El hábito hace al monje (y al doctor, y

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Gabriela Sotomayor

Para algunos hombres vestirse puede ser un acto mecánico intrascendente. Para otros, es algo cotidiano que merece cierta atención. Pero para la mayoría de los varones el buen vestir es un punto básico, que a veces determina tener éxito o fracasar en algunos círculos. Ya lo dice el chocante dicho: “Como te ven, te tratan”, y en ciertos ambientes un par de calcetines “chafas” puede convertirse en el octavo pecado capital.

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Por fortuna “en gustos se rompen géneros” y también en profesiones, porque mientras unos bostonianos pueden estar -ad-hoc en un financiero, para un arquitecto estos zapatos pueden resultar demasiado serios a menos que tengan suela de goma. En esta vida, pues, todo es relativo, y cada profesión tiene su moda, sus accesorios básicos y su propio estilo. A continuación se presenta un mínimo recorrido por las diversas tendencias en el vestir y en el modo de ser de acuerdo con las diferentes ocupaciones. Si acaso alguna susceptibilidad llega a ser herida, hay que aclarar que cualquier parecido con la realidad es nada personal.

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Los financieros
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De acuerdo con la opinión de un alto ejecutivo de una de las casas de bolsa más importantes del país, “en el medio bursátil vendemos un servicio pero también una imagen. Por eso aquí es básico cómo uno se viste, y en algunos casos mientras más -yuppie nos veamos, mejor. Los trajes y las camisas se mandan a hacer, jamás se compran en una tienda departamental. La corbatas que más se ven son de -Hermes, Ferragamo, Gucci o cualquier marca de las ‘cucas’, con dibujos de pericos, tucanes, jirafas, sombrillas; eso sí: tienen que ser de seda porque cualquier otro material puede causar serios problemas.

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“Los colores para las camisas casi siempre son blanco, azul o a rayas. La loción, de aroma súper clásico como -Habana, XS de Paco Rabanne, la de Tommy Hilfigher o la de Carolina Herrera. En este medio todos son muy ‘fijados’ y aunque hay cosas que se pueden pasar, algo imperdonable son los trajes café tabaco”.

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Respecto de esto último, otro alto financiero agrega que “en el medio bursátil un traje de color café delata el mal gusto de quien lo lleva, es como de vendedor de autos usados, o en su defecto, de contadores. Los trajes deben ser grises, azul marino, príncipe de gales o beige en época de verano”.

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La moda de las casas de bolsa cambió mucho a raíz de la película -Wall Street, continúa la fuente; a partir de ese momento se empezó a usar el pelo engomado, camisas a rayas (deben ser 100% algodón, hechas a la medida y con sus respectivas iniciales), tirantes, corbatas más atrevidas, -boxers y traje cruzado. Hoy en día vuelve lo clásico, como las mancuernillas, que deben ser muy discretas en plata o en oro, pero sin piedra alguna. Los financieros se permiten fumar puro y beber tequila, cerveza, -diet coke y, cuando la fiesta da para rato, cubas.

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Los arquitectos
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Alejandro Elizondo, arquitecto vanguardista, comenta: “La moda entre arquitectos es un ‘rollo’ muy loco, porque la ‘onda’ está en que la gente se dé cuenta que uno es arquitecto. Pero hay matices: si uno apenas empieza y anda con los clientes, la indumentaria es muy -preppy, con traje y corbata. Cuando el arquitecto deja de ser comercial y se vuelve más ‘sofisticado’ y reconocido, entonces la vestimenta ‘vale gorro’. Antes, los arquitectos de mayor prestigio eran unos verdaderos -dandys: usaban trajes elegantísimos, gazné, gabardina, paraguas, bastón y fumaban pipa. Ahora es distinto: pueden llegar a la facha sin ningún problema y usar una camiseta blanca con un saco, pantalón de mezclilla y tenis.

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“También se puede dar el caso de usar un saco rojo, verde perico, amarillo e incluso hay otros más violentos que se visten todo de negro, sin broncas. Ya no necesitan demostrar nada: se valen las “fachas”, la pluma -Bic, beber un buen vino y fumar un puro mientras contempla una pintura de Giorgio De Chirico. Los arquitectos son seres que se creen culturalmente superiores, van a todas las exposiciones, la mayoría la ‘hace de jamón’ por el cine de arte y se dice conocedor de música clásica porque escucha a Vivaldi.”

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Enrique Latapí, otro joven arquitecto de avanzada, comenta que “el arquitecto académico usa mucho el pantalón beige, la camisa azul claro, saco de -tweed, zapatos de suela de goma con hebilla a un lado y los calcetines de rayitas o rombos. Usa portafolio de piel, pero con correa para colgarlo al hombro; lleva lentes redondos, cola de caballo (que ya va de salida) y, si se puede, barba de candado. Las oficinas de los grandes arquitectos son de estilo Barragán o constructivista, todas en color blanco o con colores fuertes. Los de mejor gusto tienen cuadros de Kandinski o de De Chirico”.

