Dinero rápido, dinero fácil

A pesar de ser un negocio pujante, que involucra a millones de mexicanos en ambos lados de la fronte
Lucía Pérez-Moreno

La historia es una de las muchas que a menudo viven quienes deben recurrir a las compañías dedicadas a la transferencia de dinero, un negocio millonario surgido en México hace menos de cinco años. Flavio M. estaba en apuros económicos, por lo que le pidió un préstamo a un pariente radicado en California. “Me dijo que en 10 minutos fuera a cobrar el dinero; fui a Elektra, cerca de la glorieta Insurgentes, en el Distrito Federal, temprano en la mañana, pero no pude cobrar. ¿Qué pasó? Primero, no lograron rastrear el envío, aunque yo tenía el número. Cuando por fin confirmaron, me dijeron que no había dinero porque aún no habían vendido nada y me propusieron entregarme unos bonos para comprar en la tienda. Como no acepté, me dijeron que regresara más tarde o que fuera a otra sucursal. Decidí hacer tiempo y cuando logré cobrar la transferencia me di cuenta de que había recibido mucho menos dinero de lo esperado, porque el tipo de cambio que aplicaron fue muy por debajo del que había ese día.”

- Anualmente, se transfieren de Estados Unidos a México unos $6,000 millones de dólares y de esta cantidad cerca de la mitad se realiza mediante transferencias electrónicas. En ese país, las empresas que se dedican a este negocio prometen un servicio rápido (en menos de 10 minutos), práctico (no se necesita cuenta bancaria) y confiable (con una sola consulta el cliente tiene acceso a información exacta). Incluso, Money Gram –que junto con Western Union conforman las dos principales empresas de transferencias electrónicas en Estados Unidos– ofrece a sus clientes una llamada gratis para que avisen al destinatario de la transferencia realizada.

- Pero, más allá de las promesas, son muchas las anomalías que reportan los clientes tanto en México como en Estados Unidos. Comisiones muy altas, aplicación de un tipo de cambio demasiado bajo y pagos efectuados no con la oportunidad prometida, son algunos de los problemas más frecuentes.

- Si bien es cierto que el servicio de transferencias “rápidas” tiende a mejorar –debido a una mayor competencia con los bancos–, la opinión generalizada es que se debe redefinir el papel que juegan en este negocio las tiendas Elektra, Salinas y Rocha, Gigante, Woolworth y las farmacias Benavides.

- Rafael Arana, responsable de las transacciones electrónicas de Banco Bital, considera que todos los participantes del mercado deberían ajustarse a las mismas reglas. “Las empresas no financieras tienen ventajas ya que no son controladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores”, asegura.

- El abogado estadounidense Fred Kumetz –quien ha demandado a Western Union y Money Gram por prácticas abusivas y discriminatorias contra los inmigrantes mexicanos– afirma que es imperativo establecer un marco regulatorio para detener los abusos que cometen las compañías que se dedican a dar este servicio. “Es increíble que en México existan empresas dedicadas giros comerciales que realizan estas operaciones, en sociedad con firmas estadounidenses de transferencias electrónicas, sin la autorización y vigilancia de las autoridades financieras”, dijo durante una reciente visita a México, donde se entrevistó con varios legisladores para hacerles ver esta situación.

- Pero no todos están de acuerdo con esa apreciación. Tomás Valladares, director corporativo de administración y finanzas del grupo Salinas y Rocha, considera que “es sano que la propia industria de las transferencias se autorregule”.

- COMISIONES VARIABLES
Cerca de 70% de las transferencias al exterior que realizan Western Union y Money Gram son a México, mientras que el resto de las operaciones se efectúa con otros 85 países.

- De acuerdo con Kumetz, la publicidad que ofrecen estas empresas es engañosa. El abogado señala que, en el sur de California, Money Gram ofrece cobrar una comisión de $10 dólares por una transacción de $300 dólares, mientras que en realidad termina costando $42 dólares, entre la comisión y el diferencial del tipo de cambio. Western Union, añade Kumetz, afirma que cobra $12 dólares pero en realidad el cliente termina pagando $34 dólares.

