El fin de la inocencia

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Gerardo Moncada

El 30 de julio de 1997 se lanzaron las campanas al vuelo. Ese día, el - senado estadounidense votó por levantar el bloqueo comercial impuesto a las - flotas atuneras de 11 naciones, incluido México, por su presunta - responsabilidad en una excesiva muerte de delfines. Pero hasta hoy nada ha - cambiado. Será ahora en marzo cuando el secretario de Comercio de Estados - Unidos ratificará la suspensión definitiva del embargo que pesa desde 1991 - sobre el atún mexicano. Su decisión se basará en los reportes de los - cruceros de investigación científica.

- Entre los pescadores mexicanos reina el optimismo. Aseguran que la - argumentación ecologista fue engañosa y se convirtió en un negocio - encubierto para las enlatadoras estadounidenses y el grupo ambientalista Earth - Island. Para colmo, impulsó la captura de túnidos juveniles, lo que puso en - riesgo a las poblaciones de atún. Ahora existen todas las probabilidades de - que el dictamen oficial les dé la razón.

- La sanción ha golpeado hondo a este sector, que ha perdido $50 millones de - dólares anuales por la caída de las exportaciones y dejado en el desempleo a - 6,000 trabajadores –que repercuten sobre 24,000 empleos indirectos–. La - flota se redujo cerca de 70% y la infraestructura de enlatado, con capacidad - para procesar 200,000 toneladas, opera casi al 50%.

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- La industria sobrevivió al huracán gracias a los consumidores. “La clave - fue desarrollar el mercado interno y ofrecer un producto de alta calidad y - precio muy competitivo”, asegura Alfonso Rosiñol, presidente de la Cámara - Nacional de la Industria Pesquera (Canainpes). El consumo nacional pasó de - 10,000 toneladas en 1982 a 125,000 en 1997. Los atuneros confían en que la - producción llegará a las 200,000 toneladas para el año 2000, una vez - recuperado el acceso a los mercados europeo, estadounidense y asiático.

- Hay confianza, aunque no demasiada. “Aprendimos bien la lección”, dice - Rosiñol. Los pescadores han iniciado acciones preventivas ante los nuevos - intentos de embargo contra el camarón y la producción acuícola. Para ello se - creó Fundamar, una fundación que agrupa a abogados, investigadores y - consultores que desarrollan estudios para contrapuntear las posibles versiones - estadounidenses. Con la experiencia del atún se gastaron $3 millones de - dólares para presionar el levantamiento del embargo, lo cual suena a poco si - se sabe que la pesquería del túnido genera $200 millones de dólares al año - en producción.

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