El gran consejero

La sencillez fue uno de los signos de este empresario libanés. Su fama lo presidía y siempre lo bu
Tania Lara Ortiz

SALÓN DEL EMPRESARIO 2005
ANTONIO CHEDRAUI
(1923-1988)
Hijo de dos libaneses, Antonio Chedraui Caram transmitió poco de las costumbres árabes a sus cinco hijos. “Sólo aprendí unas groserías y a decir los números en árabe para que el cliente no entendiera”, relata Antonio Chedraui Obeso, el hijo mayor que hoy preside 94 supermercados en México y siete tiendas en Los Ángeles.

- Don Antonio poco soportaba los platillos libaneses o las reuniones diarias con muchos invitados. Si disfrutó las fiestas fue porque no se hacían en su casa. A sus cinco hijos los educó para que nunca lo molestaran a la hora de la comida, ni siquiera con movimientos ligeros.

- Mucha gente tiene buenos recuerdos del empresario jarocho que se complacía en escuchar. “Hablaba con el albañil o con el taxista sobre la situación económica y les ponía atención”, recuerda su hijo Antonio. Con esta cualidad tuvo buenas relaciones con todos, pero trató de estar lo más lejos posible de los políticos. A excepción de Agustín Acosta Lagunes, gobernador de Veracruz entre 1980 y 1986, que lo buscó en varias ocasiones para pedir su opinión sobre proyectos de gobierno. Pero los amigos de este hombre se cuentan con las manos de los dedos. Entre ellos, los actores José Slim y Antonio Badú.

- En cambio, sus hijos guardan más recuerdos de un padre sumamente estricto. Para hacerlos disciplinados, Antonio los obligó a trabajar dos horas diarias en la tienda de telas que heredó de sus padres. Desde los 12 años, Antonio y Alfredo debían pasar lista en el local de las tres a las cinco de la tarde. Si llegaban impuntuales su padre no se podía retirar, y como castigo debían quedarse hasta el cierre del negocio.

- En Xalapa, los dos hijos aprendieron a cortar tela, despachar y a cobrar, pero los muchachos tan jóvenes dedicaban más tiempo a matar el tiempo. “Esas dos horas eran terribles”, recuerda Chedraui Obeso, de 60 años.

- En 1970, abrió el primer supermercado en Xalapa, Veracruz. El proyecto fue idea de los hermanos Chedraui Obeso, pero el soporte económico y moral provino de Antonio Chedraui Caram. Antes de retirarse del negocio, el fundador de este imperio comercial apoyó todas las decisiones de sus hijos aunque su experiencia le anunciara un fracaso. “Siempre nos dejó cometer errores”, recuerda Alfredo.

- A pesar de que el empresario jalapeño sólo concluyó los estudios de primaria, su sabiduría de negocios sorprendió por su anticipación al futuro. Sus conocimientos se forjaron desde los 13 años, edad en la que empezó a trabajar. A los 20, adquirió la mayor responsabilidad al contraer matrimonio con Estela Obeso.

- A lo largo de su vida, Chedraui emprendió negocios tan diversos como un restaurante, las tiendas departamentales Galas y una fábrica de escobas. En todos fracasó, pero difícilmente puso en riesgo las finanzas del negocio principal, los supermercados.

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- La crisis de 1982 demostró su capacidad para enfrentar tiempos adversos. En ese momento, la construcción de la segunda plaza comercial en Xalapa estaba a la mitad y para concluirla, el empresario carecía de dinero.

- La dificultad sólo creció sus fuerzas. Con 59 años, Chedraui Caram comenzó a ofrecer los locales del proyecto inacabado. Dos años después, el supermercado fue inaugurado sin problemas financieros. La veracruzana Estela Obeso influyó poco en las decisiones económicas y dejó que su marido enseñara a sus hijos a trabajar. Y ellos aprendieron, porque hoy manejan un negocio que genera $1,300 millones de dólares.

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