El día después de mañana

Podría cambiar radicalmente el futuro del negocio tras la sanción de una regulación. Las patentes
Norma Lezcano

Industria Farmacéutica posición 500 170

- Cuando Manuel Ángel Londoño, un ejecutivo mexicano de 40 años, salió del consultorio de su cardiólogo, comprendió que la estatina sería su sombra para el resto de su vida. Esta dependencia de la droga para combatir el colesterol podría costarle un máximo de $5,700 pesos anuales o la tercera parte de esa cifra, según eligiera un fármaco de marca o un genérico.

- Tanto los 11 millones de mexicanos afectados por esa enfermedad, como ejemplo de toda la población, como los 187 laboratorios registrados en la industria farmacéutica mexicana, se encuentran en el mismo dilema.

- La modificación a la Ley General de Salud durante este año sería el parteaguas del sector, el primer mercado de Latinoamérica y el noveno a nivel mundial. La Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), que representa a 95% de la industria, asegura que será antes de fin de año cuando ocurra porque los cambios, consensuados, ya están siendo revisados en la cámara de origen (Diputados).

- Pero tendrá diferentes impactos según el perfil de cada laboratorio. En México se desarrollan tres segmentos que se disputan un pastel valuado en $9,244 millones de dólares, según datos del año pasado de Canifarma. Un negocio que representa 6.26% del PIB manufacturero y al que antes de fin de año el Congreso podría promulgar una ley que cambiaría sus reglas de juego.

- Por un lado, están los laboratorios que desarrollan marcas —transnacionales en su mayoría—, que ya sufren una fuerte presión sobre sus márgenes. Deben lidiar con el vencimiento de patentes, el menor poder adquisitivo de los consumidores y la competencia de productos genéricos y similares.

- Por otro , el grueso de la industria nacional está consolidando su lugar en base a copias de patentes vencidas; mientras un selecto grupo de laboratorios mexicanos —liderado por Probiomed, Silanes, Senosiain y Sophia— han encontrado en la innovación de nicho una estrategia de alta rentabilidad.

- La modificación a la Ley General de Salud limpiará el terreno. Mediante ese cambio solamente serán admitidos los productos de marca y los genéricos intercambiables (GI) que pasen pruebas de bioequivalencia y biodisponibilidad.

- De esta forma, desaparecerán productos que representan más de 10% de las ventas del sector: los llamados “remedios similares” (copias sin pruebas de calidad), los genéricos que no garanticen equivalencia y la multitud de “medicamentos milagrosos” que pueblan los comercios no especializados prometiendo múltiples curas con una sola cápsula.

- Al desaparecer el producto “pirata”, crecerá el mercado de los GI, que hoy tiene 2.7% del total de ventas y va camino a ganar una porción del 87% de los productos innovadores. Quienes deseen seguir en el mercado y no tengan marcas propias, deberán invertir hasta $100,000 dólares para garantizar que el genérico que fabrican tiene una eficacia terapéutica equivalente al innovador.

- Ya desde el año pasado las empresas, nacionales y extranjeras, comenzaron a diseñar mezclas de negocios para sostener su posición en el mercado. Las estrategias comenzaron a definir dos nichos: el del valor agregado, que viene con la investigación de base, y el de volumen, posible a través de la maquila de GI bioequivalentes.

- Preparándose para este nuevo escenario, el sector en su conjunto invirtió $150 millones de dólares en 2003, de los cuales $100 millones fueron para investigación, según Canifarma.

- Irrumpe el genérico
Por el deterioro del poder adquisitivo, “los pacientes de todo el país sólo compran 60% de sus recetas médicas”, según la Asociación Nacional de Farmacias. Y aunque la industria farmacéutica registró el año pasado 14% de crecimiento, esto no ha sido producto de más consumidores.

- “En unidades, la expansión fue prácticamente nula, ni siquiera acompañamos el crecimiento poblacional”, señala Ricardo Álvarez Tostado, presidente de AstraZeneca (AZ) México. La empresa compensará eso aumentando sus exportaciones de $11 a 30 millones de dólares para este año.

- “Este año inició con una suba de un solo dígito, que está basada en precios y nuevos productos [no en volumen]”, agrega el director general de Merck Sharp & Dohme (MSD) de México, José Luis Román Pumar. Aún así, este laboratorio no apostará a la vedette del momento. “Intentamos tener un margen mayor en genéricos, pero no salió; decidimos concentrarnos sólo en innovación, que nos demanda mucha inversión”, señala.

- La nueva legislación permitirá al gobierno enfrentar esta situación promoviendo la producción y receta de GI bioequivalentes, que son hasta 57% más económicos que las marcas y aseguran calidad y eficacia equivalentes al producto con patente. Con esto, también ampliará las opciones de compra para el mercado público de medicamentos, un pastel que el año pasado concentró ventas por $1,850 millones de dólares. Como es fabricado una vez que ha expirado la patente del medicamento [que vence a los 20 años], los laboratorios que lo producen pueden venderlo a menor precio.

- Así, el negocio se vuelve más que interesante para toda la industria. De hecho, en los últimos cinco años creció 73.5% la cantidad de laboratorios que se abocan a su fabricación, según muestran datos de Canifarma.

- Para las compañías extranjeras, este nuevo escenario también presenta sus beneficios. “Si toda la medicina es cara, no hay forma de poder entrar con las patentes porque se satura el bolsillo del consumidor”, analiza el presidente de AZ México.

