El círculo de la improductividad

En el mundo desarrollado el desempleo está asociado a las innovaciones tecnológicas, la migración
Zacarías Ramírez Tamayo

¿Qué tanto confía usted en sus trabajadores? ¿Su empresa está organizada vertical u horizontalmente? ¿Tiene a sus empleados clasificados en el renglón de costos? ¿Posee usted una -cultura laboral?

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De la respuesta a estas preguntas puede depender su futuro, es decir, el de su empresa. Se trata de una nueva tendencia, incipiente en México, que intenta cambiar la vieja relación de confrontación entre -empresa y sindicato, que data de los años 40, por una de colaboración en la que los trabajadores aportan trabajo productivo y de calidad, y a cambio, idealmente reciben mejores ingresos y la posibilidad de participar en las decisiones y de los beneficios de la empresa. "El objetivo de la encuesta, a 120 empresas, fue determinar hacia dónde van las compañías en lo relativo a la organización del trabajo, de la producción, del trayecto tecnológico", explica Roberto Wilde, asesor de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

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Los problemas graves se presentaron en los llamados círculos de calidad, acepta Wilde, al grado que muchos de ellos fracasaron y comenzaron a desaparecer en muchas de las empresas de la muestra --pertenecientes a las áreas automotriz y de alimentos-. Los círculos de calidad, equipos de trabajo con autonomía para los trabajadores para decidir qué hacer y cómo hacerlo, se ubicaron en el rubro Enriquecimiento Social de la Tarea, el de mayor impacto sobre la productividad de acuerdo con los especialistas de la OIT, que además incluye la reducción de los niveles jerárquicos y la formación de equipos de trabajo.

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El trayecto de cambio, como llaman a todo el proceso, parte de poner en orden las tareas, actualizar las normas del tiempo de trabajo y sus rutinas, y ver qué le toca hacer a cada quien, simplificando al máximo las funciones. El trayecto, que no es lineal sino que tiene ciertos sesgos, continúa en la asignación de más tareas similares y simultáneas, a cada operario, que se acompañan de labores de inspección, para obtener trabajadores polivalentes, que dominen una secuencia y puedan desenvolverse en diferentes tareas, y que además tengan acceso al manejo de inventarios --lo que constituye, otra vez, un punto delicado, según la investigación, desarrollada entre 1992 y 1994 y basada en entrevistas a "informantes claves", los directivos y líderes sindicales-. Wilde atribuye el fracaso de los círculos de calidad a la existencia de una cultura empresarial no acostumbrada a delegar funciones ni a aceptar que el trabajador tome iniciativas.

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Pero más que la implantación incompleta del nuevo modelo, que en muchos casos no ha llegado a la pretendida rotación de trabajadores multifuncionales ni ha roto el techo jerárquico y financiero que los directivos deciden es insuperable por sus operarios, el verdadero problema es que el nuevo modelo es más una excepción que una regla. Con la crisis, lo es más aún. Las reducciones de personal, como se le llamó a los despidos en la etapa de la reconversión industrial, después de diciembre es desempleo masivo.

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El tiempo se acaba. En el México de la crisis aleccionadora, el golpe económico a los más de 90 millones de mexicanos es diferenciado. Para quienes todavía tienen un trabajo, las remuneraciones decrecieron 8.5%, según INEGI. Para quienes ya trabajaron, los jubilados, la inflación ha reducido sus ingresos a casi la mitad en este año.

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Sólo que hay otro enemigo enfrente: la demografía. 2004 es el año que las proyecciones financieras del IMSS marcan como el punto en el que la línea que representa a los pensionados en las gráficas estadísticas de la seguridad social se alejaría de la de los cotizantes activos, es decir, que los egresos estarían por encima de los ingresos de la institución, debido entre otras cosas a que la tradicionalmente amplia base de la pirámide demográfica mexicana, donde están los jóvenes, ya comienza a desplazar parte de su grosor a los estamentos de mayor edad.

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Pero esa proyección se calculó antes de que la economía mostrara las magnitudes de su caída en este año, expresada en el segundo trimestre con un rotundo bajón de 10.5% en el Producto Interno Bruto (PIB). Hoy, más de medio año después de aquel pronóstico, el -momento del colapso se ha acercado, si bien la institución no revelará qué tanto sino hasta noviembre. ¿Qué ha empeorado después de que el IMSS hizo su -Diagnóstico, en marzo?

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Todo. La dosis de nutrientes que se le administra cada vez alcanza menos para vitalizar su maltrecha salud financiera. Hasta julio, de acuerdo con la propia institución, dejaron de operar en el país más de 8,000 establecimientos industriales, comerciales y de servicios, lo que significó que cerca de un millón de personas perdieran sus fuentes formales de empleo. En la calle, uno de cada 10 mexicanos no tiene ocupación alguna. Entre ocho y nueve millones de personas, según fuentes sindicales, están en la vieja disyuntiva: sumarse a los más de 10 millones de -informales, aventurarse a la frontera norte con la intención de sumarse a los millares de indocumentados que año con año -saltan la barrera del subdesarrollo para convertirse en asalariados en dólares en los estados del sur de Estados Unidos, o bien quedarse indefinidamente en las nutridas filas del desempleo.

