Desayuno con diamantes

Parábola del buen rico.

No importa en realidad si Tiffany’s fue antes un hotel y restaurante de Nueva York que la célebre tienda de joyas. Importa, sí, que el espíritu de la novela que le dedicó el querido Truman Capote, Desayuno en Tiffany’s, no se haya perdido del todo.

- Acaso ni siquiera eso sea relevante. En Tiffany’s & Co. hoy se venden los más exquisitos diamantes, los zafiros puros, los rubíes más grandes.

- Son, bien mirados, objetos inútiles que todos quisiéramos tener, piedras inertes que no sirven de nada, motivo de regocijo y de disputas familiares, parábola de nuestra cultura, signo inequívoco de alcurnia, lujo de potentados, ocasión de homicidio o de suicidio, momento de crítica, envidia o admiración, minerales neutros que se ríen a carcajadas de nuestras pasiones.

- Son, también, obras de arte que no se agotan. Es deseable, por ello, visitar Tiffany’s y hacerse de una alhaja en la tienda sin perder de vista que ser dueño de ella es importante e intrascendente al mismo tiempo y en la misma proporción.

- Antes de pensar más detenidamente en la posibilidad de morir, conviene comprender, con dinero, que poseer es mucho menos importante que tener y desarrollar el verdadero buen gusto. Hay muy pocas escuelas que enseñen eso.

- Tiffany’s & Co. es la más excelsa entre ellas. Desde 1837 cuenta con tiendas en estratégicas metrópolis del mundo y en un selecto grupo de países.

- La siguiente es la lista de países donde tiene sucursales. Los iniciados en el rito compran en la Gran Manzana:

* Canadá
* México
* Brasil
* Inglaterra
* Francia
* Alemania
* Italia
* Suiza
* Australia (dos)
* Japón
* China
* Guam
* Korea

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