El imperio de las tendencias

Una socióloga, una psicóloga y una bióloga que marcan la moda en decoración.
Tania Lara Ortíz

Un viaje a la India fue el inicio de Artefacto. Ángeles Toledo juntó $5,000 dólares de sus ahorros y la misma cantidad de su amiga Paulina Parlange, para escoger lo mejor en textiles y antigüedades hindúes.  En menos de dos meses, todas las piezas estaban vendidas en México. El negocio no le era ajeno. Pues ella fue galerista en Nueva York y debido a esto probó suerte como empleada en las tiendas de decoración de esa ciudad. Ahí aprendió las tendencias y gustos del interiorismo. Tras el primer viaje, las socias fundadoras probaron la misma fórmula durante dos años. Después de cada importación, organizaban eventos para vender las piezas exclusivas. Hasta que una base sólida de clientes les permitió abrir la primera tienda en Polanco, en enero de 1995. En medio de la crisis, combinaron las importaciones con lo mejor del diseño contemporáneo y técnicas tradicionales mexicanas. Pero hoy sienten la contracción económica de su clientela. Aunque no han disminuido visitantes a sus cuatro tiendas y tres franquicias, su oferta es de menor precio.

- “Tenemos 300 productos por debajo de $300 pesos”, dice Toledo, que atiende a un público diverso, desde veinteañeros hasta mayores de 70.

- “Hemos crecido con utilidades y tenemos que ser muy creativos para utilizar nuestros recursos”, nos dice Toledo. Y es que en su historial crediticio, sólo cuentan con dos millones de pesos otorgados en el 2000 por el ex banco Bital. De hecho, la apertura en Pabellón Altavista y sus planes de expansión hacia Monterrey y Hermosillo implicó más sudor que en tiempos con mayor liquidez. Una de sus estrategias para seguir creciendo es la reciente entrada de dos socios con experiencia financiera. Carolyn Bass, ex directora de Satélites Mexicanos, y Alfredo Márquez, ex director financiero de Pemex, se unieron para apuntalar el crecimiento con modelos de crédito para franquicias y mediante el manejo corporativo de las tiendas.

- “No tenemos formación financiera”, confiesa. Ángeles estudió sociología, Paulina es bióloga e Isabel Maldonado, psicóloga. Sin embargo, Ángeles rescata su buen olfato para detectar las tendencias del interiorismo. “Soy muy intuitiva”, declara orgullosa. Pero admite que la competencia desleal supera su intuición. “El contrabando chino en tiendas establecidas nos pega en nuestras ventas”. La importación de mercancías tailandesas, portuguesas e hindúes también es otro dolor de hígado. “Cambian leyes y retrasan pedidos”, dice la emprendedora que a los 11 años vendía muñecos de peluche frente al Superama del Pedregal.

- Pero Ángeles no se rinde para mantener “el espacio mental”, como ella define a las tiendas Artefacto, un lugar con rincones arquitectónicos donde los clientes sin prisas encuentran su pieza preferida.

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