “a la mexicana”. Este sello, le valió para que Televisa adquiriera 50% de BouncyNet en el año 2000, por $17 millones de dólares (de acuerdo con los estados financieros de la televisora), lo que convirtió a esta firma en filial de la empresa de medios y a Burundis en su única propiedad animada.

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Su llegada a las grandes ligas trajo consigo un agresivo plan de negocios, cuya estrategia de crecimiento contempla un programa de licenciamiento mundial, el establecimiento de franquicias, así como la producción de una serie animada en 2003.

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-Hoy las caras de sus ocho personajes se encuentran impresas en más de 100 artículos, entre los que destacan ropa, papelería, bebidas, productos lácteos y peluches, entre otros; tienen cinco tiendas abiertas; más de 30 licenciatarios firmados, y desde el mes de agosto un programa sabatino en canal cinco conocido como El reto Burundis.

-Lo que nació como parte de una tarea escolar para Enrique Altamirano –de apenas 33 años y socio también en The Coffee Factory–, es hoy un negocio redondo con burundifans en todo el mundo.

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