El empecinado en construir un emporio

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Gabriela Ruiz

Desde niño Bernardo mostró su vena empresarial. Vendía latas de sopa y -periódicos para ayudar económicamente a su familia. En 2003, su bebé, Grupo -Lamosa, reportó ventas netas por $3,128 millones de pesos; un crecimiento anual -equivalente a 7%. El pequeño que huyó de su tierra por la entrada de los -carrancistas, logró su sueño y se lo contagió a sus descendientes: -desarrollar su pueblo.

- “Vamos a hacer de Monterrey la ciudad más -importante del país; una generadora de líderes y empresarios”, solía decir -Bernardo, rememora su nieto Federico Toussaint Elosúa, director general del -Grupo. Dice que lo respeta mucho, no sólo por ser su abuelo sino como un hombre -que a base de laborar alcanzó sus aspiraciones. A pesar de ser muy trabajador, -Bernardo nunca descuidó a su esposa y siete hijos. Fue un hombre de familia.

- Hoy sus cerca de cuarenta nietos se dedican a -diversas actividades, el único de la familia que trabaja en el Grupo es -Federico. Esto denota el empeño en convertir una empresa originalmente familiar -en una institucional. El precio de la acción se ha incrementado más de 100% en -los últimos 12 meses y Lamosa sigue creciendo.

- A principios de mayo se inauguró una nueva -planta de muros cerámicos, con una inversión de casi $23 millones de dólares. -La planta cuenta con alta tecnología, a decir de Federico. “Queremos que se -reconozca que somos un grupo importante. No nos gusta que se refieran a nosotros -como ladrilleros”, una aspiración bien fundada dadas las dimensiones del -Grupo.

- Si bien es cierto que Bernardo despegó con la -compra de Compañía Manufacturera de Ladrillos de Monterrey en 1929, con el -tiempo la firma se ha diversificado y expandido. Hoy Grupo Lamosa está -constituido por 10 empresas, una compañía de servicios administrativos y -financieros, así como 21 centros productivos. Las unidades de negocio incluyen -revestimientos, adhesivos, sanitarios e inmobiliario.

- “La vida es más sencilla de lo que parece -cuando eres honesto y tienes valores claros. Eso hace tu actuar muy fácil. No -hay dudas, no hay grises. Ese fue el mayor valor que nos enseñó el ingeniero -Bernardo Elosúa”, dice Federico con la voz entrecortada. No le falta razón, -su abuelo comenzó por comprar una fábrica destartalada con dinero prestado y -logró construir un emporio.

- Bernardo tenía unos cuantos meses cuando su -padre murió. Al empezar la Revolución su madre se refugió con los hijos, -primero en Cuba y luego en Estados Unidos. Con el paso del tiempo emigraron a -Boston, cuando Bernardo ya tenía la edad para ir a la universidad. Solicitó su -ingreso al Massachussets Institute of Technology (MIT). La economía de la -familia era modesta, pero Bernardo siempre mostró tesón. Pidió una beca y lo -aceptaron para la carrera de Ingeniería Civil. Al poco tiempo de ingresar su -madre murió, por lo que el muchacho tuvo que responsabilizarse por sus -hermanos.

- Regresó a Monterrey cuando terminó su carrera -y empezó a trabajar. Su esposa se convirtió en un gran apoyo y le dio siete -hijos. Cuando los estadounidenses que fundaron la ladrillera quisieron -deshacerse de ella, Bernardo vio una ventana de oportunidad. Como no tenía -dinero recurrió a préstamos de conocidos y familiares. Su esposa le dio sus -ahorros para pagar las rayas de los trabajadores. La devoción cristiana y la -dedicación a la familia impregnaron la relación del ingeniero Bernardo Elosúa -con sus empleados.

- Federico relata cómo desarrolló prestaciones -familiares para sus empleados cuando se casaban o tenían hijos. “La abuela -hacía bolsas con dulces para los niños. Me acuerdo que de pequeño, en -diciembre, con temperaturas bajo cero, teníamos que venir a comer tamales en la -posada de los empleados”. Esta relación con el personal permitió a Bernardo -sortear momentos difíciles.

- En una ocasión que no completaba para pagar la -raya, llamó a los empleados, les dijo lo que sucedía y que la manera de -superarlo era reduciendo los sueldos. “Les prometo que cuando la compañía se -recupere les voy a dar lo que les falta y otro tanto”. Los empleados aceptaron -el trato y Bernardo les cumplió.

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- Paradójicamente con su familia era muy -estricto: jamás les garantizó trabajo en su empresa. En los veranos, Federico, -desde muy joven tenía que hacer una solicitud para poder ocuparse y ganar su -propio dinero. Debía fijar metas claras y obtener resultados. Sólo uno de los -hijos de Bernardo trabajó en el Grupo, prefería contratar profesionales.

- “En verano sólo una vez lo vi en su -despacho. Me enseñó un plano y me platicó de sus proyectos en la -inmobiliaria. Me apuntó una zona del plano y me dijo que la iba a desarrollar”. -Le comentó que le iba a dejar a sus hijos algunos terrenos, en los que vive -actualmente Federico. Hoy esa zona se llama Prados de la Sierra en el Sector -Garza García. Suena como si crear Grupo Lamosa, hubiese sido tan fácil como -vender sopas y periódicos.

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