El desfalco

Aunado a la renuncia de su director mundial, Xerox tiene que reestablecer la buena situación econó
Juan Antonio Oseguera

En marzo, durante un majestuoso evento, Xerox Mexicana es reconocida por el corporativo por su alta productividad y su elevado monto en ventas. En abril, le otorga a ciertos ejecutivos de la filial mexicana el máximo galardón: “President’s Club”, y los pasea por España bajo el pretexto de reconocer su gran labor. Durante su ausencia, un equipo de auditores entran al edificio en México, abren los archivos financieros y descubren malversaciones. El “terremoto” en México cimbró a todo el corporativo.

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Ese término, “terremoto”, fue el que utilizó Richard Dauval, flamante director general y presidente de Xerox Mexicana, para describir ante sus empleados el desfalco que perpetraron los anteriores directores generales de la corporación: Rafael Florez y su sucesor, Antonio Robles.

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A finales de julio, Xerox Corporation reporta las actividades del segundo cuarto del año y señala, escuetamente, que las acciones de la empresa estuvieron $30 centavos por debajo de lo estimado. Aunque no lo dicen abiertamente en el corporativo, el declive bursátil está relacionado con las malversaciones financieras en México, y en un comunicado se señala: “Los resultados del segundo cuarto reflejan dificultades que encontramos en nuestras visitas y revisiones de las operaciones en las filiales alrededor del mundo. No hay duda que el tiempo de recuperación requerido será más largo que lo previsto. Nuestro objetivo ha sido estabilizar la situación y hemos tenido mucho progreso, pero generar crecimiento tomará más tiempo”.

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Lo anterior lo suscriben Anne Mulcahy, presidente y jefa de operaciones de Xerox Corporation, y Paul Allaire, presidente del consejo de Xerox, quien tuvo que volver a la corporación después de la renuncia del CEO, Rick Thoman.

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En el mismo comunicado Allaire comenta sobre la situación en México, que es investigada tanto por el corporativo como por la SEC (Comisión de Seguridad e Intercambio, por sus siglas en inglés), organismo gubernamental estadounidense que protege a los inversionistas y vigila la integridad de los mercados.

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En el párrafo más claridoso señala: “Durante un periodo de años, varios ejecutivos de alto nivel en México burlaron políticas contables y procedimientos administrativos, resultando en cuentas incobrables y en obligaciones financieras no registradas.” En tanto, Allaire comenta: “No tenemos razón para pensar que las circunstancias existentes en México se replican en otros países. Lamentamos este infortunado episodio, pero hemos actuado rápido y cooperado completamente con la SEC”.

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En México, según ejecutivos que trabajan en la filial mexicana, mismos que hablaron con Expansión y prefirieron el anonimato, las cosas ocurrieron así: Cuando la corporación se aseguró que las sospechas tenían sustento, actuó fulminante. Un informante recuerda: “Fue un miércoles de mayo… llegó gente de Estados Unidos a la oficina de los directores y les dijeron: ‘No tocas nada de lo que está ahí’ (los archivos financieros). Se les dio una explicación de porqué tenían que abandonar el edificio. Robles (el ex director implicado) había salido a comer y no pudo entrar de nuevo a su oficina. A él se le citó en la suite de un hotel y le aclararon su situación laboral” (estaba despedido).

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A la mañana siguiente, pegadas en las paredes del inmueble habían hojas con el mensaje y el currículo del nuevo director general de Xerox Mexicana. La fuente anónima prosigue su relato: “Parecía broma… ¿Robles ya no está?, se preguntaban los empleados. Otros 35 ejecutivos de la oficina local también perdieron su trabajo. Pero el chicotazo llegó más allá, afectó incluso en Estados Unidos. Del corporativo fue despedido Sandeep Thakore, ex director de Finanzas en Xerox Mexicana y quien trabajaba en el corporativo con Flores” (el otro ex director involucrado).

