El maestro de empresarios

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Gabriela Ruiz

Nieto de un fabricante de habanos en Cuba, hijo de un comerciante de -alimentos, filósofo y académico empresarial, Carlos dice que es bicéfalo. Una -cabeza le sirve para los negocios, la otra para la filosofía. Es menester -cuestionar su enunciado, aunque incomode la modestia del mentor de directivos. -Carlos, más que bicéfalo, es tricéfalo. La tercera cabeza le permite -incorporar sus principios filosóficos al quehacer corporativo de manera -atinada.

- Nacido en “Florencia esquina con Reforma”, -el académico enfrentó el reto de seguir el camino que le atraía y combinarlo -con lo que su padre quería que hiciera: apoyarlo en su negocio. En la época -que trabajaba en la fábrica de dulces y chocolates de su papá, La Suiza, -también leía a Descartes y a Kant. ¿Por qué no disfrutar de la lectura con -una barra de chocolate Vaquita?

- “El interés por la filosofía fue provocado -por mi propio padre, por las lecturas que me recomendó. Dos títulos me -empujaron: El Criterio, de Jaime Balmes y La Teoría del Conocimiento, -de William James”. La avidez por empaparse de los grandes pensadores lo llevó -a Italia a cursar Filosofía en la Universidad de Estudios de Santo Tomás, en -Roma. Concluyó su doctorado en la UNAM.

- Estudioso hasta la fecha, ha escrito 24 libros -y siete en coautoría. Uno de los más recientes que escribió individualmente -es Humildad y Liderazgo. En este título se advierte que Carlos es un -hombre de convicciones férreas. Al hablar del tópico levanta el puño, -incrementa su gesticulación y agrava el tono de voz. Se nota que el tema le -atañe profundamente. Atención gente de negocios, oigan al maestro que ha dado -cátedra a 16,000 directores generales.

- “La comunidad de empresarios es arrogante. -Por desgracia, hay personas que utilizan el podium de su empresa no para -hacer servicio a la sociedad sino para aparecer ellos como servidores… los -verdaderos líderes empujan desde abajo. El peligro de las vanidades es -despegarse de la realidad, estar en la punta del cono y no en el piso”.

- Argumenta que para estar en el piso hay que ser -humilde, saber que hay muchos que pueden hacer las cosas mejor que uno mismo. -Carlos practica lo que predica. Su trayectoria académica ha contribuido a -colocar al IPADE entre las mejores escuelas de negocios del mundo. Sí, ya se -codea con Harvard, Yale y London School of Economics.

- No obstante, siempre está dispuesto a ceder -tiempo para conversar. No permite que sus visitas se vayan solas, las acompaña -hasta el estacionamiento. Nadie sospecharía que este sencillo hombre ha -repercutido en las decisiones de importantes figuras de la esfera empresarial -mexicana.

- Un proyecto toral de su vida ha sido hacer -entender a los empresarios su responsabilidad social. Este fue el motivo que lo -movió a participar en la creación del IPADE. San José María Escrivá, -fundador del Opus Dei, fue quien lo convenció de que las empresas deberían -trabajar con “sentido social cristiano”. Carlos, junto con los fundadores, -buscó a Ralph Howard, de Harvard, quien compartía el mismo interés.

- “Lo invitamos a México y muchos de sus ex -alumnos se reunieron. Les explicó que nos estaba ayudando por la visión -trascendente de la vida y por la óptica ética que queríamos”. Un asistente -lo interrumpió para reclamarle que una cosa era el negocio y otra la ética. Al -ver la anuencia de otros asistentes, se convencieron aún más de la necesidad -de crear una institución que despertara en los empresarios la responsabilidad -social.

- Bien, pero en la vida real la comunidad -corporativa ha cometido abusos con repercusiones a nivel mundial. -Adicionalmente, el modelo económico prevaleciente ha profundizado la -desigualdad social. “Si no logramos que la institución que tiene mayor peso -en la sociedad, que es la empresa –no el Estado–, tenga clara su -responsabilidad social, no lograremos transformar la sociedad. No lo vamos a -conseguir ni con revoluciones ni con gritos y sombrerazos”.

- Persuadir a sus alumnos de la pertinencia de su -doctrina ha sido difícil. En sus comienzos como formador, cuando invitó a un -directivo a inscribirse en un programa, la respuesta fue que era demasiado caro. -El precio del programa equivalía a lo que se pagaba por un Volkswagen sedán. -El académico le dijo que si no invertía en su cerebro, no valía la pena -invertir en su compañía porque su cabeza era el mejor activo.

- El empresario estaba de acuerdo, pero se -preguntaba cómo saber si lo que le ofrecía era cierto. Ante la tozudez de su -interlocutor, Carlos lo tentó a asistir al primer bimestre del programa. Si no -quedaba satisfecho, no tendría que pagarlo. “Cuando terminó la primera -sesión me dijo: ‘Carlos… ya está pagado el programa’ ”. Después de -este ligero rasguño a la superficie de su trayectoria hay que reconocer algo: -usted disculpará Carlos, pero ni a tricéfalo llega. Es usted definitivamente -multicéfalo.

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