El ciclo económico

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El autor es director editorial de Encyclopaedia Britannica Publishers, Inc. y también columnista de los periódicos Reforma y El Norte, entre otros.

- Hay luz al final del túnel o acaso el resplandor que alcanzamos a percibir a lo lejos es sólo la luz amenazante de un tren que corre en dirección contraria a la nuestra y que terminará por embestirnos?

- No hay pregunta más relevante en este momento. Mucho hemos discutido acerca de si el error que provocó la actual crisis económica fue de diciembre, de todo 1994 o de seis años de gobierno de Carlos Salinas de Gortari. Pero más importante que definir eso, es saber si tenemos esperanzas de salvar al paciente.

- Desde la antigüedad más remota la economía siempre ha mostrado ciclos. Los periodos de crecimiento y prosperidad se ven intercalados por tiempos difíciles. Y muchos políticos han tratado de abolir estos ciclos, convencidos de que por decreto o por gasto público pueden evitarse las recesiones. Hasta el momento nadie lo ha logrado. Pero así como en economía todo lo que sube tiene que bajar, también todo lo que baja tiene que subir.

- No hay duda de que el ciclo económico no ha desaparecido de la República Mexicana. Es cierto que los errores de estrategia gubernamental convirtieron una situación difícil en una verdadera catástrofe. Pero esto no significa que el crecimiento haya sido anulado para siempre.

- Si las autoridades hubieran tornado todas las medidas necesarias a fines de 1994 y principios de 1995, es posible que México hubiera vivido solamente una desaceleración en los primeros meses de este año. En lugar de ello, se cometieron errores graves: una inyección exagerada de dinero a fines de 1994, una estabilidad artificial de las tasas de interés antes de la devaluación, una devaluación mal manejada que provocó pánico, un aumento enorme de las tasas de interés cuando la medida ya no era oportuna, una percibida falta de liderazgo en lo político y un incremento de 50% en el Impuesto al Valor Agregado en un momento de contracción del mercado interno. El resultado ha sido que la posible desaceleración se ha convertido en una brutal recesión.

- Sin embargo, aun las peores recesiones desembocan finalmente en recuperaciones. El mercado tiene mecanismos de respuesta, incluso cuando se cometen errores graves. Todos quisiéramos que México experimentara una recuperación inteligente, generada por medidas precisas y oportunas de la autoridad. Pero aun en el peor de los casos puede generarse una "recuperación por agotamiento", esto es, la que se registra como consecuencia de una caída tan fuerte de los mercados que las oportunidades de compra se vuelven simplemente ineludibles.

- El llamado Programa de Acción para Reforzar el Acuerdo de Unidad para Superar la Emergencia Económica dista de ser perfecto. Su principal error es aumentar el IVA. Sin embargo, al contrario del acuerdo original, el AUSEE, dado a conocer el 3 de enero de este mismo año, el nuevo programa tiene la virtud de que sus cifras cuadran: la tasa de cambio, aunada al superávit de las finanzas públicas, ofrece la posibilidad de disminuir el déficit de cuenta corriente a un nivel manejable en las actuales circunstancias de los mercados financieros internacionales.

- La reacción negativa de los mercados al AUSEE original puede explicarse por el hecho de que las cifras no cuadraban: con su tasa de cambio de N$4.50 nuevos pesos por dólar y su déficit de cuenta corriente de $14,000 millones de dólares, que nadie sabia de dónde se iba a financiar, el acuerdo no generó ninguna credibilidad. El nuevo programa ha sido criticado por el aumento al IVA, pero los analistas saben que puede y debe funcionar. Por eso los mercados financieros, después de un periodo de estudio, han empezado a reaccionar con un cauto optimismo.

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- La recuperación financiera no significa que haya llegado el momento del repunte económico. El daño que la devaluación y las altas tasas de interés han causado en la economía real, la que produce bienes y servicios reales y genera empleos, ha sido demasiado fuerte. No obstante, si las autoridades se abstienen de cometer otros errores graves, o si no surgen problemas políticos o delictivos mayúsculos, como los que menudearon en 1994, lo lógico es esperar el inicio de la recuperación a fines de este año o principios de 1996.

- A veces, cuando estamos en medio de una recesión, la angustia nos hace pensar que nunca más podrá haber una recuperación. Sin embargo, así como los tiempos de prosperidad no pueden durar indefinidamente, tampoco pueden prolongarse por siempre los de retroceso. El ciclo económico nunca ha dejado de manifestarse en la historia, y no empezará a hacerlo ahora.

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