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Modus operandi
Resulta poco ingeniosa la operación que hicieron los ex directivos de Xerox Mexicana. Puede ser resumida como una “burla a las políticas contables y procedimientos administrativos”, según las fuentes. Otro empleado de Xerox Mexicana, quien también prefiere no ser nombrado, comenta: “Como filial hay reglas del juego y, lamentablemente, éstas fueron rotas. Cuando alguien hace una operación o un venta hay que cumplir ciertos esquemas.” Por ejemplo, si se vende una copiadora, un escáner o un servicio hay tres distintos rubros por los cuales Xerox ingresa dinero:

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Primero: Mantenimiento (FSMA, le dicen internamente), que por reglas corporativas tiene un margen de utilidad mínimo de 40%; segundo: Material (accesorios, papel, entre otros), con un margen de 40%, y tercero, caja (el equipo en sí mismo), que puede ir de 50% a 60% de utilidad.

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La anterior administración de la filial mexicana siempre le dio un valor más alto a la caja. “Ahí se rompió una ética del negocio, de tal forma que así reportaban un nivel de ingresos más sano de lo que era en realidad”, explica la fuente, quien abunda que “Xerox opera a través de concesionarios o distribuidores (70 aproximadamente), quienes revenden el equipo (ver recuadro página 169). Ahí ocurrió la parte más crítica del desfalco. Como empleados de la empresa, independientemente de la posición, tenemos un bono de productividad según las ventas totales de la subsidiaria. Y entre más alto es el rango, mayor es el bono.

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”No hubo un desfalco o un robo de dinero de las arcas de la empresa. Lo que sucedió fueron ventas registradas en libros, pero el flujo jamás apareció en caja. Se habla, y esto a mí no me consta, de bonos de productividad millonarios en dólares, en el caso del director general en México. El equipo salía físicamente de la bodega central y era trasladado, supuestamente, a las agencias de los concesionarios. Hasta el momento se han descubierto ocho bodegas repletas de equipo nuevo: alguno echado a perder, otro mojado o en mal estado. También se habla una casa en Acapulco… la verdad es que nos sentimos como hampones”, cuenta la fuente.

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En reuniones internas con sus empleados, Richard Dauval, nuevo director de Xerox Mexicana, trata de explicar los hechos de un modo técnico: “No es un fraude, pero sí una mala administración financiera”.

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Y aunque el empleado de Xerox que accedió a hablar con Expansión dice “que el tamaño del boquete financiero es de $200 millones de dólares de pérdida”, el diario New York Times publicaba en una pequeña nota a finales de junio que “Xerox avisó a los inversionistas que problemas inesperados con cuentas incobrables en México, que ascienden a $400 millones de dólares de los $19,000 millones de las ventas anuales, podrían hacerles perder hasta $11 centavos por acción para el segundo trimestre”. Más del doble de lo que habían predicho en la empresa. “Esta cantidad representa un año total de ventas para Xerox Mexicana. Es como sí todo 1999 no hubieran vendido nada”, dice preocupado el informante.

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En tanto, Benjamín Reitzes, analista de PaineWebber, cree que la firma fabricante falló en sus estimaciones porque $6 centavos por acción provienen de dos unidades de negocios básicamente, no de la operación conjunta.

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Por su parte, Juan Carlos Gallegos, director ejecutivo de mercadotecnia de Xerox Mexicana precisa: “La cifra oficial es de $115 millones de dólares antes de impuestos, o bien $78 millones de dólares después de impuestos, cargo a resultados que se anunció al segundo trimestre (el 26 de julio). Obviamente, se está confirmando el monto con la auditoría que tenemos actualmente”. ¿La cifra podría variar? “Así es, podría ser menos o más. Es una provisión para cubrir un riesgo”, aclara Gallegos.

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Los inversionistas no han sido tolerantes y recuerdan de Xerox algunas pifias: las ganancias de 1999 no cumplen las expectativas, se quedan en $1,400 millones de dólares, de los $1,700 millones anunciados. El equipo de administración de Xerox sufre bajas estratégicas e incluso una mala reorganización de la fuerza de ventas, dispersa en 90 caóticos centros de administración de clientes. Finalmente, la férrea competencia nipona que ha mantenido los índices de ganancia entre 3 y 5%, independientemente de que por el y2k, las empresas no invirtieron mucho en tecnología.

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Aunado a esto, la renuncia en mayo de Rick Thoman como CEO de Xerox provoca que la acción quede en el rango de los $40 dólares. Un mes antes, el papel bursátil gozaba de entera salud con sus $60 dólares por acción. El mercado, empero, marca un destino más bajo para la empresa del documento y los manda hasta el marcador de $25 dólares por acción.

