El alto precio de Wal-Mart

Activistas acechan a la firma más grande del mundo al más puro estilo Michael Moore: con una pelí
Hernán Iglesias Illa / Nueva York

En la iglesia metodista Duane, en el Greenwich Village de Manhattan, han -suspendido la habitual clase de Biblia de los miércoles. En su lugar, -proyectarán ‘Wal-Mart: el alto costo de los precios bajos’, la -película-denuncia que tiene en alerta a la empresa más grande del mundo y que -empezó a exhibirse informalmente –en universidades, en algunos pocos cines y -en iglesias– a principios de noviembre. En su discurso de introducción, el -obispo Alfred Johnson, pastor de la parroquia, les dice a los 40 asistentes: “Si -ustedes están aquí no es sólo porque buscan información. Ustedes son -transformadores. Es el momento de cambiar, de transformar este sistema”. El -público –un variado grupo de estudiantes, jubilados y profesionales -liberales, la mayoría blancos, mitad hombres y mitad mujeres– responde con un -murmullo de aprobación. Las organizadoras, dos chicas de veintipocos años, -voluntarias de la parroquia, ofrecen palomitas y Coca-Cola en vasos de -plástico. Se apagan las luces.

- Wal-Mart es, por mucho, la compañía más atacada de Estados Unidos. La -lista de sus enemigos está formada por una variopinta unión de sindicalistas, -antiglobalizadores e izquierdistas tradicionales que acusan a la empresa fundada -por Sam Walton de prácticamente todos los pecados posibles del capitalismo: -extorsión de proveedores, maltrato de empleados, engaños al público y -destrucción de los pueblos donde abre una tienda. Wal-Mart está más o menos -acostumbrada a los embates, que no siempre provienen de los grupos más -vociferantes sino, con frecuencia regular, también de la prensa tradicional de -centroizquierda, como el New York Times. Esta vez, sin embargo, algo en -la película del director Robert Greenwald encendió las alarmas. Probablemente -haya sido el doble objetivo del filme, que por un lado sataniza a Wal-Mart en la -pantalla y, por otro, está intentando crear una campaña de repudio en todo el -país, enviando gratis el DVD a quienes se comprometan a exhibirlo en público. -Es, como deber ser en estos tiempos, también una guerra de sitios de internet: -walmartmovie.com reúne los esfuerzos de la campaña anti Wal-Mart, contra -walmartfacts.com, el portal donde la empresa da su versión de los hechos.

- La película apenas puede ser evaluada por sus méritos cinematográficos, -porque no es un documental, es un alegato. Greenwald mezcla imágenes -impactantes con música vibrante y mensajes en tipografía catástrofe, y -testimonios desoladores con música sentimental, sin solución de continuidad, -creando un mensaje mucho más emocional que argumentativo. El filme no pretende -convencer a nadie de las maldades de Wal-Mart, sino tan sólo incitar a la -acción a quienes ya detestan a la compañía. Así, algunos segmentos se caen -solos por su propia debilidad, como la excursión a Alemania para constatar que -los empleados de Wal-Mart allí tienen seis semanas de vacaciones. La película -insinúa que eso es gracias a que los trabajadores alemanes están asociados en -un sindicato –al revés que sus colegas estadounidenses–, pero nunca dice -que todas las compañías alemanas deben dar, por ley, seis semanas de -vacaciones a sus empleados. Wal-Mart ha dicho también que la historia narrada -en los primeros 20 minutos de la película –sobre una ferretería de un -pequeño pueblo de Ohio que debe cerrar después la llegada de Wal-Mart– es -falsa, que la tienda cerró sus puertas dos meses antes de la apertura de su -Supercenter, y que incluso el local fue reabierto hace poco con una nueva -ferretería. La respuesta de los productores de la película ha sido difusa y -poco convincente: “Vean la película y sabrán que decimos la verdad”. En la -película no hay forma de saber qué ocurrió antes y qué después. Todo el -capítulo dedicado a la supuesta destrucción que provoca un supermercado -Wal-Mart en la vida comercial de los pueblos pequeños está salpicado de fotos -en blanco y negro de tiendas cerradas e imágenes de excavadoras, todo -acompañado de una tristísima canción de Bruce Springsteen (This Land is -your Land). Ni un solo dato.

