El mago de los ojos

Houston tiene un problema: un médico mexicano está convirtiendo a Tijuana en el mejor lugar del mu
Andrés Piedragil Gálvez / Tijuana, Baja California

Para las personas que padecen un problema óptico, olvidar o perder los anteojos puede convertirse en un acontecimiento de lamentables consecuencias: leer un periódico o documento de trabajo resulta una tarea desgastante, las horas frente a un monitor de computadora se convierten en un acto heroico de resistencia, la película de moda se transforma en una experiencia borrosa y poco disfrutable, conducir un automóvil parece una aventura peligrosa, etcétera.

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En pocas palabras: cuando alguien sufre de miopía, hipermetropía o astigmatismo, la diferencia entre un buen día y uno que sólo causa dolores de cabeza puede radicar en el hecho de que los lentes estén al alcance de la mano. Sin embargo, gracias a los avances de la tecnología médica, el uso de anteojos ya no es la única solución disponible para quienes no ven bien. Hoy, el yugo del par de cristales puede ser evitado o limitado.

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Y nadie tiene que viajar a Houston (para buena parte de los mexicanos, la Meca de la medicina), con el fin de lograr que este milagro ocurra. En la ciudad de Tijuana, un oftalmólogo mexicano, Arturo Chayet, está liberando del armazón a muchas personas. De hecho, el flujo de pacientes en la frontera norte del país, gracias al trabajo de este especialista, está registrando un pequeño cambio: cuando la visión es un problema, no toda la gente rebasa los límites del territorio mexicano; e incluso, una cantidad significativa de estadounidenses cruza el puente fronterizo en dirección al sur, hacia el lugar donde sus ojos podrían deshacerse de un gran peso.

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El mago mexicano del láser
Médico cirujano por la Universidad Lasalle, con estudios complementarios en el Instituto de Ojos de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, Arturo Chayet es considerado uno de los mejores especialistas en el campo mundial de la oftalmología. En particular, ha construido un enorme prestigio en el área de la cirugía refractiva. ¿En que consiste dicha operación? A grandes rasgos, el término se refiere a cualquier procedimiento quirúrgico en el que un cirujano altera la curvatura de la córnea con el objetivo de cambiar el ángulo en el que una imagen se proyecta en la retina.

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Hace unos años, el tratamiento ocular se realizaba con un finísimo bisturí con punta de diamante, lo que implicaba un gran riesgo para el paciente, así como un lento proceso de recuperación. Por el contrario, armado con un rayo láser y siguiendo un método llamado Lasik, el doctor Chayet modifica la forma de la córnea y así corrige grados moderados o elevados de astigmatismo, miopía o hipermetropía. Además, la técnica del especialista nacional no implica el uso de algún tipo de cuchilla (el paciente no está expuesto a una anestesia severa, sólo se aplica un líquido sedante en los ojos), la operación tiene una duración aproximada de 10 a 15 minutos y el tiempo máximo de recuperación es de 24 horas. Para ser candidata al procedimiento, una persona debe ser mayor de 18 años, contar con córneas sanas y presentar una constancia médica que acredite estabilidad durante un año (además, se tiene que realizar una evaluación previa). Mujeres embarazadas y sujetos con algún tipo de problema de salud no deben someterse a la cirugía Lasik.

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Pero si el individuo cubre los requisitos, estar en las manos de Arturo Chayet es una gran suerte. En todo el mundo, difícilmente se encontrará a un doctor tan experimentado. El médico mexicano ha realizado más de 15,000 cirugías refractivas y fue el primer galeno de Norteamérica en aplicar la tecnología Lasik (1994). Además, ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de técnicas e instrumentos para este campo. Varios aparatos y  metodologías hoy indispensables en estas operaciones que se realizan en todo el planeta –entre otros el Chayet Lasik Marker, el Chayet Lasik Eye Drain, el Lasik Bitórico para corregir graves casos de astigmatismo– son obra del especialista (por eso ostentan su apellido). Asimismo, el mexicano es considerado un pionero en la aplicación de otros procedimientos quirúrgicos –Chayet fue el primer especialista en el orbe en implantar un instrumento conocido como ICS, el cual sirve para solucionar condiciones severas de astigmatismo–.