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“A raíz del problema en México, (la acción) llega a $17 dólares. Aunque toca niveles alarmantes de $6 dólares, gracias a que la corporación invierte en su propia acción evita la caída estruendosa y dramática en el mercado”, recuerda el empleado anónimo de la filial en México.

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Gallegos, de mercadotecnia, escucha con atención las aseveraciones y contesta: “México sólo representa 2% de las ventas totales del corporativo. La acción ya estaba cerca de los $20 dólares y cae a $17. El año pasado, México reporta cerca de $400 millones de dólares en ventas; más $200 millones de dólares de ventas propias de la planta de Xerox de Aguascalientes suman $600 millones. En términos de las ventas de Xerox de 1999, de $19,000 millones de dólares de 1999, Estados Unidos logra $10,400 millones de dólares; Europa $5,300 millones de dólares, mientras que América Latina, Canadá y otros países suman $3,500 millones de dólares”.

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“La problemática (en México) llevaba varios años y se está haciendo una auditoría independiente para confirmarla. Esto incluye la administración de Rafael Florez. No hay ninguna acción legal contra nadie, al menos en México. (Sí) hay una investigación de la SEC, aunque Xerox ya tenía su propia investigación independiente, una auditoría que inició en junio y está en proceso”, señala Gallegos.

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Actualmente (a finales de agosto) “el edificio está lleno de gringos. Hay cerca de 10 auditores, que prácticamente viven en Xerox México y revisan todo. Hay gringos sobre todo en áreas operativas. El mensaje es que no confían en los mexicanos… estamos tachados de tranzas… todos”, concluye decepcionado el informante anónimo que trabaja en Xerox.

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El futuro
Paul Allaire, actual presidente del consejo, comenta a los analistas que esperen “modestos” ingresos para el tercer cuarto. Dice también que las ganancias recuperarán su paso en dicho trimestre y que mejorarán sustancialmente para el último cuarto. No es más específico. Wall Street espera que la firma reporte ganancias de $38 centavos por acción para el tercer cuarto, según analistas de First Call/Thomson Financial.

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Sin embargo, no todos son tan optimistas. Gibboney Huske de Credit Suisse First Boston señala que Xerox podría reportar ganancias operativas por $840 millones de dólares en 2000.

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El reto en México, según Saúl Cruz Pantoja, analista de Select-IDC, es que Xerox gane mayor participación en el mercado de impresoras de inyección de tinta, donde posee de 3 a 4% en la banda media de productos. “Actualmente firman alianzas para despegar, y con promoción y publicidad podrían repuntar. En impresoras láser tienen un participación parecida, pero ahí cubren banda media y alta. Y en gobierno tienen participación importante. Vemos bien a Xerox, sobre todo este año. ¿Qué tan sostenible? Depende de sus estrategias de canal y distribución y de promoción.”

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“Se está reforzando la operación en México, sobre todo ventas y marketing. El reto en Xerox, a pesar de que inventamos el fax, la interfase gráfica, la impresora a color y, claro, la copiadora, es que podamos ir de la computadora al papel o del papel a la red (intranet o internet)”, dice Gallegos.

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Actualmente Xerox Corporation vive un replanteamiento de su misión. ¿Qué tal pinta el año? “A una empresa que le ocurre un terremoto obviamente le viene un desbalance. Reforzamos el equipo, entendemos las acciones que debemos tomar a corto plazo, tendremos mayor atención al cliente y daremos mayor competencia para retomar el mercado. Lograremos casi los mismos ingresos del año pasado” comenta el mercadólogo de Xerox, sin comprometerse a dar cifras.

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El reto de la firma es hacia la conversión digital, hacia la utilización de herramientas tecnológicas que ofrezcan soluciones en archivos y repositorios digitales. “Xerox se va a enfocar básicamente al documento, sea en formato digital o en papel”, comentan analistas.

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La reorganización masiva de la fuerza de ventas, tan criticada por los analistas, fue idea del ex CEO, Rick Thoman. Y para explicar su estrategia justifica: “Era un cambio tan grande, que nadie podría suponer que sería perfecto. ¿Somos perfectos? Absolutamente no. ¿La gente está contenta? Tampoco.”

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Sin duda, le faltó liderazgo para transformar a la firma del documento en una empresa de la nueva economía. Pero, Anne Mulcahy, la presidente y jefa de operaciones de Xerox Corporation, podrá intentarlo.  

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