- Los puntos más fuertes de Wal-Mart: el alto costo de los precios bajos son -los mismos que usan los críticos más serios de la compañía, y para los que -hay abundantes datos: demasiados empleados de Wal-Mart no tienen cobertura -médica –prefieren no pagarla, porque no les alcanza el dinero, y apuntarse a -los programas del Gobierno–; los métodos parapoliciales para evitar la -organización de sindicatos son tenebrosos –equipos comandos ‘rompehuelgas’, -aviones privados disponibles al instante, guardaespaldas de aspecto más que -dudoso–; y no se explica por qué Wal-Mart solicita y obtiene subsidios -millonarios de los gobiernos municipales y estatales para abrir sus tiendas.

- La empresa habitualmente no responde a las acusaciones. Prefiere hacerle caso -a la mitad de Estados Unidos que adora a Wal-Mart y hace allí sus compras para -todo, desde neumáticos hasta fresas y computadoras. Hay 1.2 millones de -estadounidenses que trabajan en Wal-Mart, y otros 100 millones que visitan sus -tiendas cada año. Pero esta vez ha sido distinto: la firma ha respondido a la -campaña creada alrededor de la película con una virulencia inusual. Entre esos -esfuerzos está la contratación de dos reconocidos spin doctors políticos, uno -de cada partido: Michael Deaver, que cuidó hace 20 años la imagen de Ronald -Reagan; y Leslie Dach, uno de los principales asesores de prensa del ex -presidente Bill Clinton. Por ahora, el gabinete de crisis se ha mantenido en el -bajo perfil, limitando su actividad a elaborar comunicados de prensa y, -posiblemente, a llamar a periodistas para convencerlos de la versión de -Wal-Mart de la historia. Sólo si se produce una escalada en la potencia del -conflicto, algo que por ahora, en los últimos días de noviembre, no parece -estar ocurriendo, Deaver y Dach tomarían un rol más protagónico.

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- De Greenwald, el director de la película, se ha dicho que quiere emular a -Michael Moore, el director de ‘Fahrenheit 9/11’ y ‘Bowling for Columbine’. -Comparten la indignación y la pasión militante, pero Greenwald, según la -mayoría de los críticos que han visto la película, no tiene ni la décima -parte del talento cinematográfico de Moore. Así y todo, Greenwald y sus -colegas de la productora Brave New Films esperan que la película tenga sobre -Wal-Mart el mismo revolucionario efecto que Roger&Me, el primer filme de -Michael Moore, tuvo sobre General Motors y sus difíciles relaciones -comunitarias.

- Terminados los títulos de crédito, el público de la iglesia Duane, que -había observado la película con pasión, riendo y protestando en voz alta, se -restrega los ojos, y durante unos segundos nadie dice nada. Siendo Nueva York -una ciudad en la que 80% vota por los candidatos demócratas y a la que Wal-Mart -aún no ha podido entrar (este año fue su último intento, rechazado por los -vecinos del barrio de Queens), la reacción de la audiencia, en este sótano -modesto, se ajusta a lo esperado. “Esto no es sólo un problema de Wal-Mart. -Todas las empresas son iguales”, dice Jeff, un traductor de alemán de unos 40 -años de edad. “No puedo creer que ocurran estas cosas, no pensé que fuera -tan terrible”, apunta una señora, unos 10 años mayor, que se define como -apolítica. “Esto muestra que Estados Unidos se dirige hacia un futuro -económico muy oscuro. Todo esto algún día deberá explotar, no puede seguir -funcionando así”, agrega, bastante enfadado, Kirk, un hombre canoso que dice -trabajar en una ONG del barrio. El obispo Johnson, desde su silla, aprueba con -miradas condescendientes.

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