El último beso

El malherido PRI sabe que sólo unido podría recuperar la silla presidencial. ¿Podrán ponerlo en
Jonathán Torres

Todo comenzó en agosto de 2004 cuando, en una residencia del gobernador sonorense Eduardo Bours en Polanco, varios militantes del PRI dibujaban el panorama que vendría con las elecciones de 2006. Sentados a la mesa, Arturo Montiel, Enrique Jackson, Tomás Yarrington y otros reconocían que la contienda interna para elegir al candidato presidencial podría provocar un cisma en el PRI. La alarma de ruptura se encendió entonces.

- Cuenta el legislador Roberto Campa que en un principio la postura era que había que conformar un bloque que contrarrestara la influencia de Roberto Madrazo. Se trataba, en pocas palabras, de un posicionamiento excluyente que eliminara cualquier tipo de negociación con el tabasqueño. No obstante, después de tomar en cuenta varios factores –por ejemplo, su fortaleza en la estructura del PRI– se dieron cuenta de que en la pelea por la silla presidencial, el partido no podía fracturarse. Fue así que de la exclusión pasaron a la inclusión, y determinaron que para que el PRI regrese a Los Pinos se necesita de la participación de todos los priístas, incluida la de Madrazo.

- Conforme pasan los meses, sin embargo, en el partido que fundó Plutarco Elías Calles la unidad no está garantizada. Priístas en activo y especialistas aseguran que en la contienda interna entre Arturo Montiel y Roberto Madrazo, y el relevo de este último al mando del PRI, el partido se juega su futuro. Todo dependerá, dicen, de cómo se arme el proceso de selección del candidato presidencial, pero sobre todo de hasta dónde quiera Elba Esther Gordillo minar la posible candidatura de Madrazo e impugnar la elección de Mariano Palacios Alcocer como dirigente nacional del partido.

- “Habrá balacera”, advierte Agustín Basave, ex embajador de México en Irlanda. “Las fricciones revelan que en el PRI hay una lucha muy fuerte por el poder”, señala el integrante del Colegio de México, Rafael Segovia. “Veremos migraciones, quizá no masivas, pero el PRI no se escapará de ellas”, complementa el catedrático del ITAM, Jesús Silva-Herzog Márquez.

- “Por incompatibilidad de intereses, habrá fractura en el PRI y corridas de varios de sus integrantes a las candidaturas del PRD”, sostiene el politólogo Jaime Sánchez Susarrey. “Todos los priístas están convencidos de que necesitan estar unidos, pero tampoco creo que debamos asegurarlo y mucho menos meter las manos al fuego por ello”, asegura el priísta Jesús Silva-Herzog Flores, ex secretario de Hacienda y de Turismo.

- Por primera vez en su historia, agrega el maestro Rafael Segovia, no se sabe con claridad qué pasará en las entrañas del PRI porque carece de una posición dominante que determine qué camino tomar. “Cuando se tenía al presidente de la República las cosas eran más fáciles. ¿Quién va a decidir al candidato? En México había muchos vetos, pero sólo un voto: el del presidente”.

- Con la misma tijera
De acuerdo con el análisis de los especialistas, no existen grandes diferencias entre Montiel y Madrazo, ya que ambos se forjaron en la vieja escuela priísta, cuyos mentores fueron el extinto Carlos Hank González y el ex mandatario Carlos Salinas de Gortari. Se considera entonces que el nombre de quien gane la candidatura presidencial no generará, por sí mismo, la inconformidad generalizada de los priístas.

- “Lo único que en última instancia podría distinguir a Madrazo de Montiel es la facilidad de palabra y la manera de anudarse la corbata. Se trata de dos políticos devorados por la misma ambición, la misma ausencia de ideas y el mismo temor al fracaso”, expone Rafael Segovia.

