Edmundo Pérez de Cobos, presidente de A

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Javier Martínez Staines

Con todo y el tamaño del agujero abierto por el "error de diciembre", y otros nuevos y viejos errores que han dañado estructuras políticas, económicas y sociales, México sigue siendo uno de los 10 países más importantes para American Express a nivel mundial.

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Presente en México desde 1852, la empresa de la llave del mundo" ha librado bien este año, gracias a que desde tiempo atrás invirtió en sofisticados sistemas de administración de riesgos que le permitieron la depuración de su portafolios. La prueba está en que sus carteras vencidas se ubican en sólo 2% de la facturación total. Aunque, como dice Edmundo Pérez de Cobos, presidente y director general de American Express Co (México), la cifra es muy baja en comparación con el promedio de cuentas incobrables del sistema financiero mexicano, pero alta si se compara con las operaciones internacionales de la propia empresa.

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Cubano de nacimiento, Pérez de Cobos recomienda no esperar milagros en 1996, "que será un año muy similar a -1995", y urge al gobierno a señalar "qué va a pasar después de que nos tomemos toda la medicina, qué diga dónde vamos a estar parados".

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El tamaño de la crisis financiera mexicana. ¿Cómo la ha vivido American Express?
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Es una pregunta corta que requiere una respuesta larga. Las anteriores crisis, y me tocó la de 1982 antes de irme como presidente de la empresa en Argentina, tienen enormes diferencias con las condiciones actuales. La actual toca lo económico, lo político y lo social.

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En lo que se refiere a American Express, estamos en México desde 1852 y creemos que somos parte de la fibra del país. Hemos aprendido de los diferentes experimentos económicos que se han llevado a cabo, de la crisis de 1982, pero eso no quiere decir que estuviéramos preparados para una nueva crisis. Como el resto de los mortales, no pensábamos que en 1994 se suscitaría una cosa como la que ha sucedido.

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México es uno de los 10 países más importantes para American Express a nivel mundial. Indudablemente, el más importante de América Latina. Y, desde antes, veníamos preparando una depuración de nuestro portafolios y, a través de sistemas de risk management con tecnología muy sofisticada, de verdadera avanzada, trabajando con nuestros archivos de tarjetahabientes actuales y potenciales. De hecho, estos sistemas han ayudado a que tengamos una posición realmente envidiable en lo que se refiere a cartera vencida.

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¿En qué nivel se encuentran?
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Estamos por debajo de 2% de la facturación total. Sin embargo, esta cifra es elevada dentro de American Express a nivel internacional, sobre todo si la comparamos con los índices de la empresa en Suiza (de 0.3%) o Alemania (0.5%). Cuando yo explico en Nueva York que las carteras vencidas en el área de tarjetas de crédito, en México, llegan hasta 47%, generalmente no me entienden. La gente no está acostumbrada a trabajar en estas economías.

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Por diseño, nuestro crecimiento en 1995, en el rubro de tarjetahabientes, ha sido moderado, con el fin de mantener bajo el nivel de riesgo. Nos interesa, más que nada, gente de muchísima calidad, con alta madurez financiera, que opere eficientemente la tarjeta American Express, que no es de crédito, sino de cargo.

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¿Qué tanto ha afectado a la empresa la caída en el consumo?
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Durante el primer semestre sentimos una baja muy fuerte del consumo. Y si el descenso fue notable en el consumo hecho en México, lo fue todavía más en las compras fuera del país.

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¿Tiene usted cifras?
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La caída fue de 30% al primer semestre. Lo que nos salvó fue el incremento del flujo de tarjetahabientes del extranjero hacia México, ya que para los estadounidenses, canadienses o europeos era un momento estupendo para venir al país. Eso nos ayudó a balancearnos.

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Además, si bien la crisis afectó la cantidad de gastos de los tarjetabientes mexicanos, la falta de estabilidad del mercado cambiario no afectó tanto, debido a que los gastos que se hacen en el extranjeros son facturados en dólares y convertidos a pesos en el momento en que se tiene que pagar la cuenta. Por supuesto hay un riesgo cambiario, pero muy distinto a la situación que se dio en 1982, cuando mucha gente estaba asumiendo deudas en moneda dura en el extranjero y, cuando regresó a México, se encontró con que ya no debía $100 pesos, sino $300. Nadie estaba preparado para eso.

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En 1982, American Express le quitó el crédito internacional a los mexicanos. ¿Por qué ahora no?
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Porque pensamos que los Méxicos de 1982 y 1995 son totalmente diferentes. A pesar de la crisis económica por la que estamos pasando, la cual creo que se va a alargar un poco más, existen ahora bases más sólidas en la economía mexicana y en nuestro negocio. A mediano plazo, la economía tendrá un resurgimiento importante y, de hecho, nosotros estamos apostando a que no habrá marcha atrás, ya que México está demasiado obligado a cumplir con sus compromisos financieros, además de que hay demasiado capital extranjero que está en juego y en riesgo, como para pensar que se permita que México no salga adelante y dé marcha atrás.

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Dice usted que la crisis se va a alargar más de lo previsto...
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En ningún momento de lo que queda de este año habrá gran impulso en el crecimiento del Producto Interno Bruto. No estamos esperando grandes milagros. Creo que el diagnóstico ya fue dado y en este momento estamos atravesando el tratamiento de la medicina. No hay curas milagrosas. A grosso modo, el plan del gobierno está funcionando, está dando resultados; sin embargo, todo el mundo pensó que en un periodo de seis meses, que fue como una descarga de electricidad, se revertiría el problema. La verdad es que nosotros creemos que 1996 va a ser un año muy parecido a 1995, que las empresas seguirán con problemas y la situación de carteras vencidas le continuará pesando a la industria financiera. Asimismo, el desempleo seguirá, porque las empresas tendrán que ser mucho más competitivas. En conclusión, será un año difícil. Yo no veo índices como para abrir una botella de champagne a fin de año.

