Donald Forsec

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Soñaba con dirigir una orquesta y a sus 30 años intenta lograr armonía en los resultados de la empresa en que trabaja. Después de su maestría, “casi suicida”, llegó a Bital, a manejar los fondos de pensiones. 1996 fue su año. Consorcio Ara se hizo pública y eligió a Donald Forseck para dirigir su nueva realidad financiera. Pero su ambición continúa. Dice que es el combustible para crecer, aunque hay límites: “mi familia y mi tranquilidad moral”. Admite que su mayor logro profesional es haber colocado a Ara entre las cinco empresas constructoras de Latinoamérica.  Su carrera, además, no le ha impedido hacer otras cosas. Se casó a los 24 años y tiene dos hijas. Echa de menos más música en su vida, pinta de vez en cuando y va al cine. La Sociedad de los Poetas Muertos le hizo ver lo crueles que son los cánones establecidos y su poder de destrucción. Ahora, tiene claros los valores del directivo mexicano: mística de trabajo, honestidad y saber trabajar en equipo. Como él dice, “el éxito de la noche a la mañana tarda unos 20 años”.

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