El costo de la sequía

Tras la larga sequía, el gobierno subsidiará con más de $600 millones de dólares la comercializa
Juan Danell Sánchez

A estas alturas del año, el hecho de que - empiecen las lluvias en una parte del territorio nacional no es garantía para - el país –para los productores y consumidores de alimentos– de que los - problemas originados por la sequía se acabaron. Para enfrentarlos, el gobierno - ya decidió abrir las fronteras a la importación de granos y carne.

- Con esta medida, que le costará a México –en - cifras conservadoras oficiales– alrededor de $600 millones de dólares (el - monto del subsidio a la comercialización de básicos), se pretende garantizar - el abasto y mantener invariables los precios de los principales alimentos de - consumo generalizado, como leche, carne, huevo, pan y tortilla, según dijo el - secretario de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Romárico Arroyo - Marroquín, al dar a conocer en los primeros días de mayo el tamaño del - problema que representa la sequía.

- Lo más duro y difícil está por empezar, no - obstante el optimismo del funcionario. La primera muestra de ello es el - incremento de 18.2% al precio del kilo de tortilla, que pasó de $2.20 a $2.60 - pesos, como parte de los efectos del fenómeno natural, mismos que se seguirán - resintiendo en mesas y bolsillos.

- En la medición de la magnitud del problema se - presenta “una danza” de cifras y estadísticas proporcionadas por - autoridades y productores. Cada quien da su versión, de acuerdo con sus - intereses. Pero, más allá de interpretaciones, la realidad aniquila el poder - de compra de los consumidores.

- Así, por ejemplo, la Secretaría de - Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagar) estima que hasta el mes de - mayo la sequía ocasionó daños a la agricultura que se traducen en una caída - de 10% (2.2 millones de toneladas) en la producción de los dos granos más - importantes para México: maíz y fríjol. Esta baja es cuatro puntos - porcentuales mayor al desplome productivo que registró el año pasado el - sector agrícola en su conjunto, por la falta de lluvias.

- En el caso de la ganadería, la dependencia - calcula que en los últimos cinco años acumuló un adelgazamiento de sus - existencias de 30%, en términos globales (lo que significa alrededor de seis - millones de reses).

- - SACRIFICIO OBLIGADO
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Para los productores, la situación es otra. - José Bonilla, dirigente de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales - (CMRP), asegura que en el presente año la producción de granos registrará - una de las caídas más severas de la historia, debido a que por falta de - lluvias se dejó de sembrar más de un millón de hectáreas de maíz, que - significan alrededor de cuatro millones de toneladas de este grano, es decir, - el doble de lo que estima la Sagar.

- Información de la Confederación Nacional - Ganadera (CNG) precisa que sólo en lo que va del año, debido a lo severo de - la sequía, los ganaderos se vieron obligados a mandar al rastro 10% del hato - nacional, equivalente a 2.1 millones de reses. Básicamente se sacrificaron –y - se siguen enviando al matadero– animales jóvenes y vacas, que son los que - resisten menos la escasez de alimento.

- Esto último significa que el hato nacional se - redujo a poco menos de 18 millones de bovinos. Y aún no llueve en los - principales estados ganaderos del norte del país, ni en el trópico húmedo, - lo cual significa que los productores continuarán vendiendo sus animales antes - de que se les mueran de inanición.

- Comparado con la agricultura, en el sector - ganadero el problema es más grave, porque mientras en los cultivos los ciclos - productivos son de seis meses –los más largos, como el caso del maíz–, en - la ganadería se requiere por lo menos de 18 meses para llevar al sacrificio a - una res.

- Cabe mencionar que en el país se practican - tres tipos de ganadería, en una superficie de 80 millones de hectáreas: - extensiva, en estados áridos y semiáridos, como Chihuahua, Sonora, Durango, - Coahuila y Nuevo León, donde una vaca requiere de hasta 60 hectáreas para - alimentarse; pastoreo, en las entidades del sureste y trópico húmedo, como - Veracruz, Tabasco y Chiapas; e intensiva, que se lleva a cabo básicamente en - los estados norteños, y que a diferencia de los otros dos sistemas, requiere - de grandes cantidades de forraje y granos, puesto que los animales se engordan - en establos.

