Diario de viaje

Huasteca potosina

En medio de una increíble vegetación, comparable con la selva chiapaneca, San Luis Potosí es un estado que invita a los viajeros más osado a realizar un recorrido por sus ríos y cascadas. Si quiere disfrutar de un paisaje hermoso, y está dispuesto a tres días de aventuras, no puede dejar de visitar la Huasteca Potosina. Ya sea por avión –hasta Tampico y luego dos horas en coche– o por carretera, la primera parada es en Ciudad Valles. He aquí la bitácora de un aventurero que remó, saltó y escaló por los paisajes potosinos.

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DÍA 1
7:00 horas. Después de desayunar salimos hacía Tanchanchín –a bordo de una camioneta– hasta la orilla del río Santa María, a través de un sinuoso camino que pasa por pequeñas poblaciones. Previa plática de seguridad para conocer los pormenores del rafting –descenso de ríos–, allá vamos.

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Nueve balsas con ocho pasajeros y un guía cada una. Aunque no es uno de los ríos más difíciles, tiene pocos y pequeños rápidos, y es uno de los más bellos. Navegamos por un afluente color azul turquesa espectacular, que corre dentro de una cañada de más de 1,000 metros en su parte más alta.

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14:00 horas. Un leve almuerzo al terminar el descenso y de nuevo al vehículo que nos lleva –esta vez por un camino menos desigual– a la orilla de la carretera, donde están las cascadas de Micos. “A saltar”, prometen los guías, pero la experiencia va más allá después de librar la primera cascada. Son ocho caídas que transcurren como en escalera, desde cinco hasta ocho metros de altura. Un brinco, nadar hasta la siguiente, esperar al grupo y volver a saltar. Después de la primera (cinco metros), ya no hay marcha atrás: hay que pasar las siete restantes para salir de allí.

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DÍA 2
-8:00 horas.
El campamento se ubica en Tamul, a la orilla del río. Desayuno y caminata por la ribera hasta llegar a la cima de la cascada del mismo nombre; impresionante caída de más de 100 metros de altura. Como 10 metros abajo está un guía que ayuda en el descenso, ahora en rappel: con el  arnés amarrado al cuerpo, una mano en frente y la otra atrás. Si la adrenalina y la emoción lo permiten, vale la pena admirar la cascada que cae 20 metros a la derecha.

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13:00 horas. Ya descendió el grupo. Ahora subimos en unas pangas –pequeñas balsas de madera– y navegamos el río Tampaon, a donde desemboca la cascada, rumbo al rancho Tanchanchín para comer algo y seguir el camino en camión. En la noche llegamos a Aquismón, donde  pernoctamos, ahora en un hotel.

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DÍA 3
-4:00 horas.
Todavía no sale el sol y ya nos encontramos en un camión –45 minutos de camino para un sueñito– que nos lleva al Sótano de las golondrinas. Primero un poco de café y pan dulce para despertar. Los ojos bien abiertos pues del Sótano emergen miles de golondrinas que comienzan el nuevo día. A este espectáculo se unen otros tantos loros huastecos que llenan el espacio con sus gritos. Realmente vale la pena la desmañanada. Aquí acaba el recorrido, como debe de ser, con “las golondrinas”.

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Informes:
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Aventuras & Rafting
-(015)5662-2491/9415
-01800-222-1507
-www.onace.com/rafting

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