- Bajo esta lógica, el analista político Jesús Silva-Herzog Márquez señala que difícilmente se presentaría una fractura en el PRI producto de la nominación del candidato presidencial, ya que los dos contendientes están cortados con la misma tijera. “Montiel no representa una opción ideológica distinta a la de Madrazo. Entre las opciones para confrontar a Madrazo, la del gobernador mexiquense es la más parecida a la del dirigente nacional del PRI. A final de cuentas, es una maquinaria para hacer frente a la otra maquinaria”.

- Los politólogos descartan cualquier posibilidad de ruptura del grupo priísta Unidad Democrática, mejor conocido como el Tucom (Todos Unidos contra Madrazo), en caso de que el tabasqueño sea el candidato. Sin embargo, no descartan que haya una división si se llega a presentar un proceso interno sucio.

- “El problema está en que no se respeten las reglas”, manifiesta Roberto Campa, diputado federal y vocero del Tucom. “La unidad se garantiza con reglas democráticas y con cumplimiento de acuerdos. Nada más”, agrega.

- Uno de los momentos clave en el PRI radicará en la fórmula que busquen para evitar que los dados se carguen hacia alguno de los dos candidatos. Al interior del partido, sostiene Marcos Bucio, consejero nacional del PRI y simpatizante del Tucom, la apuesta está en renovar al actual Comité Ejecutivo Nacional (que es madracista mayoritariamente) y fijar las reglas para que la maquinaria no opere a favor de Madrazo. Al mismo tiempo, señala que será necesario que el tabasqueño asuma una actitud de inclusión y se deslinde de personajes que desde su perspectiva afectaron la imagen del PRI, como Carlos Salinas de Gortari, quien por cierto ha intensificado sus apariciones públicas.

- Cumplidos estos requisitos, Bucio sostiene que la unidad del tricolor podría estar garantizada, aunque con la salida de algunos priístas que no estarían dispuestos a apoyar a Roberto Madrazo en caso de que ganara la candidatura. Se trataría, agrega, de rompimientos aislados e individuales que no darían lugar a una fractura que pudiera afectar la preferencia electoral hacia el tricolor.

- En este sentido, los analistas no pueden determinar, con base en las circunstancias actuales, cuántos y quiénes podrían salir del tricolor. Jaime Sánchez Susarrey asegura que es mínimo el escenario de una ruptura de grandes consecuencias, ya que la mayor parte de los priístas opera bajo una tesis de ‘costo-beneficio’ en la que difícilmente renunciarían al partido cuando éste tiene muchas posibilidades de regresar a la Presidencia. Así, explica, algunos priístas podrían inconformarse por la nominación del candidato pero, en todo caso, se disciplinarían.

- Silva-Herzog Márquez, por su parte, considera que entre los probables exiliados estarían los militantes cercanos a Francisco Labastida, Ernesto Zedillo y Elba Esther Gordillo. Bajo este perfil, destacarían el mismo Labastida, Arturo Núñez (integrante de la corriente de opinión Enlace), Roberto Campa (amigo de la ex dirigente del SNTE) y Eduardo Bours (gobernador de Sonora), entre otros.

- “Yo creo que nadie come lumbre a la hora de la hora”, comenta el diputado madracista José Alberto Aguilar Iñárritu, quien sobre la contienda entre Montiel y Madrazo opina lo siguiente: “No veo en ninguno de los dos una intención de reventar al PRI. No tengo ninguna duda. No quieren lastimar al partido. No nos engañemos: los dos van a competir, así que veremos una contienda cerrada”.

- La maestra
El principal temor que hay en el tricolor no está en la candidatura de Madrazo o de Montiel, sino en otro escenario cuya protagonista es Elba Esther Gordillo y su intención de presidir el PRI durante la elección presidencial.

- Su propósito es que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación resuelva antes de octubre su impugnación a la elección de Palacios Alcocer como dirigente nacional del PRI antes de octubre, ya que los estatutos del PRI y la ley no permiten cambios en la dirigencia partidista una vez iniciado el proceso electoral.