- - PROBLEMA PARA RESOLVER LOS PROBLEMAS
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Para el subsecretario de Agricultura y - Ganadería de la Sagar, Francisco Gurría Treviño, no hay ni “debería haber - problema” por la sequía, a pesar del desplome de la producción, porque para - eso están las importaciones: para cubrir los déficit productivos en el sector - agropecuario.

- Gurría afirma que los ganaderos no tendrán - problema alguno por el abasto de grano para alimentar a sus animales, porque - “podrán importar todo el maíz y sorgo que quieran”. Considera que los - ganaderos tendrán una gran ventaja, pues el maíz en el mercado internacional - tiene un precio de $95 dólares la tonelada, mientras que en México es de $154 - dólares.

- Afirma que la única razón por la cual puede - haber escasez de grano en el país es que se elevara el precio en el mercado - internacional por encima de la cotización interna. Esta tesis la apoya en el - hecho de que el promedio histórico del valor del maíz en el ámbito mundial - es de $105 dólares la tonelada, y sólo una devaluación del peso podría - invertir esa relación de precios entre el mercado externo y el interno.

- Además, sostiene que el crecimiento de las - importaciones no hace más vulnerable la soberanía de México; “al - contrario, en el sector ganadero son un factor de crecimiento y solidez - productiva, sobre todo porque permiten a los productores proveerse de alimentos - baratos para sus animales”.

- Sin embargo, el subsecretario admite que 20% - (más de 900,000 toneladas) del mercado nacional de carne de res está dominado - por los derivados cárnicos que se importan fundamentalmente de Estados Unidos, - “pero nuestros ganaderos han sabido vivir con eso y están haciendo las - adecuaciones para poderlo contrarrestar”, indicó.

- El optimismo del funcionario se sustenta en la - concepción de desarrollo globalizador, que, en resumen, urge a cambiar la - mentalidad de la sociedad y las políticas económicas. Aunque hay que recordar - que el mismo Gurría informó alguna vez que sólo 15% de la ganadería - nacional está altamente tecnificada y tiene niveles de competitividad - internacional, mientras 40% está en proceso de adquirir tecnologías más - productivas y el restante 45% está rezagada.

- No obstante la disparidad de estas cifras y - que el hato nacional –y por tanto la producción de carne– se desplomó 30% - en los últimos cinco años como resultado del estiaje, el funcionario destaca - que el sector ganadero del país registra un crecimiento anual de 2.2% desde - 1990.

- Pese a estas calamidades, insiste en que la - sequía permitirá al sector ganadero modernizarse, acortar los ciclos - productivos a 18 meses y reducir los plazos para recuperar las inversiones de - 20 a ocho o 10 años; además de que está activando la exportación de - becerros: 670,000 becerros en seis meses, mientras que en todo 1997 fue de - 465,000 animales.

- - MIENTRAS PASA LA SEQUÍA
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El gobierno federal, a través de la Sagar, - subsidiará los granos (maíz, sorgo y trigo, fundamentalmente) que se utilizan - en la producción de alimentos balanceados para el ganado, sólo mientras pasa - la contingencia de la sequía, para detener la elevación de los precios de los - productos pecuarios, leche, carnes y huevo, y con ello la inflación. Pero eso - es sólo mientras se regulariza la producción agrícola, es decir, de cuatro a - seis meses más. Después vendrá el juego del libre mercado, toda vez que ya - han sido liberalizados los precios de esos alimentos
- y será la oferta y la demanda lo que regule su valor comercial.

- En este punto cabe señalar que, de acuerdo - con investigaciones de la Asociación Mexicana de Estudios para la Defensa del - Consumidor (Amedec), en los últimos tres años el consumo de carne de res se - ha contraído 35% debido a la pérdida del poder de compra de los salarios.

- Con base en esas investigaciones se puede - señalar que después de un periodo de sequía, los precios de los productos - pecuarios tienden a elevarse, porque disminuye el número de reses en - producción y, por tanto, la oferta de carne.

- Para evitar que se dispare el precio de esos - alimentos se tendrían que incrementar las importaciones en el mismo porcentaje - en que disminuya la producción nacional. Pero ello significa, también, un - obstáculo para la recuperación de la producción interna, debido a que los - ganaderos tendrán que competir en un mercado desigual, puesto que la carne que - se compra en el exterior es más barata y el consumidor, ante la depresión de - su poder de compra, sacrifica la calidad por el precio.

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