El eslabón entre el espacio y la tierra

La comunicación de voz y de datos rebasa ya las barreras geográficas terrestres.
Marisela López Mandujano

Globalstar Telecommunications pretende ganar en el país la batalla de la telefonía satelital. A punto de arrancar operaciones, la firma, parte del corporativo Loral Space & Communications (LS&C), hace con otros competidores apuestas multimillonarias en dólares para calibrar el peso de su hipótesis. Según ellos, los problemas que enfrenta a nivel mundial uno de los más poderosos contrincantes, Iridium, obedecen más a su “pobre dirección” que a la falta de demanda del servicio de telefonía satelital. El mercado pues, está en espera de que la liebre salte y ellos creen que esa liebre es Globalstar de México.

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Como sucede con los otros concurrentes, el plan estratégico de Globalstar Telecommunications incluye ofrecer servicio no sólo a ejecutivos urbanos, sino a pobladores de villas y rancherías remotas que carecen del servicio básico de telefonía y que podrían brincar a la comunicación inalámbrica y satelital.

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Según datos referidos por Bernard Schwartz, presidente del consejo de administración de LS&C y presidente (ceo, por sus siglas en inglés) de Globalstar, hay en todo el planeta alrededor de 3,500 millones de personas que no entablan ningún tipo de comunicación moderna. “Probablemente es uno de los mercados más grandes en el mundo hoy día”, le dijo al New York Times.

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Lauro González Moreno, presidente ejecutivo de Globalstar de México, asegura que la tecnología que emplean –compatible con las redes de telefonía inalámbrica y alámbrica– permite al usuario entablar y mantener la comunicación desde y hacia cualquier lugar del mundo. Esta ubicuidad se debe a los satélites de órbita baja (LEO, Low Earth Orbit ) que giran en diferentes elipses alrededor de nuestro planeta, por lo que la señal del teléfono Globalstar podrá ser recibida desde cualquier punto donde uno se encuentre.

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Los teléfonos de la firma podrán recibir o enviar datos, faxes y correo electrónico, además del servicio tradicional de voz. La tecnología CDMA les da la virtud de ser digitales e impenetrables en cuanto a confidencialidad se refiere.

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Cómodamente sentado en una oficina rodeada de réplicas de figuras prehispánicas, González explica: “La telefonía satelital es complementaria a las tecnologías existentes, justo eso; agrega valor, ya que se expanden las virtudes de la telefonía terrestre tal y como la conocemos.”

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Hay ámbitos y sectores, dice, en los que este tipo de tecnología resulta muy útil, por ejemplo, en la industria petrolera, la exploración,  la distribución, los servicios de salud, de emergencia y rescate, o los de seguridad, entre otros. Sin embargo, a contracorriente de la estrategia del corporativo, Globalstar de México ha decidido acotar su mercado y brindar el servicio sólo a aquellos que requieran estar comunicados en todo momento. Instalar casetas de teléfonos satelitales en rancherías y poblados inaccesibles a la telefonía tradicional está, pues, fuera de su mira.

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Y es que no se trata de inversiones pequeñas. Por el contrario. Si bien tener 48 satélites en órbita significa disponer de una “infraestructura inmediata y ubicua, también la inversión es inmediata y muy grande. No es lo mismo montar una central celular que enviar un satélite al espacio. Por eso hablo del valor que tienen nuestros servicios en lugares donde no existen. Si bien tienen el beneficio de estar disponibles en cualquier lugar, también sus costos son superiores a los de las tecnologías alámbricas e inalámbricas terrestres. Nunca podremos tener un precio por debajo de la telefonía terrestre”, se justifica González.

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Los teléfonos que proveerá Globalstar tendrán un precio de $1,500 dólares, y el costo por minuto, que será pagado por el usuario tanto si recibe como si hace una llamada, será de entre $1.80 y $2 dólares.

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Con uno de sus propios teléfonos en la mano, el presidente de Globalstar de México ensaya diversos argumentos a su favor: aunque comparados con los celulares estos aparatos parecen ser de gran tamaño y alto costo, tienen la ventaja de contar con una capacidad de comunicación complementaria a la celular, conectándose a 1,500 kilómetros de distancia a un satélite que estará pendiente de la señal telefónica en el momento preciso.

