El <I>Tío Nacho</I> busca sobrinos

Todos han oído de la marca, pero sólo unos cuantos compran el legendario jabón anticaspa.

Es el tío más famoso de México, aunque muchos sólo lo conocen de oídas. Jabón del Tío Nacho es uno de los sellos mejor posicionados en la mente del consumidor nacional –90% de la población lo identifica, pero menos de 10% lo ha adquirido–.

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Este producto fue creado a principios del siglo XX, aunque la marca  nació en 1948. Fue llamado así en honor de uno de los fundadores de la Botica Bustillos, que se remonta a 1857. Durante lustros el producto se fabricó con materias primas importadas, pero en la Segunda Guerra Mundial la escasez de insumos motivó a la familia a crear un laboratorio para desarrollar medicamentos, como pastillas para el crecimiento del busto, dejar de fumar y el famoso jabón.

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“El primer artículo al que se le diseñó una imagen de marca, ya bajo ese sello, fue al Jabón del Tío Nacho”, cuenta Alejandro Monterrubio, sexta generación de la familia al frente del negocio.

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En los años 50, gracias a una fuerte campaña en medios como la de la XEQK, la estación de la hora exacta, las ventas subieron.

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Sin embargo, el cierre temporal de la empresa en 1988 –debido a una disposición de la Secretaria de Salud– mantuvo al Tío Nacho fuera de circulación. “La falta de presencia en anaquel y una mala estrategia provocaron una severa crisis. De vender 500,000 piezas mensuales la producción bajó a 20,000”, cuenta el directivo.

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La cuesta es aún pesada, y aunque se venden cerca de 40,000 piezas al mes, habrá que trabajar fuerte para que el Tío vuelva a las andadas.

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