- Desde las últimas reuniones que tuvieron Elba Esther y Madrazo antes de la reunión del Consejo Político Nacional del 31 de octubre, el encontronazo era inevitable. Así lo señalaba Agustín Basave incluso antes de que la fotografía del beso entre ambos dirigentes se publicara en todos los medios: “Elba ya rompió con Madrazo y las únicas dos preguntas que hay que hacernos es, uno, si esa ruptura va a ser abierta o solapada o clandestina y, dos, si va a tener los instrumentos para hacer ganar a la candidatura de Madrazo”.

- Días después, Gordillo acusó públicamente a Madrazo de ser un mentiroso y de organizar un ‘montaje porril’ para la sesión del Consejo en la que se eligió a Palacios Alcocer como nuevo dirigente.

- Los analistas subrayan que los desencuentros en el PRI representan serios riesgos de perder la elección presidencial.“Es posible que Elba ejecute una contracampaña contra Madrazo”, pronostica Rafael Segovia. “Falta ver qué tanto hará la maestra para minar su candidatura”, añade Agustín Basave. “No estoy seguro de que, por el factor de Elba, la unidad real se mantenga en el partido”, manifiesta Silva-Herzog Flores.

- Los madracistas intentarán impedir que Elba Esther Gordillo llegue a la presidencia nacional del PRI, entre otros factores por su cercanía a Vicente Fox, y no se descarta que intenten relevarla de la secretaría general, sobre todo después de que admitió en público haber apoyado la creación del partido Nueva Alianza, integrado fundamentalmente por maestros.

- Al respecto, el diputado Aguilar Iñárritu señala: “La maestra tiene que explicar por qué se le ve con otros partidos, por qué ha ofrecido candidaturas en Nueva Alianza o su apoyo a otros candidatos. Más allá de la corriente madracista, aquí se trata de las integridades del partido”.

- Roberto Campa asegura que en los encuentros entre Elba Esther y Madrazo, él mostró una “evidente actitud de conciliación”, pero ello no significaba que ésta fuera su verdadera intención.

- Según el legislador, las reuniones entre ambos iniciaron desde hace varios meses a petición del mismo Madrazo y él puso sobre la mesa tres escenarios: en el primero de ellos prefiguraba la estancia de Elba Esther en la secretaría general del partido, mientras el Consejo Político Nacional se encargaba de elegir a un presidente; el segundo contemplaba la renovación de presidente y secretario general, y el tercero, la posibilidad de que Gordillo asumiera la dirigencia, pero sin definir si se quedaría por un periodo de dos meses o hasta después de las elecciones presidenciales.

- Incluso antes de la ruptura de Gordillo con Madrazo la víspera del 31 agosto, el Tucom ya sospechaba de la ‘buena voluntad’ de Roberto Madrazo, quien en privado planteaba escenarios reales de conciliación, pero en los medios demostraba una posición de absoluta intransigencia. Con la intención de impedir un albazo del dirigente priísta, fue que Montiel intensificó las negociaciones con él y así llegaron a la elección de Palacios Alcocer.

- Queda claro que los priístas no quieren repetir la experiencia de 1999, cuando hubo un enfrentamiento entre Roberto Madrazo y Francisco Labastida por la candidatura presidencial. Tienen presente que, divididos, la posibilidad de recuperar el poder se esfuma, como ocurrió en 2000.

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- “Si hay una ruptura, podremos despedirnos de ganar la Presidencia de la República. No ganamos ni con el voto duro ni con la estructura”, advierte Marcos Bucio. “Si no vamos juntos, no podremos ganarles a nuestros contrarios”, señala Aguilar Iñárritu, quien sin embargo dice estar seguro de que quien triunfe lo hará con un nivel de legitimidad muy alto y eso inhibirá cualquier impugnación. “Así que el que gane tendrá que convidar al perdedor a que participe en su proyecto, porque es un hecho que sin ellos no ganamos”, añade.

- “La única manera de evitar la ruptura”, asegura Silva– Herzog Flores, “es el sentido común y la sensibilidad política de los priístas”.

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