Después del susto

Con Serge Tchuruk al frente, Alcatel recupera el paso luego de dos años difíciles en su sector.
Andrés Piedragil Gálvez

Cuando Serge Tchuruk asumió el cargo de director ejecutivo (CEO) en Alcatel, los analistas de la industria de las telecomunicaciones no disimularon la inquietud que les producía el nombramiento. Para muchos especialistas –que tomaban en cuenta el hecho de que la trayectoria profesional del directivo se había desarrollado en los sectores energético,  farmacéutico y químico–, otorgar el mando de una compañía de comunicaciones a un ejecutivo que “sabe más de petróleo que de fibra óptica” parecía una decisión muy arriesgada.

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En ese momento, 1995, la preocupación de los analistas no parecía infundada. Era la época de internet, de las firmas punto com, de los sistemas de comunicación avanzados, de las redes empresariales que aumentarían la productividad. Nadie estaba seguro de que Tchuruk contara con la visión adecuada para sacar partido del “nuevo mundo” de los negocios. Alcatel, al igual que el resto de los proveedores del nicho, aprovechó la demanda que se generó alrededor de la industria basada en la Red.

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Por desgracia, para mediados de 2000 el sueño de internet y la conectividad se transformó en una pesadilla. La olla de oro que ofrecían estos sistemas simplemente se evaporó. Y muchos proveedores pagaron el precio; de hecho, una gran cantidad de firmas de este sector todavía no se recupera del golpe que causó la explosión de la burbuja de la Red, agravada por la deceleración económica global de los últimos dos años. Peor aún, la recuperación de este ámbito tecnológico no está a la vuelta de la esquina. Según estudios de RHK, una firma de investigación y consultoría especializada en el sector, durante 2002 las ventas de equipo de comunicaciones cayeron 26% y la expectativa para este año es que el rubro se contraiga 6% adicional. El panorama aún es poco alentador.

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En el marco de una visita a México, Expansión charló con Serge Tchuruk sobre el rumbo que Alcatel mantendrá en un mercado sombrío.

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Aquí no pasó nada
Hace un par de años, cuando usted se reunía con analistas financieros, el ambiente era cordial, las buenas noticias abundaban. Ahora, en esos encuentros el ánimo es totalmente distinto. ¿Cómo se vive el cambio de papel: de héroe del día a uno más de los villanos del sector de las telecomunicaciones? Antes de responder, Tchuruk esboza una sonrisa: “Previamente yo había dirigido cuatro compañías, todas muy grandes y que participan en mercados sumamente competidos. Cuando llegué a Alcatel, en el sector tecnológico sólo se hablaba de crecimiento; la pregunta no era ¿creceremos? sino ¿cuánto creceremos este año? Hoy el nicho está pasando por un momento realmente difícil. Pero en estas circunstancias hay que conservar la calma, porque a pesar de la deceleración, el negocio de las telecomunicaciones será de largo plazo. Que un cliente haya cerrado, lo cual es lamentable, no quiere decir que el mercado esté a la baja o absolutamente descartado. A lo largo de mi vida, a diferencia de los ejecutivos de la nueva economía, he visto auges, caídas, situaciones de yoyo.”

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No obstante, conseguir el perdón de los inversionistas implicó el uso de medidas dolorosas. Como lo señala el ceo de Alcatel, la fórmula principal consistió en reducir sustancialmente el tamaño de las operaciones de la organización, lo que condujo a una drástica eliminación de puestos de trabajo (130,000 empleos desde principios de 2002, según la publicación BusinessWeek).

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Y en medio del terremoto que sacudió a los proveedores de sistemas de telecomunicación, la fórmula Tchuruk mostró los dones de una buena medicina; por lo menos, evitó que la herida de la corporación adquiriera dimensiones graves.

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México: una mesa servida
Durante su estancia en el país, Tchuruk visitó algunas dependencias federales y se reunió con Carlos Slim, presidente de Grupo Carso y propietario de Telmex. El ceo de Alcatel no proporcionó detalles sobre los asuntos que trató con el magnate mexicano: “Lo conozco desde hace muchos años. Por lo general siempre platicamos sobre lo que podemos hacer para el mañana en términos de soluciones de telecomunicación. Slim es un hombre más orientado hacia el largo plazo, siempre tratando de entender qué se necesita realizar para el futuro. Realmente disfruto las charlas con él.”

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El entrevistado considera que el país es una oportunidad de negocios única para su compañía. México, dice, reúne tres condiciones ideales: una gran población, fácil acceso a tecnologías de vanguardia y una infraestructura de telecomunicaciones muy extendida.

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“El mercado mexicano es interesante. Aunque es cierto que aún existen necesidades de infraestructura –por ejemplo, aumentar el número de líneas fijas disponibles–, el país no tiene retrasos en ningún sentido”, asevera el directivo.

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En esa vocación por la vanguardia, afirma Tchuruk, el acceso a internet de banda ancha (como la tecnología DSL) tendría que ser una prioridad para los proveedores de servicio. Sobre todo, a la hora de buscar clientes entre el sector empresarial: “Cuando un usuario de internet trabaja con Red de banda ancha, se da cuenta de que esta tecnología no es un lujo. Es una herramienta que brinda a las compañías -grandes, medianas o pequeñas- un enorme potencial para incrementar la productividad. Y creo que, actualmente, las empresas no aprovechan a fondo las ventajas que otorga esta tecnología.”

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Nuevas recetas
En opinión de Tchuruk, después de una sacudida tan intensa como la que se vivió recientemente, los proveedores de servicios deberían entender que este negocio cambió en forma irremediable.

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En México, dice, los operadores de servicio fijo deben trascender el negocio de la transmisión de voz.

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“Para los operadores fijos, la voz ha sido la principal fuente de ganancias. Pero la tecnología actual permite que aprovechen su infraestructura para ofrecer una amplia gama de nuevos servicios. Y ahí está el caso del acceso a internet de banda ancha. Esta herramienta hace posible que un carrier, a través de la Red, comercialice imagen de alta calidad, videojuegos, juegos en línea, video bajo demanda, etcétera”, asegura.

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Por su parte, dice Tchuruk, las firmas de servicios móviles “tienen que sacar ventaja del gran número de celulares que ya hay en el mercado. Eso crea un enorme mercado potencial; aunque tampoco deben concentrar todos sus esfuerzos en el ámbito de la voz. Tienen que diversificar la oferta. Y eso implica un reto si se quiere brindar acceso móvil a video; este servicio se despliega con mayor facilidad en una red fija que en una de conexión inalámbrica”.

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Serge Tchuruk confía en el futuro de su negocio. Y aunque no sin sustos, Alcatel parece haber sorteado la tormenta. En 2007, el ceo dejará su cargo y podrá responder a los críticos de 1995 que sabe mucho de petróleo y ya entiende bastante de fibra óptica.

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Comentarios: editores@expansion.com.mx

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