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¿Todos estos costos habrán sido calculados por parte del gobierno a la hora de emprender el programa de choque?

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Creo que sí. Lo que quizá pudiera faltar dentro de los ingredientes, de la receta que ha dado el gobierno, es qué va a pasar después de habernos tomado toda la medicina, dónde vamos a estar si hay que tomarla otros 18 meses, en qué nivel andaremos en marzo de 1997, si vamos a estar en 1994 o en 1991. Yo debo pensar que el liderazgo del gobierno debe tener esa visión, pero la cuestión es que nadie lo ha dicho, nadie lo ha explicado todavía. La concentración ha sido juzgar lo que sucede actualmente y nadie ha dicho qué va a pasar después.

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Algunos empresarios insisten en el origen estrictamente político de esta crisis. ¿Usted concuerda con ello?

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No, no creo que sea exclusivamente político el origen. Si uno estudio cuidadosamente algunos de los factores que ya estaban influyendo a la economía en 1994, y que al combinarse con factores políticos desestabilizadores, como los asesinatos y escándalos que todos conocemos, resultó en un agravamiento de la situación económica real. Ahí es donde los capitales especulativos nos afectaron de una manera muy grande, porque se basan más en la percepción que en la situación verdadera de la economía. Pero reitero: no creo que sea una crisis con un origen político, sino económico, seguido de una crisis política.

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¿Medidas como el Acuerdo de Apoyo a los Deudores de la Banca (ADE) son soluciones verdaderas?
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El ADE tiene muchos críticos, pero a mí no se me ha ocurrido nada mejor. Creo que es una fórmula en la que varias personas se han puesto de acuerdo para dar una solución más o menos realista al problema del endeudamiento. Claro, la solución completa no es el ADE, sino la vuelta al crecimiento económico, a la baja de intereses. Pero el ADE es un buen paso para ordenar cosas que estaban totalmente fuera de control.

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Llama la atención que justamente ahora algunos bancos sigan ofreciendo, en los centros comerciales, tarjetas de crédito internacionales a personas que comprueben ingresos de N$2,000 nuevos pesos mensuales...
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Eso me parece una locura. Además, hay una modalidad nueva de tarjetas bancarias que están saliendo con una garantía muy pequeña, de N$1,000 nuevos pesos de depósito. Creo que hay falta de responsabilidad en las funciones de algunos bancos.

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De hecho, muchos bancos se encuentran en quiebra técnica. ¿Es prudente que el gobierno les siga inyectando recursos, o debiera dejarlos morir, con el riesgo de provocar una crisis mayúscula de confianza?
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El gobierno ya debería estar haciendo algo con los bancos que rescató, ya debería estar buscando compradores. Sin embargo, si no los hubiera rescatado, la situación sería alarmante, en efecto. Moraleja: creo que la intervención fue buena, para no causar más espantos, pero el gobierno se está demorando demasiado en la búsqueda de soluciones permanentes.

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¿Qué ha sucedido con el proyecto bancario de American Express? ¿Hay intención de adquirir algún banco mexicano?
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El proyecto del banco está en pie, pero no nos interesa comprar un banco mexicano. Nuestra banca en México, a diferencia de lo que hemos hecho en ocasiones en otros países, no será la clásica de menudeo, sino que estará enfocada al mismo nicho de mercado de las tarjetas American Express. Queremos que la misma base de clientes actuales de la tarjeta sea la clientela del banco. Así, la institución será una especie de boutique, dedicada a ciertos productos especializados. Y creo que esta es una muestra de confianza de American Express a la economía mexicana, a mediano plazo, sobre todo cuando estamos contemplando lanzar un producto de crédito muy selectivo, del que por el momento no le puedo dar mayores detalles. Eso es todo lo que puedo señalar sobre el banco. Es una operación pequeña y no nos interesan las sucursales, porque pensamos que podemos hacer los negocios de otra forma.

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¿Con qué capital iniciarán?
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Son alrededor de $50 a $60 millones de dólares. Calculo que estaremos funcionando formalmente para el segundo trimestre de 1996. El significado de esto es que no hemos dejado de invertir, incluso en estas bajas, por lo que cuando resurja la economía mexicana, nos encontraremos mucho más fortalecidos.

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¿Qué planes importantes tienen en puerta, además del banco?
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Ningún plan específico importante. El banco, como asunto nuevo, es el proyecto más trascendente, y la razón por la que todavía no estamos operando es que estamos empezando de ceros aquí en México. Por tanto, no ha habido realmente una demora, como tampoco las ha habido en las inversiones. Simplemente se están dirigiendo de otra manera: si por ahora no nos interesa captar nuevos clientes, es absurdo que emprendamos campañas multimillonarias de publicidad. Más bien, esos recursos los estamos invirtiendo en la atracción de turistas estadounidenses, por ejemplo, para que vengan a México a través de una agencia de American Express, comprando sus divisas en American Express, con cheques de viajero de American Express y pagando sus servicios en American Express. Esto es muy interesante. Hace algunos años mandamos hacer un estudio que mostraba que alrededor de 20% de los ingresos de divisas, en el segmento turístico, se obtenían a través de algún mecanismo de American Express. En estos momentos la cifra no debe ser muy distinta. Seguiremos trabajando mucho en este rubro, con el involucramiento de nuestras agencias de viajes y todos nuestros socios de negocios, es decir, todos aquellos establecimientos (hoteles, restaurantes, agencias de alquiler de autos, etcétera) que aceptan nuestra tarjeta.

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