Efectividad total

Los empresarios y directivos no tienen otra opción: deben desarrollar una cultura global de negocio
Alberto García-Jurado Zárate

La tendencia de la gran mayoría de los emprendedores es comprender aspectos como: misión, visión, cultura de la empresa, interacción humana, entre otras, como meros “adornos”; puntos que se tocan porque “se deben tocar”, pero –en la realidad cotidiana– no tienen aplicación para ellos o aportan nada a la productividad de la compañía.

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Su actitud es comprensible. Es, en realidad, lidiar con abstracciones difíciles de cuantificar; son “intangibles”. Una cosa es desempacar la nueva PC, con lo último en capacidad y aditamentos y otra, muy diferente, “desempacar” una nueva cultura con todas las características de efectividad. Pero, ¿cuál de todos los elementos señalados tiene mayor importancia para que una empresa alcance el alto rendimiento y el éxito global?

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Una serie de estudios, sobresalen los de Andersen Consulting y la Universidad de Harvard, arrojó datos impresionantes. Las investigaciones dicen que aquellas compañías que aplicaron reingenierías de procesos, todas las reestructuraciones del mundo y adoptaron los nuevos sistemas tecnológicos, incrementaron la productividad individual en tan sólo 1% desde 1982; mientras que las organizaciones que se enfocaron en desarrollar a su gente, en evolucionar su cultura y conocimiento, aumentaron la productividad entre 6 y 7% en ese mismo periodo. Recuerde aquel dicho japonés: “La espada no hace al Samurai”.

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Al hablar de la cultura de las empresas se piensa, regularmente, en el personal; pero es fundamental que se enfoque, primero, a los empresarios y directivos. No hay vuelta de hoja, la forma de vida que se imponga en la organización será reflejo del pensamiento de sus líderes.

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Para sobrevivir, ni modo, es necesario utilizar herramientas clave que permitan construir una cultura de efectividad para la compañía (con usted al frente). Así que tendrá que hacerse de instrumentos que sirvan tanto para organizaciones con tres empleados como para consorcios con más de 3,000 trabajadores.

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Piense en el cambio de la cultura interna de su organización, ahí se enfoca la forma de vida del negocio, pero sin transformar el pensamiento social del individuo (su trabajador). Esto es el Biculturalismo Organizacional (BO), un enfoque metodológico y filosófico de cambio. El BO tiene su campo de trabajo en los procesos de interacción humana y abarca todos los aspectos de comunicación en la empresa.

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Dicha teoría tiene su fundamento en un amplio estudio sobre las culturas líderes en la escala global de negocios. Es decir, analiza e interpreta formas de vivir tan diferentes como la japonesa, estadounidense y francesa para encontrar los denominadores comunes y aprender de ellas.

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Efectividad global
En este punto hablamos de culturas enfocadas a resultados, no a los procesos. De hecho, la mayoría juzga el actuar en función del resultado. Los holandeses, por ejemplo, gustan de decir que “si el resultado es bueno, el proceso fue bueno; si el resultado es malo, el proceso fue malo”. En la cultura estadounidense, otra muestra, recordemos la máxima del famoso coach Vince Lombardi, quien dijo: “Ganar no es lo más importante, es lo único”.

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Los directivos globales son gente que percibe el tiempo como un contrato social. No hablo de puntualidad, concepto sumamente subjetivo sino de efectividad que considera los compromisos de horario como verdaderos contratos, y se respetan como tales.

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El individuo con sentido de accountability, término anglosajón que expresa una responsabilidad individual, no sólo por las acciones, sino por el entorno, debe reconocer que las fallas o errores no son culpa del gobierno, jefe o destino: son producto de un actuar individual. Hablamos, sin más, de un reconocimiento honesto de los propios fallos… sin excusas pueriles.

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Las culturas efectivas utilizan comunicación clara. Saben decir que no cuando es posible, y se comprometen exclusivamente a aquello que pueden cumplir. Trabajan en equipos con alta efectividad. Esto no implica, necesariamente, un particular modelo cultural (como el empowerment al estilo anglosajón). Y es que, por ejemplo, los japoneses son una cultura altamente jerárquica y, sin embargo, funcionan maravillosamente en equipo.

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Con un nacionalismo práctico (fundamentado en conceptos), y con la plena convicción del valor de la propia cultura, los empresarios y directivos efectivos ejecutan acciones que promueven la actividad global. Sin embargo, todo tiene un costo, son formas de vida con un alto grado de turbulencia en su ámbito social: los japoneses con el más elevado índice de suicidio infantil y muerte por estrés (karoshi); y los estadounidenses, en tanto, con enormes niveles de drogadicción y desintegración familiar, por ejemplo.

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Este fenómeno se debe, en gran parte, al hecho de que las naciones aplican los parámetros de efectividad laboral a su vida social, mientras que culturas de alta efectividad social, como la mexicana, aplican sus parámetros sociales al medio laboral.

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Para alcanzar el éxito en el medio global, sin sacrificar las fuerzas y valores ancestrales de cada país, hay que reconocer que no se tiene que manejar el hogar como una empresa, ni la compañía como un hogar. Son mundos diferentes; la gente tiene que separarlos. Esta es la propuesta fundamental del BO: establecer una dualidad cultural, una forma de vida laboral integrada bajo parámetros de efectividad global y una forma social claramente separada del ámbito corporativo.

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Eso nos lleva al “interculturalismo”; a la capacidad de analizar y comprender otras culturas y, al mismo tiempo, de aplicar dicho conocimiento para lograr la máxima efectividad en los procesos de interacción con ellas. Se enfocan los temas de análisis de paradigmas culturales, negociación intercultural, trabajo en equipos multiculturales, entre otros conceptos. De hecho, aquellos que no adquieran estas herramientas de conocimiento, estarán en seria desventaja en la era global.

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Así que, el verdadero reto de los líderes empresariales en México, consiste en promover los cambios culturales que nos aseguren el éxito en el medio internacional de los negocios, conservando al mismo tiempo aquellas características y tradiciones ancestrales que hacen de México una de las grandes culturas del planeta. Eso es efectividad global.

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