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Sus méritos como médico e inventor lograron que, en 2000, se convirtiera en el primer mexicano en recibir el premio LANS, reconocimiento otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía Refractiva.

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Sin embargo, asegura el facultativo en entrevista con Expansión, “por todas las invenciones, hasta la fecha, no he recibido un solo centavo. Al realizar estas aportaciones, mi meta fue beneficiar a la población en general. Quizá, soy demasiado naif en ese sentido. Me satisface más el reconocimiento de mis colegas del mundo. En todos los congresos saben quién es Arturo Chayet. Cualquier oftalmólogo que se dedique a esta disciplina, conoce mi trabajo. Esto es muy importante. ¿Cuánto dinero pude ganar con mis aportaciones? La verdad es que eso no me interesa.”

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No obstante, el cirujano mexicano no ignora el potencial de negocios que encierra la disciplina que practica. Y así lo demuestra su clínica de Tijuana.

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La tortilla se volteó
En 1988, Chayet fundó el Centro Oftalmológico de Tijuana (Codet). Para 1996, la organización se afilió a la sociedad de oftalmólogos Aris Vision (que ya contaba con representaciones en Estados Unidos, Canadá y Japón) y cambió su nombre a Codet Aris Vision Institute. Actualmente, los especialistas de la sede en la frontera norte de México, donde Chayet ocupa el cargo de director médico, atienden a 10,000 pacientes al año. Además de solucionar padecimientos refractarios (astigmatismo, miopía o hipermetropía), la organización brinda respuesta a otras enfermedades de la vista: cataratas, retina, glaucoma, infecciones, alergias e incluso graduación de anteojos (para aquellas personas que no desean exponerse al láser o no califican para la cirugía). En prácticamente todas las áreas, el centro de Tijuana, cuyo establecimiento implicó una inversión de $5 millones de dólares, es considerado como uno de los más importantes del mundo.

-Aunque sorprendido al principio por el interés de los socios extranjeros, Chayet hoy reconoce que “la intención de establecerse en México tenía una razón muy clara: en el ámbito de la cirugía refractiva, el país –y no sólo nosotros en Tijuana– posee un avance mayor al de Estados Unidos en talento humano y en la tecnología disponible en centros como Codet Aris Vision Institute. Una prueba de ello está en la enorme cantidad de doctores estadounidenses que han sido entrenados por especialistas mexicanos. El público en general debe tener plena confianza en que, en este campo, el país es superior a la unión americana, la nación está en el escalón más alto de la escala mundial. Nadie tiene que ir a Estados Unidos para curarse de un mal de la vista. Utilizando el argot popular, se puede decir que la tortilla se volteó.”

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Hablar de costo por tratamiento no es sencillo. El precio depende del tipo de enfermedad y de la gravedad particular del caso clínico. No obstante, en la página de internet del instituto (www.codetarisvision.com), se anuncia que una operación Lasik dirigida por el especialista mexicano tiene un costo de $1,500 dólares por ojo.

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Sin embargo, Chayet opina que el mercado nacional para este tipo de operaciones todavía es territorio virgen. De acuerdo con datos proporcionados por la agrupación que él dirige, en México la oportunidad potencial para la cirugía refractiva está calculada en alrededor de 35 millones de personas. Incluso en Estados Unidos este tratamiento ocular apenas está ganando terreno: a la fecha, se han realizado aproximadamente cuatro millones de cirugías refractivas, lo que significa que sólo se ha explotado alrededor de 2% del mercado potencial de la unión americana.

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¿Cómo impulsar en México la cirugía controlada por láser? El médico mexicano considera que el primer paso consiste en difundir las ventajas del procedimiento, labor que implica romper un mito de la profesión. “En la comunidad médica, no está bien visto hacer publicidad. Y en el caso particular de las disciplinas de corrección de la visión, la situación es aún más complicada. Los oftalmólogos olvidan que los proveedores de anteojos y lentes de contacto despliegan impresionantes campañas de difusión. Eso le resta impacto a las otras opciones. Quizá por la influencia de la corporación de la que formamos parte, el centro sí está publicitando sus servicios. Se ofrece algo que realmente beneficia a la población, y vale la pena que eso lo sepa el público.”