- Lo cierto es que en el terreno de las comisiones hay poca claridad. Ambas empresas aseguran que el monto varía según la cantidad de dinero enviado. Es decir, cuanto mayor es el envío menor es, proporcionalmente, la comisión.

- Sin embargo, es importante señalar que por medio de las transferencias no se pueden enviar grandes sumas, esto para evitar las operaciones de lavado. Por lo general, las transferencias se ubican por debajo de los $1,000 dólares y en promedio cada movimiento es de entre $200 y $300 dólares.

- Los intereses en juego son enormes. De acuerdo con cálculos extraoficiales, a fines de 1997 se estimaba que los inmigrantes mexicanos en Estados Unidos habrían enviado a México cerca de $6,000 millones de dólares. (En promedio, cada mes se realizan entre 100,000 y 130,000 transferencias al país).

- Para agilizar este servicio existen más de 30,000 puntos de transferencias electrónicas “rápidas y eficaces” en los principales barrios de Estados Unidos. Mientras que a principios de los 90 casi 100% de las transferencias de dinero de Estados Unidos a México se efectuaba por medios tradicionales, a través de parientes o amigos que viajaban a México, o vía correo u orden de pago, actualmente estos conductos sólo representan la mitad del mercado y dentro de unos años su importancia tenderá a caer frente a la ventaja de poder enviar dinero en unos cuantos minutos. Un estudio binacional México-Estados Unidos sobre migración –presentado a los mandatarios Ernesto Zedillo y William Clinton en su reunión de noviembre de 1997– recalca que si los recursos de las transferencias electrónicas que se quedan en Estados Unidos se invirtieran en México, se reducirían considerablemente las presiones migratorias. Algo que, aunque poco probable, se plantea cada vez con mayor fuerza.

- El grueso de las ganancias de las transferencias rápidas se genera en California, que concentra 48% de los envíos. Del otro lado de la frontera, los estados receptores de las remesas son, por orden de importancia: Puebla, 20%; Veracruz, 13%; Guanajuato, 10%, y Michoacán, San Luis Potosí y Coahuila, 9% cada uno. Por su parte, el Distrito Federal absorbe 7% de los recursos enviados desde Estados Unidos.

- NEGOCIO EN CADENA
A través de sus alianzas con bancos, tiendas de autoservicio, departamentales y farmacias, Money Gram y Western Union manejan gran parte del mercado de las transferencias electrónicas a México.

- En el país, Western Union ofrece el servicio gracias a los acuerdos suscritos con varias instituciones y empresas. Uno de sus principales socios es Telecomunicaciones de México (Telecom) –dependiente de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes–, que tiene cerca de 900 oficinas distribuidas en el país y controla cerca de la mitad del mercado. Además utiliza las 400 tiendas de la cadena Elektra, que domina cerca de 30% del mercado, así como las tiendas Gigante y Woolworth. También se unieron al negocio con Western Union las sucursales de Bital y de Banca Promex.

- Money Gram, por su parte, tiene entre sus principales socios a Banamex –el banco líder en el mercado de las transferencias– y a las 150 tiendas Salinas y Rocha.

- Un participante más, y de gran importancia, es el Servicio Postal de Estados Unidos, que desde 1996 está aliado al grupo Bancomer. Aunque esta institución tiene menor presencia en este terreno, su meta es captar cerca de 30% del mercado y obtener ingresos cercanos a los $100 millones de dólares dentro de cinco años. Por ello se alió con los dueños de las farmacias Benavides, que ofrecen cerca de 500 puntos de entrega rápida de dinero en el país.

- También este año entrará al negocio el Servicio Postal Mexicano (Sepomex), en conjunto con su similar estadounidense, lo que asegurará una mayor cobertura de las transferencias en el país pues ambas dependencias llegan a las zonas más remotas de México y Estados Unidos. Sin embargo, al tratarse de instituciones no financieras deberán resolver el problema de liquidez.

- Otra banco que ha decidido operar por su cuenta es Ixe, el cual utiliza la red de telégrafos y las sucursales de Banrural para montar su propia red de transferencias electrónicas desde Estados Unidos a México.