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Apremiados por la depreciación de sus ingresos y convencidos de que el IMSS tiene la alternativa de reorientar los recursos y aumentar la recaudación a su favor, los pensionados asociados, unos 800,000 miembros, exigen con plantones que les hagan caso, en tanto que el gobierno lleva adelante sus planes para instalar un sistema de ahorro individual y presta sus oficinas cada semana para que líderes de empresarios y sindicales reflexionen en lo que llaman una "nueva cultura laboral", cuyo antecedente, el Acuerdo Nacional de Productividad, lleva un par de años en los archivos.

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De modo que el asunto no se resolverá ahí, coinciden analistas del sector. El desempleo es un problema económico, remarca Néstor de Buen, asesor laboral. "Si el estado no invierte, la consecuencia es hasta el final de la cadena, con la más modesta de las empresas pequeñas, que al perder clientela cierran y generan desempleo como primera consecuencia." Entre muchas otras cosas, los dos desempleos, el estadístico y el que se constata en las calles, evidencian algo que en la administración pasada se decía enterrado: la insuficiencia de inversión productiva. No obstante una breve recuperación en materia de inversión, en 1995 la economía dejó de disponer de unos $29,000 millones de dólares, explica el boletín -Tendencias Económicas y Financiera (TEF), de los cuales una tercera parte aproximadamente estaban invertidos en valores de corto plazo, que al irse del país dejaron un gran vacío y dolor de cabeza a todos.

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"Si el gobierno en nuestro sistema económico no derrama dinero --continúa De Buen-, los grandes empresarios empiezan acorrer trabajadores y luego la cadena de pequeños empresarios, subcontratistas, etcétera, van llegando al final y todos van a entrar en la misma situación: me quito de encima a los trabajadores como sea, con indemnizaciones, con arreglos, y se va generando un desempleo social en función de la falta de inversión pública. Obviamente nuestros capitales privados son capitales cobardes y no se atreven a invertir; entonces la responsabilidad de la gran inversión, la que acelera el empleo en México, la que provoca el desempleo si no se hace, es la inversión del Estado." La inversión pública de capital, en lo relativo a inversión física (bienes y obra pública), bajó 52% durante el primer semestre de 1995 con respecto al mismo periodo de 1994. De antemano, el gasto programable para 1995 ya era, 17 % inferior al del año anterior.

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El hecho es que la economía mexicana está acorralada. La reactivación económica depende de que no se sigan perdiendo empleos y de que la población recupere capacidad de consumo, señala un diagnóstico de TEF. Y a la inversa: mejorar la situación del empleo sólo será posible con la reactivación de la economía. Con el salario mínimo actual, sólo se pueden comprar 15% de las mercancías que se podían adquirir con el minisalario de hace 15 años. En el caso de los obreros, sus ingresos se han depreciado en los últimos 15 años en 200% y, según cálculos de los especialistas, llegará el año 2000 antes de que este sector pueda recuperar el nivel salarial que tenía en ese memorable 1994.

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Válvulas saturadas. La calle es uno de los últimos reductos para la gente sin empleo. Precisamente en marzo, Salvador Araiza Mancilla (24 años, técnico en computación) inició su propio negocio en el tianguis de San Miguel Chalma como una forma de defenderse de las eventualidades de los trabajos formales, por lo que es uno de tantos trabajadores que por periodos dejan de aportar su sangre joven al sistema de jubilaciones Por supuesto, el ambulantaje no es nuevo ni llegó con la crisis de 1995, por el contrario, es una válvula de escape que ahora está llegando a sus propios límites. "A San Miguel Chalma han llegado gran cantidad de nuevos competidores improvisados" se lamenta Salvador, entre los cuales distinguen a trabajadores de la apreciada Ruta 100, que deambulaban con su mercancía entre los puestos semiestablecidos como el suyo, contribuyendo a formar un sector ambulante dentro del -ambulantaje.

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Hoy, Salvador vende más o menos la mitad que antes, de modo que aunque sabe que su ingreso principal no va a obtenerlo ahí, seguirá con su negocio de playeras "porque me gusta, me siento más libre, independiente", y porque trae de familia el gusto por el comercio en pequeño. Lo inició la señora Mancilla, su madre, que en 1978 brincó de ama de casa a comerciante e involucró a su esposo, con lo que financió la educación -profesional de sus cuatro hijos, de los cuales sólo Salvador heredó el oficio.

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Su juventud ayuda a Salvador a tomar las cosas con tranquilidad, sin embargo, las luces de alerta están encendidas. Además del arribo de los semiestablecidos, está el hecho de que los trabajadores eventuales, como él, pierden los derechos derivados de sus cotizaciones si no pueden mantener un empleo formal hasta la edad de retiro y no cuentan con ingresos suficientes para seguir cotizando bajo el esquema de continuación voluntaria. Él no piensa en eso por ahora, ¿quién lo hace?

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