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Para extender el alcance de la cirugía refractiva, el factor precio es otro de los obstáculos que deben derribarse. En dicho renglón, David Feldman, vicepresidente de la institución, apela a las matemáticas. “El paciente tiene que considerar que, en el largo plazo, resulta más barato someterse a la operación que usar lentes. La cirugía es un gasto que sólo se realiza una vez. Ahí acaba el problema. Los anteojos pueden ser baratos en la primera ocasión, pero cada año o dos hay que cambiar el lente o el armazón. Y en la actualidad, existen algunos que llegan a costar entre $2,000 y $3,000 pesos.”

-Por otro lado, las palabras “rayo láser” todavía despiertan miedo entre la población. Por alguna razón, la tecnología aún posee fama de procedimiento peligroso. Tales temores son desestimados por Chayet: “La cirugía es extremadamente dócil. Las posibilidades de que se presente una complicación –perder la vista, en la situación más grave– son muy raras. En todo el mundo, yo sólo conozco tres casos donde el paciente ha quedado ciego después de la operación. En Bolivia se presentó uno de estos acontecimientos, pero ahí el factor que causó la tragedia fue el uso de agua contaminada. Si el médico hace bien su trabajo, es prácticamente imposible que se presente un incidente lamentable. Un lente de contacto implica mayores riesgos, es más fácil que uno de éstos provoque una infección grave en el paciente.”

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¿El milagro de Tijuana?
A pesar del prestigio mundial de Codet Aris Vision Institute, Arturo Chayet no considera que el centro médico fronterizo deba calificarse como una organización imposible de repetir. El especialista señala que México ya cuenta con la enorme ventaja de poseer a los mejores oftalmólogos del planeta. En todo caso, añade, la clave está en combinar la calidad de los cirujanos con el diseño de un modelo de negocios que permita explotar su talento. En ese punto, el apoyo de la corporación Aris Vision Institute resultó fundamental para consolidar los proyectos del cirujano mexicano.

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“Nuestra estrategia se basa en una premisa fundamental: que el médico se concentre en hacer lo que mejor sabe, practicar la medicina. No se le puede pedir a un doctor que, después de pasar horas en el quirófano y atendiendo pacientes, también resuelva asuntos contables, legales, administrativos, etcétera. Aquí hay una estructura de profesionales en las áreas de administración, mercadotecnia, investigación que apoyan el trabajo del médico. En el centro, cada quien se dedica a su especialidad. Y eso va en beneficio del doctor y sobre todo del paciente. Por eso hemos obtenido buenos resultados”, comenta David Feldman.

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Aunque Chayet reconoce que el monto de la inversión no es pequeño, asegura que un centro especializado como el de Tijuana podría existir en el sector de salud pública: “Me encantaría que el director del Seguro Social visitara las instalaciones. Así descubriría que es posible ofrecer medicina de primer nivel a toda la población. De hecho, en otros estados del país, como en Coahuila, hay gente trabajando para crear clínicas oculares de muy alto nivel. Es cierto: el esfuerzo exige una inyección de capital significativa, y no siempre hay alguien que pueda ayudar. Sin embargo, habilitar un centro como Codet Aris Vision Institute tampoco es una meta imposible de alcanzar.”

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Mientras aparece una iniciativa que lleve la medicina ocular de alto nivel al grueso de la población, Chayet ya está tratando de ampliar el alcance de su talento y experiencia: en 1988, el cirujano estableció la Fundación Codet para la prevención de la ceguera, la cual brinda atención a las personas que, por falta de recursos económicos, no pueden cubrir los gastos de una cirugía. Todos los médicos de Codet Aris Vision Institute, obligatoriamente, tienen que dedicar varias horas al mes a atender a los pacientes de la Fundación.

-Si desea olvidarse de los lentes o necesita resolver un padecimiento ocular severo, la ruta hacia una posible solución no termina en una ciudad de Texas. Tijuana resulta una mejor opción. Acabar en Houston sería, en buena medida, no ver con claridad.

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