- Generalmente es en Estados Unidos donde se fija el tipo de cambio y se cobran las comisiones, pero aun en esto hay disparidad. Banamex, que controla cerca de 30% del mercado de las transferencias electrónicas en México, tiene un contrato de exclusividad con Money Gram, lo que le permite fijar el tipo de cambio. Lo mismo sucede con Salinas y Rocha, que determina aquí la cotización del dólar, medida que –según voceros de esta empresa– le permite pagar más que la competencia. Esto hace que en el país existan diferencias entre lo que se paga por cada dólar de una compañía a otra.

- Además de quedarse con una parte de las ganancias, las empresas mexicanas se benefician del efecto de ingreso a la tienda. “La gente que entra a cobrar transferencias ve la mercancía en exhibición y el potencial de ventas aumenta”, asegura Valladares, de Salinas y Rocha, grupo que controla apenas 1% del mercado de las transferencias, pero que espera llegar a 10% en los próximos años. Algo similar ocurre con los bancos que últimamente han entrado con fuerza a este mercado. Arana afirma que, en el caso de Banco Bital, este servicio les permite captar nuevos cuentahabientes. Esta institución, que controla entre 10 y 12% del mercado de transferencias, recibe cerca de 12,000 envíos de dinero al mes y este año espera manejar alrededor de 70,000 mensuales.

- EL OJO DEL HURACÁN
La reciente notoriedad que han cobrado las operaciones de Money Gram y Western Union en Estados Unidos se debe, en gran parte, a la vulnerabilidad en la que viven los emigrados mexicanos en Estados Unidos, quienes muchas veces no tienen sus papeles en orden y evitan ir a un banco para no tener que dar datos personales, lo cual los obliga a recurrir a las empresas de transferencias electrónicas.

- El escándalo estalló cuando dichas firmas fueron acusadas de cobrar comisiones ocultas. A raíz de los devastadores efectos del huracán “Paulina” en Guerrero y Oaxaca (el pasado mes de octubre), ambas compañías ofrecieron enviar dinero de manera gratuita a esas entidades, pero se quedaron con un diferencial del tipo de cambio.

- Los directivos de Money Gram y de Western Union aseguran que sus empresas no engañaron a nadie y que la diferencia se debió a la inestabilidad de la moneda mexicana que, en esos días, se había depreciado cerca de 10%. Mientras el juicio continuaba en Estados Unidos, ambas compañías aprovecharon la época de Navidad que es cuando suben considerablemente los envíos de dinero. Pero, más allá de los periodos festivos, es un hecho que el servicio presenta excelentes perspectivas de crecimiento.

- De acuerdo con expertos bancarios, este negocio crece a una tasa anual de 15%. Algunas instituciones mexicanas han tenido un crecimiento explosivo de las transferencias, como es el caso de Bital y Elektra. Este último grupo maneja cada año cerca de $700 millones de dólares en transferencias electrónicas.

- Sin embargo, las demandas en contra de las compañías estadounidenses presentadas por Kumetz afectaron de manera importante las operaciones. De acuerdo con algunas estimaciones, el volumen total de las transacciones cayó en cerca de 20% desde que se hizo público el problema.

- Para el año 2000, se calcula que los mexicanos que viven en Estados Unidos estarán enviando al país hasta $7,000 millones de dólares, de los cuales una gran parte se moverá a través de medios electrónicos. En cuanto a las ganancias y a cómo se reparten, resulta difícil establecer cifras exactas. Estimaciones no oficiales hablan de cantidades que van de los $500 a los $1,000 millones de dólares; de éstos cerca de dos terceras partes se quedarían en Estados Unidos y el restante en México.

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- Muchos analistas consideran que conforme entren más participantes a este mercado, el servicio irá mejorando y las comisiones cayendo. Arana opina que el negocio de las transferencias tiene una perspectiva alentadora. “La competencia se va a centrar en ofrecer al cliente comisiones y tasas reales de mercado. Esto va a ocasionar que los giros comerciales pierdan clientes frente a los bancos.”

- La recomposición del mercado de las transferencias “rápidas” está en camino y en los próximos años habrá una mayor competencia entre bancos y giros comerciales para quedarse con un mayor segmento de este mercado en el que se obtienen enormes ganancias, con sólo mover una tecla de computadora.

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