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“Ese costo por minuto puede sonar terriblemente alto”, admite, pero sólo atañe a la parte de la llamada durante la cual el usuario emplea la telefonía satelital. El teléfono tiene la característica de ser dual; es decir, si se encuentra dentro del área de una estación celular, podrá utilizar este servicio y pagará conforme a dichas tarifas. En su recibo telefónico se le cobrará –por separado– el número de minutos celulares y el servicio satelital.

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Esfuerzo de equipo
Para González, no se está hablando aquí de un servicio masivo. De hecho, ni siquiera esperan arribar a los 100,000 usuarios antes del año 2003. “Si se ve en el contexto de la competencia tecnológica, esta cifra representa menos de 1% de los teléfonos celulares que existirán en México en tres años, fecha para la cual se calculan alrededor de 10 millones de celulares”, desmenuza el directivo.

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Agrega que únicamente 38% del país tiene cobertura celular, por lo que a partir de su entrada, Globalstar podrá tener acceso a 62% restante que no tiene ese tipo de comunicación. O incluso más, pues, según él, sus mejores aliados comerciales serán los propios operadores de telefonía celular, que estarán buscando ofrecer el servicio satelital como algo adicional.

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González comenta que ya están en negociaciones con varias de estas compañías, entre ellas Iusacell, a fin de crear una fuerza comercial conjunta. “Por eso, lejos de ser competidores de las empresas celulares, creemos que vamos a ser aliados complementarios”, puntualiza. Para la venta del servicio, Globalstar seguirá el modelo de las telefónicas celulares, es decir, a través de distribuidores, aunque también tendrá venta directa y manejará algunas cuentas claves.

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Sin ofrecer datos de los clientes que tienen, “por la cláusula de confidencialidad”, el reto está ya en puerta. Con 700 terminales (teléfonos) en bodega, que se comenzarán a distribuir en las próximas semanas, su expectativa es llegar a 15,000 aparatos vendidos a finales del 2001.

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El panorama mundial
Globalstar Telecommunications invirtió $3,500 millones de dólares para fijar la constelación satelital y sus estaciones terrenas, que en México estará ubicada en San Martín Texmelucan, Puebla.

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Se estima que el país representará de 1 a 1.5% de las ventas totales del corporativo y que las inversiones seguirán en ascenso, principalmente en la constelación satelital. “Nuestra infraestructura terrestre –prevé González– requerirá de modernización; la tecnología es de lo más avanzada que existe, pero seguramente en 10 años habrá algo distinto, más avanzado aún, y tendremos que renovar tanto los sistemas satelitales como los terrestres”.

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Al cabo de sus primeros tres años, Globalstar de México habrá invertido alrededor de $60 millones de dólares para echar a andar la operación, financiar su arranque y asegurarse de que todos sus activos estén presentes para ofrecer un servicio de alta calidad.

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En aquellos $3,500 millones de dólares referidos líneas atrás, se incluyen $500 millones de un crédito que en junio pasado les facilitó el Bank of America, para completar el financiamiento de la construcción y la puesta en órbita de todos los satélites.

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Para González es importante destacar que este monto se consiguió después de que Iridium –su competidor más importante– se había declarado en suspensión de pagos. Según él, que les hayan otorgado el dinero demostró la confianza que el sector financiero y los mercados mundiales de capital tienen en el proyecto de Globalstar. “A pesar de que la telefonía satelital estaba sufriendo un golpe durísimo y muy desafortunado, en donde uno de sus principales pilares estaba declarándose con problemas financieros, Globalstar logró levantar $500 millones de dólares necesarios y suficientes para completar todo el financiamiento de su arranque y operación”, aclara el ejecutivo.

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La palabra éxito se pronuncia con reservas y se especifica que llegará en un periodo razonable, cuando se conozca qué tan acertado resulta comercializar los valores y beneficios de la tecnología satelital. Globalstar se siente preparado para cualquiera de dos escenarios posibles: optimista o pesimista.

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La brecha entre el servicio celular y el satelital se mide en años luz. Los celulares trabajan relativamente bien, sobre todo en áreas urbanas. Particularmente este año los usuarios han padecido cortes inesperados en sus llamadas o soportan que éstas sean defectuosas. ¿La causa? El cambio de tecnología analógica a digital en las centrales. Si la telefonía satelital logra cumplir con su propósito de enlazar llamadas de otro modo interrumpidas o defectuosas, podría explotar el mercado.

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