El directo

Diplomacia a un lado, toma decisiones sin que le tiemble el pulso.
Bárbara Anderson

Las puertas de su oficina en el corporativo de Alfa en Monterrey siempre están abiertas, “física y simbólicamente”, se apura a explicar Alfonso González Migoya, director corporativo del grupo.

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“Poncho”, como se le conoce en el ambiente de negocios, es tan estricto y exigente con su trabajo que prefirió —durante una entrevista con Expansión— aprovechar un proceso de análisis de talentos dentro de la firma para constatar con sus pares su estilo de liderazgo.  “Dicen, y digo, que soy muy participativo y dirigido a resultados. Me gusta escuchar la opinión de los demás, aunque al final del día la decisión que vale es la mía”, afirma.

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“Es de carácter recio, y con esto quiero decir estricto y muy recto. Sabe cómo y cuánto delegar. Eso sí, tiene mucha memoria y recuerda cada cosa que ha pedido”, agrega Enrique Flores Rodríguez, director de Comunicación Corporativa de Alfa.

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Antes de entrar en Alfa, Migoya González trabajó en Cydsa y en Bancomer. Consultando a sus ex compañeros, tanto quienes lo estiman como quienes no lo recuerdan con tanto cariño, coinciden en una cualidad que lo pinta de cuerpo entero: es muy directo.

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Según comentan algunos ex empleados, González Migoya generaba miedo en algunas juntas, ya que si traía algún tema pendiente con alguien, lo aventaba a la mesa sin más ni más, sin preocuparse por el momento. “Soy franco cuando estoy de acuerdo con algo y cuando no lo estoy. Eso sí, procuro no lastimar a las personas”, se defiende el ejecutivo.

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Tan directo que algunos periodistas de Monterrey lo tienen catalogado como “el duro”. En cada conferencia de prensa no se desvía nunca de un asunto, y cuando se insiste en alguna pregunta, se pone muy enérgico y contesta fuerte.

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Andar sin medias tintas es una característica que comparten muchos ejecutivos regios, que incluso se ufanan de no ser tan diplomáticos como sus pares chilangos.

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“Alfonso no puede negar la cruz de la parroquia. Es de Monterrey y se le nota en su estilo decidido y firme”, afirma Héctor Rangel Domene, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

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“Es un caballero en el trato, muy astuto y decidido. Lo que quiere lo quiere ya y con resultados”, recuerda Albert Chico, ex subdirector de Reclutamiento de Ejecutivos de Bancomer que lo contrató en 1994, y agrega: “El banco tenía un problema de aptitud y él logró controlar todas la áreas.

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Fue altamente efectivo, aunque generaba mucha presión.”

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De aquella época como director de Finanzas de Bancomer, algunos subordinados lo recuerdan como alguien que no tenía “mano izquierda” y que no se tocaba el corazón a la hora de tomar decisiones (léase despidos).

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Director Corporativo de Finanzas, Recursos Humanos y Planeación de Alfa desde 1996, su rol es establecer las políticas que llevarán adelante las más de 50 empresas que forman el grupo. Su gran desafío es, precisamente, consolidar el número de firmas, determinar qué es y qué no es negocio, y armar a partir de ahí el nuevo portafolios de Alfa.

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Su propuesta: apostar fuerte sólo a las firmas dedicadas a los envases PET, aceros y procesados, alimentos y autopartes. El resto, queda fuera.

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“Soy muy estricto”, afirma y los números contestan desde los balances: 2002 fue el mejor de los últimos años de la firma, se cuadruplicó la utilidad neta (llegando a los $1,468 millones de pesos), el flujo de efectivo creció 22% año contra año y la deuda de Alfa se redujo 15% en los últimos 18 meses.

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Quedarse con sólo cuatro ramas de negocio es la gran apuesta y para González Migoya lo mejor de Alfa está por venir. “2004 y 2005 serán años extraordinarios para esta empresa”, resume. Termina la entrevista. La puerta de su oficina sigue abierta.

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