El encuentro del hilo negro

En medio del rezago y la baja competitividad los reyes de la mezclilla hallan la veta del crecimient
Juliana Fregoso

A los garcía Muriel y su empresa Compañía Industrial de Parras (CIPSA), con sede en Coahuila, se les conoce como los reyes de la mezclilla. Son el tercer fabricante en el mundo de la característica tela gruesa de algodón azul que muchos de nosotros portamos en jeans marca Levi´s, Wrangler, Lee o Vanity Fair, algunos de sus grandes clientes.

- Es extraño que mientras la industria textil mexicana esté atravesando una de sus peores épocas, con pérdidas anuales de $9,000 millones de dólares y 180,000 empleos menos en los últimos cinco años, exista una empresa que sea la líder en algo y que se le cite como ejemplo a seguir para el resto del sector.

- El secreto, cuenta el cerebro financiero de CIPSA, Rodolfo García Muriel hijo, es que “desde antes del Tratado de Libre Comercio  de América del Norte nos preparamos y crecimos.”

- Las palabras mágicas: diseño y renovación tecnológica.

- La empresa lleva más de 100 años de existencia y en los últimos 10 ha invertido $300 millones de dólares para darle valor agregado a sus productos, con maquinaria nueva y diseño de novedosos tipos de mezclilla.

- Entre 1992 y 2002 sus ventas crecieron 92.5%. Hace 10 años sólo contaba con una planta, ahora tiene tres. El año pasado creó 275 nuevos tipos de mezclilla, de los cuales 69 ya están en el mercado internacional.

- “Tenemos un departamento de desarrollo de productos que se encarga exclusivamente de ver qué es lo que viene en la moda y cuáles innovaciones podemos hacer, porque además cada nuevo tipo de mezclilla que generamos es una ganancia porque generalmente el comprador siempre te pide un descuento en el tipo que ya le ofreciste el año pasado”, relata García Muriel.

- Las formas son lo de menos, a Rodolfo lo que le interesa es que la empresa, propiedad de su padre, del mismo nombre, se mantenga a flote y pueda sortear la crisis por la que pasa la industria textil y del vestido.

- Aunque reconoce que hubo tiempos difíciles, afirma que la fórmula fue sencilla: “Nos pusimos a trabajar, invertimos en diseño, en maquinaria, no nos quedamos con los brazos cruzados”.

- A partir de este año, el sector desea que las historias de éxito como la de CIPSA se multipliquen. Busca resurgir de las cenizas para reorganizar sus modelos de negocios, recuperar el mercado interno e incrementar sus exportaciones.

- Se pretende sustituir paulatinamente a la industria de bajo valor agregado por una de alto valor agregado: crear moda y respuesta rápida a los pedidos, “tenemos que ser un país que no compita en producto bajo, sino con productos de valor agregado, con un mejor servicio”, asegura Jesús García Fernández, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil (Canaintex).

- El repunte estimado del PIB estadounidense de 3.5%, comparado con 1.3% del año pasado, una mayor integración del sector, una lucha sin cuartel contra el contrabando y la promoción de lo hecho en México completan la estrategia.

- Hilar fino
Desde finales de 2003, personajes dentro del sector empezaron a hablar de una recuperación.

- Parece que los optimistas tenían razón pues los resultados del primer trimestre de 2004 fueron positivos. El sector textil se recuperó 7% en relación al mismo periodo de 2002 y recobró más de 8,000 empleos, principalmente en las zonas de La Laguna, Puebla y centro del país.

- La industria del vestido avanza a paso más lento, pero con la misma tendencia. En abril reabrió 2,000 puestos de trabajo que habían sido eliminados y no ha registrado el cierre de ninguna empresa.

- “El sector puede volver en 2006 a los niveles que tenía en 2000”, augura Moisés Zavaleta, responsable del Programa para la Competitividad de la Cadena Fibra -Textil- Vestido, elaborado por la Secretaría de Economía.

- Basado en el combate a la ilegalidad, este programa se echó a andar a mediados de 2003 y actualmente se buscan mecanismos para evaluar sus resultados.

- Sin el ánimo de desestimar los pronósticos de la industria, una investigadora de la Universidad de Guadalajara, Angélica Basulto, ve dos factores que pueden frenar este plan de crecimiento.

- El primero: los industriales buscan mejorar la calidad y dar mayor valor agregado a través del diseño, pero en México “la mayor proporción de la población es de escasos recursos, entonces no va tanto en busca de la calidad de los productos, va buscando los precios, la competencia está en los precios y todos deben estar orientados a buscar el menor”.

