El imponente <i>Mercedes Benz E320</i>

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Imagine el lector tener en sus manos las llaves de un -Mercedes E320. Sí, de un Mercedes. Lo ve estacionado y conforme se le acerca aparecen esas líneas curvas —de las más cotizadas en el mercado— y sus nuevos faros elipsoidales. Con una pulsación al control se abre la puerta, lo que permite destacar por lo menos dos detalles: el estupendo trabajo en piel con el logotipo de la armadora, en donde se ubican las bolsas de aire laterales, y el forro de tela de las gomas. (Leyó bien: las gomas de las puertas están forradas con tela.)

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Sentarse es apreciar unos interiores sencillos pero con clase. Los asientos de piel se adaptarán al cuerpo gracias a la memoria electrónica que usted previamente estableció, y podrá posicionarlos con los controles que se encuentran en la puerta, desde donde también es posible subir y bajar las cabeceras. Los espejos son movidos desde una pequeña palanca situada en la consola del descansabrazos. Es decir, todo está al alcance de manera nada complicada.

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Cerrar la puerta hace imposible escuchar algo del mundo exterior. Encender el motor, tomar el volante y echar a andar es sinónimo de marcha suave, digna de una pieza excelsa de diseño automotriz -world class. La famosa estrella de tres picos en el cofre siempre ha llamado la atención, pero con el rediseño de la Clase E todas las miradas estarán apreciando —y envidiando— su auto. Llegar al primer alto del día significa constatar cómo sus vecinos le echan un ojo no precisamente a usted, sino a los nuevos “ojitos” del -E320.

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Es sin duda una tentación poner el pie en un acelerador que controla una máquina de seis cilindros con 3.2 litros y 220 caballos de fuerza, y en efecto los músculos del -E320 hacen de la aceleración una experiencia singular. Arrancar es una exquisitez, y cualquier obstáculo que pueda presentarse en su camino le resultará cosa fácil de solventar. En el estacionamiento maniobrará un auto que simplemente “cabe”; los movimientos se tornan fáciles gracias a su gran visibilidad.

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Rumbo a la comida de negocios estará ansioso de manejar otra vez su -E320. Pero en esta ocasión tendrá tiempo para apreciar sus detalles, y confirmará que todo está bien pensado y en su lugar. De repente hay que hacer un alto, un -valet parking se apodera del E320 y mil cosas pasan por la mente. Usted tendrá que bajarse, con lo que se rompe la tranquilidad experimentada en el interior. Al abandonar el restaurante, sentirá la necesidad de darle una buena propina al -valet. Se la dará. Pero, ¿qué pasa? Los limpiadores se accionan solos al recibir el siempre sorpresivo chorro del limpiavidrios callejero. Seguramente el -valet accionó cada uno de los controles y dejó los limpiadores en la fase 1, posición en la cual los censores de agua se activan; dependiendo de la cantidad de líquido que perciben es la velocidad de limpiado. Así, el servicio de limpieza ambulante se ve interrumpido -abruptamente y tal vez usted lo agradezca: no es justo maltratar un E320.

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Este auto, además de conjugar lo moderno con lo clásico, proporcionará la seguridad de su sistema ETS (Electronic Traction System), el cual regula la velocidad de cada rueda, asegurándose de que nunca pierdan la tracción. Así como el ETS prohíbe las arrancaditas de placer, también evita las típicas coleadas y derrapones con suelo mojado y resbaloso.

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Como siempre, la prueba del precio corresponde al lector: $59,900 dólares, con su correspondiente 10.4% de tenencia anual. ¿Vale la pena el lujito? Quien tiene la suerte de disfrutarlo a diario, sabe que sí.

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