- Todos quieren su porción
Sin abandonar la innovación, Novartis es el ejemplo más acabado de la transnacional que se anticipó hincándole el diente al negocio de los GI. Tras la adquisición de Sandoz convirtió a esta marca en su unidad de negocios de genéricos. A ocho años de su lanzamiento en México, es la séptima compañía productora de ese segmento. En ese periodo, sus ventas crecieron de dos millones a $65 millones de dólares previstos para este año, según informó la compañía.

- Es tal el hervidero desatado dentro del segmento GI que hasta la principal empresa de genéricos del mundo aterrizará en México. Será en julio de este año cuando Teva, de origen israelí, comenzará a competir con los bajos precios del nacional Best (el laboratorio que fabrica para Farmacias Similares). En febrero compró por $ 3.5 millones de dólares a Lemery (fabricante de genéricos hospitalarios). Cuando concretaron la operación, los directivos de Teva aseguraron que les llevará tres años consolidar la estructura necesaria para ganar el segmento de los GI más económicos, una plaza que hasta el momento dominaron los medicamentos similares.

- Aunque marginal, los GI también son una opción para las compañías extranjeras que hacen investigación en el país. “Las que no tienen una línea de innovación rica para los próximos 10 años, posiblemente equilibren sus estados de resultados con genéricos estratégicos, viables comercialmente”, explica Álvarez Tostado, de AZ.

- Frente a tanto movimiento foráneo, la industria farmacéutica local prepara sus armas. En febrero pasado se constituyó la Asociación de Distribuidores Nacionales de Medicamentos y GI (Dinamegi). Los nacionales representan 68% de los 120 laboratorios registrados en el Programa de Producción de Genéricos.

- Por lo jugoso del negocio, los analistas prevén una ola de compras o alianzas promovidas por compañías extranjeras especialistas en estos productos, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) pasarán a cubrir 50% de las recetas a nivel mundial. Su meta es utilizar a México para llegar al resto de Latinoamérica, donde la caída del poder de compra fortalece la avanzada de productos económicos. Y también para exportar a Estados Unidos, donde se exigen las pruebas de bioequivalencia y biodisponibilidad que ahora impondrá México.

- Las marcas dan pelea
Las transnacionales son conscientes de que no la tendrán fácil. “Estamos en un periodo de seis años en el que 40 productos principales de toda la industria perderán la patente”, advirtió el año pasado el presidente de Eli Lilly, Sydney Laurel, ante la Fundación Mexicana para la Salud. Eso incluye nada menos que sus 19 productos estrella con ventas globales por más de $1,000 millones de dólares al año.

- En el caso de Pfizer, hasta 41% de sus ventas enfrentarían la competencia de versiones genéricas en los próximos cuatro años, según un cálculo de la consultora financiera norteamericana Raymond James & Associates. Y por el mismo camino transita AstraZeneca. “Hoy la mitad de nuestra venta ya es de sales que han perdido su patente, y para las que hay alternativas genéricas”, reconoce Álvarez Tostado.

- Los laboratorios compensan eso reforzando su oferta innovadora con un pipeline (stock de medicamentos en proceso que arrojarán nuevas patentes). Un largo camino que, por cada nuevo producto, requiere 10 años de investigación y $900 millones de dólares.

- Aún así, la creación de nuevas fórmulas no decrece. “La innovación es estrictamente nuestra estrategia”, explica José Luis Román Pumar, director de Merck Sharp & Dohme México (MSD). Este año invertirán en México más de tres millones de dólares en investigación. Lanzarán una vacuna para el rotavirus que genera gastroenteritis y otra para el cáncer de cuello uterino, un mal que causa la muerte de una mujer cada dos horas en México según fuentes del ISSSTE. Los ingresos crecieron 23% en 2003 y proyecta vender $500 millones de dólares para este año.

- La disputa más publicitada es la de AstraZeneca (AZ) y Pfizer. Con productos anticolesterol salieron a pelear por un consumo valuado en $80 millones de dólares anuales, que seguirá creciendo por la alta incidencia en la población.

- “En 2003 crecimos 30%, de los cuales sólo 3.5 % fue por corrección de precios e inflación”, afirma el presidente de AZ México. Ese resultado se debió en parte a la fusión global entre Astra y Zeneca. En el país está lanzando un producto que reduce a una sola cápsula el cóctel de quimioterapia para el tratamiento del cáncer de pulmón. Además, acaba de inaugurar una planta en Lomas Verdes, estado de México, con inversiones por $15 millones de dólares y prevé crecer sus exportaciones a 15% de las ventas ($30 millones de dólares).

- Boehringer Ingelheim también destinará $15 millones de dólares el próximo año para fabricar y exportar su nuevo antihipertensivo, con el que ya logró el 12% del mercado nacional. Además, duplicarán sus exportaciones anuales. “Este año, prevemos ventas por $500 millones de dólares y más de 40% serán exportaciones a Estados Unidos y Canadá”, señala Erica Ruiz, gerente de Comunicaciones de la tercera empresa del sector en el ranking de Expansión.

- A la cabeza en ingresos, con $7,000 millones de pesos de ingresos en 2003, Pfizer México planea elevar a la fase 2 el rango de las investigaciones clínicas que realiza en el país. El año pasado destinó a ello $3.6 millones de dólares y prevé un plan global de inversiones hasta 2006 de $68 millones de dólares.

- Por su parte, Schering Plough México destinará este año $220,000 dólares a investigación clínica en el área de los terapéuticos especializados como esclerosis múltiple, leucemias y linfomas, entre otros.

- Como se advierte, el mercado está más que animado. “Está llegando a una madurez muy importante y la industria seguirá invirtiendo para desarrollar el mercado interno y exportar desde aquí. Ahora la clave es que el gobierno sea consistente con el rumbo que se adoptó”, concluye Eric Hagsater, presidente de Canifarma.

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