El año perdido

-
Emilio Zebadúa

Quien haya elaborado el Plan Nacional de Desarrollo, parece haber decidido hacer un corte para -dejando a un lado el programa de ajuste que ha regido la política económica hasta ahora- tomar un punto artificial en el tiempo, y desde ahí hacer promesas sobre el futuro.

-

La prueba de ello es que, no sólo no se incluye ninguna fórmula para demostrar cómo se alcanzará un crecimiento de 5% en la economía (una meta que nunca se logró en 1988-1994), sino ni siquiera se establece el momento en que esta promesa se cumplirá.

-

Lo único que pudieron decir los voceros de Ernesto Zedillo en este sentido, es que la falta de un sostén cuantitativo en las formulaciones del Plan de Desarrollo mostraba la prudencia del presidente, olvidando precisamente que la consistencia técnica en la economía es (¿o era?) lo que inicialmente le dio a la actual clase dirigente su legitimidad para gobernar.

-

De ahí que algunos de sus miembros más prominentes hayan caído en serias contradicciones o equívocos, con datos que resultan fundamentales para el bienestar de los mexicanos. En la misma ceremonia de presentación del Plan Nacional de Desarrollo, los miembros del gabinete económico tuvieron dificultades en señalar el año en que la meta de 5% de crecimiento se cumpliría. Y, desde entonces, tanto el secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, como el gobernador del Banco de México, Miguel Mancera, han revisado libremente la magnitud esperada de la recesión para este año, aumentando la cifra calculada originalmente, de un 2% negativo, hasta un 4% negativo.

-

Sólo el secretario del Trabajo, Santiago Oñate, ha tenido el valor de traducir estos números en elementos concretos que pesan sobre la mayoría de la población trabajadora que -a consecuencia de los errores cometidos en el manejo de las finanzas públicas y la política monetaria- tendrán que sufrir este año una caída de ¿2%, 3%, 4%? en el producto interno bruto.

-

Por su parte, el secretario de Desarrollo Social, Carlos Rojas, está suficientemente abrumado con resolver algunos de lo problemas más apremiantes, de la pobreza extrema como para intentar incorporar ahora a una nueva "categoría" de pobres -los obreros y trabajadores desempleados- de la que, hasta la publicación de este Plan Nacional de Desarrollo, el gobierno ni siquiera reconocía como su responsabilidad. El gobierno en su conjunto comparte más bien la opinión del secretario de Hacienda, quien declaró en Estados Unidos que "antes de mejorar, la situación empeorará o algo por el estilo.

-

A esto, el presidente Zedillo sólo ha podido ofrecer un Plan Nacional de Desarrollo bueno en propósitos y vago en todo lo demás. Lo que es especialmente cierto en lo que se refiere a cuál será el mecanismo (o mecanismos) que logren imprimirle a la economía tal dinamismo que la impulse de la situación recesiva en que se encuentra, hasta niveles de crecimiento del orden de 5%.

-

Por ello, el Plan Nacional deja un enorme hueco sin llenar, entre las políticas que el gobierno ha venido siguiendo desde que ocurrió la devaluación -para estabilizar el peso, reducir el déficit en cuenta corriente y pagar los Tesobonos-, y las promesas de desarrollo que se incluyen en el documento.

-

Ese hueco es inexplicable, viniendo de quien viene: un grupo de profesionistas educados dentro de la lógica contundente de las fórmulas y las matemáticas. Por esto, la falta de unas u otras demuestra, o bien, que el Plan Nacional de Desarrollo sólo fue elaborado para cumplir con un trámite (legal y político y publicitario), sin nadie que pretenda en realidad utilizarlo como guía para las acciones futuras del gobierno, o que éste simplemente no contiene ninguna idea coherente sobre el futuro, una vez que concluya la última etapa del plan de ajuste negociado con Estados Unidos.

-

En cualquier caso, es claro que aunque Ortiz, Mancera, Oñate y Rojas difieran sobre la gravedad de la crisis, todos en el gobierno han descontado este año del desarrollo de México.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

-

El autor es profesor-investigador en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México.

Ahora ve
Jorge Glas, vicepresidente de Ecuador, es condenado a prisión por caso Odebrecht
No te pierdas
×