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Los ingenieros
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Por los ingenieros habla T.O., dueño de una importante compañía -constructora: “La moda nos tiene sin cuidado. Es más: si nos pasamos de arreglados nos ven raro. Lo importante es ‘verse hombre’; si se tiene que ir a la ‘obra’ hay que llevar pantalones de mezclilla, botas de minero y chamarra de cuero, nada de exquisiteces ni delicadezas. Esas se las dejamos a los ‘arquis’ (recuérdese la porra: ‘sexo, mujeres y orgía, arriba la ingeniería; corte, confección y costura, abajo la arquitectura’).

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“Cuando vestimos bien es casi siempre porque la mujer nos lo sugirió. Pero nos gusta la ropa cómoda, no demasiado cara; siempre traemos la navaja suiza, nos cortamos el pelo como hombres y siempre igual, si nos gusta una corbata nos la ponemos aunque no sea de firma. Somos prácticos y nos encantan las ‘cubas’.”

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Comerciantes de arte contemporáneo
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“La cuestión es muy simple (señala W.K.): traje Armani, camisa desconcertante, corbata más desconcertante, calcetines ala de mosca y zapatos -Bali”.

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Los médicos
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Cualquiera pensaría que entre doctores no hay más moda que la de la bata impecable, pero en realidad hay de batas a batas. Los de mejor gusto se ponen la bata blanca encima de la camisa y corbata con el nombre bordado, pero hay otros que usan la bata corta con cierre al frente sin ponerse siquiera camiseta debajo. Sergio Flores Salorio, jefe de pediatría del capitalino Hospital ABC, refiere: “Lo que más se usa son corbatas muy a la moda de colores brillantes (pues es lo único que se ve), o las combinaciones de saco y pantalón de pinzas con valenciana. A los cirujanos les gustan las cadenas de oro con la pijama quirúrgica y sus tenis para estar cómodos. Por razones obvias, tienen pasión por las plumas. Siempre están al tanto de los nuevos modelos de teléfonos celulares y, en cuanto a coches, los favoritos son los caros -(tipo Mercedes o BMW); prefieren el whiskey y los buenos restaurantes”.

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Gabriel Rodríguez, reconocido internista, comenta: “Lo que denota a un médico es la pulcritud. Uñas limpias y muy cortas, pelo perfectamente bien cortado, zapatos ultra boleados, bata impecable y loción suave por su cercanía con el paciente. En general los médicos son muy conservadores hasta con los -pants para hacer ejercicio. Son excelentes gourmets y se saben dar buena vida; cuando viajan llegan a buenos hoteles, asisten a conciertos, y quizá aprecian mucho más la vida porque a diario se enfrentan con la muerte” (órale).

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Los abogados
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De acuerdo con Jaime Torres, abogado de renombre, lo que más les caracteriza es “el chaleco y los tirantes; a los de edad avanzada les gusta la corbata de moño y la camisa con botonadura elegante. Prefieren los portafolios negros grandotes y la pluma fuente con tinta de algún color distintivo, esto es para evitar falsificaciones y poder reconocer la propia firma al primer vistazo. Los abogados tienen manía por las oficinas grandes decoradas con muebles muy clásicos o antiguos y por los libreros repletos de tomos empastados de piel. Muchos de ellos compran los libros por metro de acuerdo con el color de sus sillones y de la pared.”

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Los diputados
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Aquí el asunto se divide en dos vertientes: una, la de los diputados priístas y panistas, y otra que refiere a los perredistas y miembros del PT. En este caso la fuente prefirió quedarse en el anonimato total.

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Entre los priístas y panistas se advierte una tendencia a querer pasar por yuppies, pero caen en ligeros desaciertos: llevan camisa blanca a rayas, pero un poco más gruesas de lo normal (que despiertan sospechas de ser -wash and wear). Por lo general dejan ver puños arrugados con sendas mancuernas de oro con pedrería incrustada y cuellos grandes con botones. En la solapa del traje llevan el escudo del partido (eso que ni qué), les gusta llegar muy perfumados, casi todos usan anillos —en una mano el del escudo familiar y en la otra alguno con brillantes—. Para el calzado prefieren los mocasines picudos, calcetines transparentes y, eventualmente, blancos. Las corbatas con muchas rayas rojas, con su pañuelo a juego en el bolsillo del saco.

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Los del PRD y del PT son menos pretenciosos. Se visten con pantalón de poliéster a la cadera con cinturón ancho, camisa informal de manga corta en color liso, chamarra de cuero y bota campirana o de cierre.

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Después de los anteriores comentarios, se le sugiere al lector que piense más de dos veces lo que se va a poner... no vaya a ser que lo confundan.

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