El dominio de China

La mano de obra barata y la apertura económica despertó al gigante dormido.

Los salarios, ganancias, precios y tasas de interés globales están cada vez más influenciados por lo que sucede en China. “Si quieres un año de prosperidad, cultiva granos. Si quieres 10 años, planta árboles. Si quieres 100 años, cultiva personas”. Este antiguo proverbio chino sintetiza con crudeza cómo el ingreso masivo de la fuerza de trabajo china a la economía mundial podría ser el cambio más profundo en 50, o quizá 100 años.

- China, junto con otros gigantes emergentes como la India, Brasil y la ex Unión Soviética, ha duplicado la fuerza de trabajo mundial impulsando fuertemente el potencial de la producción en el mundo y, con ello, su prosperidad futura. La tasa de crecimiento de China no es excepcional si se le compara con la de las economías emergentes de Asia; sin embargo, China está logrando un efecto más dramático en la economía mundial por dos factores: no sólo tiene una mano de obra enorme y barata, sino que su economía está inusualmente abierta al comercio.

- En consecuencia, el desarrollo de China no es solamente un poderoso impulsor del crecimiento global, sino que además ha dejado sentir su impacto en otras economías. Hace unas semanas, la nueva influencia de Pekín quedó clara en los mercados de divisas, bonos y commodities, tras anunciar la terminación de la paridad entre el yuan y el dólar. Hasta hace unos pocos años, a nadie le importaba esta paridad con el dólar. Sin embargo, este vínculo se ha convertido recientemente en uno de los temas más candentes de la política internacional, sin dejar de lado que en Estados Unidos se le considera como la causa de su inmenso déficit comercial. La revaluación del yuan de 2.1% a principios de agosto es trivial y probablemente no haga mella en el déficit comercial de Estados Unidos. Es más importante la ruptura del vínculo formal entre el yuan y el dólar y el cambio a la llamada “flotación controlada” (managed float) contra una canasta de monedas.

- En teoría, esto da un amplio margen para un mayor aumento de la moneda china con relación al dólar, si bien no está claro hasta qué punto las autoridades chinas permitirán que escale el yuan. A pesar de que este ajuste  fue tímido, podría estar indicando un punto de inflexión importante. No obstante, es un paso en la dirección correcta para China, ya que una mayor flexibilidad en su moneda le dará más espacio para usar su política monetaria con el fin de manejar la economía. Y las consecuencias para la economía mundial son aún más interesantes: esto podría ser el principio del fin de lo que se ha apodado el resurgimiento del sistema Bretton Woods de tasas de cambio fijas entre China (y otras economías de Asia) y Estados Unidos.

- El aliento del dragón
Bajo dicho sistema, China otorgó un financiamiento de bajo costo a los consumidores estadounidenses y su gobierno a través de la adquisición de bonos del Tesoro. Si el cambio de divisas hace que China reduzca sus nuevas compras de bienes en dólares, entonces podrían elevarse los rendimientos de los bonos estadounidenses. Por tanto, los bashers de China en Estados Unidos que demandan una nueva revaluación de 25% o más deberían ser cautelosos, ya que si ésta se diera a gran escala elevaría los intereses y dañaría seriamente a la economía estadounidense. Por lo que, si el ajuste del yuan tiene un impacto real en el déficit comercial de Estados Unidos, no será por la revaluación en sí, sino porque los mayores intereses de los bonos comprimirían la demanda interna. El déficit comercial de Estados Unidos se debe fundamentalmente al gasto excesivo y al ahorro insuficiente, y no a la competencia injusta de China.

- Si China ha contribuido al déficit estadounidense no lo ha hecho utilizado su tipo de cambio subvaluado, sino manteniendo un bajo rendimiento de los bonos y, por tanto, alimentando el préstamo excesivo y gastos de los grupos familiares. Desde esta perspectiva, la política monetaria global se genera en Pekín, y no en Washington.

- La clave del acertijo
Es erróneo pensar que el yuan, el déficit comercial de Estados Unidos y los empleos son el mayor impacto de China sobre el resto del mundo. La influencia creciente de China se extiende mucho más allá de sus exportaciones de productos económicos: está revolucionando los precios relativos de la mano de obra, bienes de capital y activos de una manera inédita y a una velocidad nunca antes vista.

- Muchos de los acertijos económicos actuales se explican con el reconocimiento del impacto, hondo y generalizado, de China sobre la economía mundial. El precio del petróleo es un ejemplo, desde principios de 2004 se ha duplicado; no obstante, y en contraste con otras crisis petroleras, las tasas de inflación siguen bajas y el crecimiento global, fuerte. La respuesta a esta adivinanza es China. Siempre que los altos precios del petróleo estén impulsados por una fuerte demanda china y no por una interrupción en su suministro, hay menos posibilidades de que afecten al crecimiento global. Y entonces su impacto es contrarrestado con precios bajos en cámaras y computadoras, hornos de microondas y bicicletas, gracias a China. Además, la competencia china y la amenaza de que las firmas de los países desarrollados pudieran mudar sus industrias al exterior, ayuda a mantener los salarios bajo control y, por tanto, la inflación.

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- Otra excentricidad es que si bien los precios de la mayoría de los bienes bajan, los costos de la vivienda están escalando en muchos países. De nuevo, ingresa el dragón a escena. Los productos más económicos procedentes de China facilitan que los bancos centrales logren sus objetivos de inflación sin la necesidad de grandes alzas en las tasas de interés. Esto ha alentado la bacanal de préstamos. La liquidez excesiva resultante ha desembocado en los precios de los activos, tales como vivienda, en vez de ir a la inflación tradicional.

- Y finalmente, pero no menos importante, está el enigma que ha dejado perplejo a Alan Greenspan, titular del banco central de Estados Unidos: ¿porqué los rendimientos de los bonos estadounidenses están tan bajos a pesar del crecimiento y el préstamo del gobierno? Una vez más, la respuesta es China, que ha comprado grandes cantidades de los bonos del Tesoro para mantener su moneda a bajo precio. En los próximos años, la inflación y las tasas de interés, salarios, ganancias, precios del petróleo y hasta de la vivienda en los países desarrollados podría ser cada vez más “hecho en China”. ¿Cómo deberían responder los hacedores de política mundial a la influencia creciente de China a nivel económico? Sería desastroso intentar detener el crecimiento del gigante a través de medidas proteccionistas, tal como quisieran hacerlo muchos congresistas estadounidenses. Esto acabaría con una poderosa fuente de prosperidad global. Sería mejor abordar el poder creciente de China dándole al país una mayor participación en la estabilidad económica mundial. China debería ser miembro activo en los foros internacionales de política económica, tales como el g7 y la OCDE Los hacedores de políticas de Occidente serían más sabios si recordaran otro proverbio chino: “Da la bienvenida a lo que no puedes evitar”.

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