Ecología. Vencidos por las ballenas

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Ulises Hernández

Las presiones internacionales por mantener intacta la laguna de San Ignacio, y la necesidad de una política ambiental congruente, obligaron al gobierno a cancelar definitivamente el proyecto de expansión en Baja California Sur de la empresa Exportadora de Sal SA (ESSA), en la cual es socio junto con la firma japonesa Mitsubishi Corporation.

- La laguna de San Ignacio es visitada cada invierno por cientos de ballenas grises del Pacífico, forma parte de la Reserva de la Biosfera de El Vizcaíno y además es considerada Patrimonio Mundial de la Humanidad.

- Joaquín Ardura, director de ESSA, explicó que en los últimos meses el gobierno consultó a su socio japonés y a organizaciones ambientalistas como el World Wildlife Fund. “El gobierno puso todo sobre la balanza y dijo: sacrificamos este proyecto pero preservamos la laguna, es un lugar único en el planeta”, relató Ardura.

- El gobierno intentó durante cinco años expandir las operaciones de ESSA a las inmediaciones de la Laguna de San Ignacio pero se enfrentó a la oposición de grupos ecologistas nacionales e internacionales. El proyecto habría significado una inversión de $120 millones de dólares y cerca de 250 nuevos empleos directos para la zona, una de las más pobres del país. El presidente Zedillo ofreció apoyar con recursos federales al estado.

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