- El segundo: para enfrentar el problema de las importaciones ilegales se necesita unión y en este sector “los empresarios son muy individualistas, nadie quiere formar grupos, cada quien es muy celoso de sus clientes y proveedores”.

- Al presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canainves), Antonio Kuri, no lo desaniman estos comentarios y afirma que los industriales están ahora más unidos que nunca. Buscan elevar su competitividad, exportar, aterrizar programas como “México está de moda” para promover el consumo de prendas nacionales, y organizar  bazares con rebajas de hasta 50%.

- Están modificando las líneas de producción: evitando dedicar la mayoría a básicos; diversificando a los de moda tanto en telas como en vestido;  reabasteciendo rápido y cambiando líneas de producción de en masa a modulares (lo que representa que una empresa tenga la posibilidad de manufacturar prendas diversas, que pueda responder a lo que el mercado está demandando) y el desarrollo de nuevos productos.

- Invertir en diseño no es fácil y mucho menos barato, pues el gasto en diseño de modas, lanzamiento y elaboración de catálogo por temporada puede alcanzar hasta $350,000 dólares.

-  “Cada vez se necesita más diseño en la empresa…antes se decía que México era como Disneylandia: te compraban todo, pero hay clientela que ya quiere comprar moda”, asegura Jannette Klein, directora de la escuela de diseñadores que lleva su nombre.

- Si se invirtiera más en diseño, existiría la posibilidad de llevar las pasarelas a las tiendas de autoservicio y poner moda y calidad al alcance de estratos medios y bajos, que son quienes generalmente acuden a la informalidad.

- El mercado secuestrado
García Fernández, el líder textilero, observa que en el piso hay una pluma tirada que promueve un evento de moda, pregunta si es de alguno de los presentes y al no encontrar una respuesta, la guarda y comenta: “bueno, ya me ahorré lo de una pluma, para que se den idea de cómo anda la industria, hasta este ahorro vale”.

- Después aclara que sólo fue una broma, lo que sí debe tomarse en serio, destaca, es que el gobierno les ayude a liberar el mercado textil y del vestido, “secuestrado” por las importaciones ilegales.

- Para hacerlo, abunda, no basta con acciones como la implementación del sistema Valunet de verificación de mercancías que ingresan al país, gracias al cual, según estimaciones de la Secretaría de Economía, bajó 10% la entrada de textiles y ropa ilegales o trianguladas.

- También se requiere un tipo de cambio con valor real e insumos a precios competitivos (gas, electricidad) y aprovechar su capacidad instalada, actualmente subutilizada 50% en la industria del vestido y 30% en el caso de los textileros.

- El año pasado los textileros invirtieron $750 millones de dólares en equipo y maquinaria, pero el alto costo de los insumos (hasta 100% más altos que en Asia y Europa del Este) y una paridad peso-dólar que los exportadores consideran 20% sobrevaluada, desincentivan su esfuerzo, pues hace que los precios de insumos asiáticos sean más competitivos en dólares.

- El costo de la mano de obra es otro de los puntos en contra, pues mientras México paga un dólar la hora, en China se pagan $0.60 “¿Cómo voy a salir al mercado cuando tengo todos estos lastres?”, cuestiona García Fernández.

- Entre 5% y 10% de los ingreso, de las empresas son para el pago de energéticos y además una compañía como CIPSA tiene que invertir 1% de sus ingresos en seguridad para los camiones que transportan la mercancía.

- El consumo del mercado de prendas en México es de $16,300 millones de dólares, de los que $9,400 millones son ilegales, $3,500 de importaciones legales y apenas  $3,400 millones son de  ventas de la industria nacional.

- “Acabar con el mercado ilegal sería una utopía, pero si recuperamos cada año 10 ó 15% en la rama del vestido la industria textil en conjunto puede crecer 30%”, observa el representante de la Canaintex.

- Una de las acciones que emprendió el sector fue dialogar con las representaciones comerciales de quienes firman certificados de origen, como Hong Kong, que el año pasado firmaba en promedio más de 100 certificados diarios y en lo que va de 2004 está en un promedio de 30.

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- China exportó a México $1,200 millones de dólares en prendas y textil, y si el gobierno mexicano hubiera cobrado adecuadamente las cuotas compensatorias de 500% a estos productos hubiera tenido ingresos adicionales por $6,000 millones de dólares.

- Los industriales egresan a la arena a reclamar lo que consideran que por derecho les corresponde: el mercado nacional.

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