El management según la Casa Blanca

Ser un líder que obtiene respeto puede aprenderse a partir de la experiencia de cuatro presidentes
Troy Gil Moore y Kart / Richard Ivey School of Business

Como el CEO de la Casa Blanca y de la nación, ser el POTUS –el acrónimo utilizado por los colaboradores del presidente para referirse a él (por sus siglas en inglés: President of The United States)– quizá sea el trabajo ejecutivo más difícil del mundo. Los riesgos son altos, las dimensiones son extensas, el escrutinio es intenso y la crítica es constante. “Al presidente de Estados Unidos jamás le llega un problema fácil”, como le advirtió Dwight Eisenhower a John Kennedy. “Si son fáciles de resolver, le corresponde a otra persona resolverlos”.

- La frase de Eisenhower de “no hay problemas fáciles” captura bien los desafíos corporativos de hoy. ¿Qué puede aprender el CEO de un empresa grande del liderazgo presidencial de EU? La respuesta es “mucho”. Con este artículo, analizaremos algunas de las lecciones clave para un CEO que intenta atravesar por uno de los periodos más difíciles de los últimos 50 años. Nos basaremos en los estudios de Gil Troy acerca de lo mejor y lo peor del liderazgo presidencial de EU. En la base estará el aprendizaje de cómo liderar desde el centro. ¿Qué significa eso para un CEO? Hay dos ideas principales que vienen a la mente. La primera tiene que ver con realizar una transición desde una perspectiva de un accionista hasta tener la de un inversionista. Esta visión, practicada más bien en Europa, está siendo adoptada cada vez más por los empresarios estadounidenses. Para el ceo, esto significa atender a los diversos, y a veces conflictivos, intereses de varios inversionistas y negociar exitosamente un camino que cumplirá los requerimientos legales y reglamentarios. Similar a lo que hace cualquier presidente.

- La segunda idea es dirigir desde el centro, siguiendo los parámetros de los equipos directivos. En la mayoría de las empresas, para los ejecutivos en los puestos más altos, el requisito de trabajar bien en equipo va más allá de ser en una parte indispensable para la empresa. El CEO debe dirigir desde el centro cuando trabaja con sus colaboradores directos. Esto se puede convertir en una prueba de equilibrio muy difícil, que en ocasiones requiere la delicadeza de un líder como Roosevelt.

- Sin embargo, dirigir desde el centro requiere más que sólo el trabajo en equipo. Frecuentemente se presenta el jaloneo conflictivo proveniente del otro lado de la toma de decisión. Este conflicto es tanto necesario como bienvenido. El reto es encontrar el equilibrio. La habilidad para obtener el consentimiento de diferentes personas con múltiples perspectivas e intereses es una habilidad valiosa, la cual ha sido demostrada por varios presidentes estadounidenses en el pasado. Pero también es  la maldición de la rigidez, demostrado muy bien por Bush, es un riesgo demasiado alto, sobre todo en tiempos de crisis.

- Franklin D. Roosevelt y el huracán económico
En la gestión de su mandato, al igual que en su liderazgo de los ciudadanos, Franklin D. Roosevelt se veía a sí mismo como el conductor de una orquesta.

- Desde el arranque, Roosevelt capturaba la imaginación del público, dando la impresión de un progreso real, nombrando su proyecto ‘el Trato Nuevo’. Virando a la izquierda, su Ley de Emergencia Bancaria del 9 de marzo de 1933 le permitió al gobierno mantener cerrados los bancos débiles y asegurar la solvencia de los bancos fuertes.

- Roosevelt fue un líder, con suficiente confianza para contratar personalidades fuertes, y lo suficientemente fuerte para dominarlos. Como centrista, también utilizaba el poder ejecutivo con cautela. Disfrutaba de un crucero del Caribe a Oregón vía Hawai cuando la violencia laboral incitó al sindicalista radical Harry Bridges a convocar a una huelga general en San Francisco el 16 de julio de 1934. 100,000 trabajadores en huelga paralizaron la ciudad californiana. Muchos estadounidenses percibían que la muy temida revolución estaba por llegar. “Todo mundo exigía que llegara enérgicamente a la bahía de San Francisco para poner fin a la huelga”, dijo Roosevelt. Pero él sabía que interrumpir sus vacaciones arriesgaría que iniciara el pánico que estaba empeñado en evitar. No movilizó a la Guardia Nacional, como una demostración de respeto hacia los trabajadores. Su inacción privó a los huelguistas de un punto focal para su furia, evitó un enfrentamiento violento con los ciudadanos-soldados y una forma de nacionalizar el problema. La huelga sólo duró cuatro días. El sindicato de los obreros portuarios ganó reconocimiento y Roosevelt, el respeto de los trabajadores.

- Un CEO puede articular su visión de tal forma que unifica el equipo directivo y lo lleva a dejar a un lado sus intereses conflictivos para poder ayudar a lograr un sueño más grande. Esto es parte del espíritu de nuestros tiempos, particularmente para aquellos menores de 30. Apoyar la visión de la organización y llamar a la gente a ser parte de algo noble y valioso es un papel crucial para el CEO moderno.

- Reagan: optimismo ante la adversidad
Ronald Reagan entendía que la política es el arte de lo posible, endulzado por sueño guajiros de lo improbable. Gobernando California de 1967 a 1975, rechazaba “brincar al precipicio con la bandera volando si no se podía conseguir todo lo deseado”. Después reflexionaría: “Cuando era gobernador, si veía que no iba a conseguir el 100% de lo que pedía, tomaba el 80%”. Las posturas moderadas en torno al aborto y a los programas de asistencia social del gobernador Reagan contrastaban con su retórica ardiente.

- En la Casa Blanca, de 1981 a 1989, Reagan prefirió gobernar pensando en grande al elegir sus batallas, uniendo sus fuerzas, delegando la mayoría de los asuntos a sus subordinados. Él presumía ser un líder de 9:00 a 5:00, y más un director ejecutivo que un microadministrador. En asuntos domésticos le importaban menos los recortes de presupuesto que los de impuestos. Adictos al statu quo de los programas de apoyo social del Estado, los estadounidenses no querían dejarlo de golpe. Sin una mayoría republicana en el Congreso, Reagan no podía desviar el curso de EU abruptamente hacia la derecha.

- Lo que Reagan hizo fue ajustar las coordenadas de navegación del país, modificando las ideas aceptadas. El barco de EU giró unos cuantos grados a la derecha y logró sensibilizar a los estadounidenses respecto de los peligros de los déficits. Intuitivamente, él veía el liderazgo moderno como el arte de vender. Sus subordinados usaban la personalidad atractiva del presidente para estabilizar su volátil coalición legislativa. “Si puedes escribir las historias de una nación, no necesitas preocuparte acerca de quién hace las leyes”, decía George Gerbner, el comunicólogo académico.

- Reagan sobresalía como narrador en jefe, reconstituyendo la historia comunal de los estadounidenses. Los CEO y los ejecutivos necesitan la habilidad narrativa de Reagan para poder comunicar la realidad organizacional de una forma interesante y emocionante. Ése es el elemento clave para el liderazgo de hoy en día.

- Kennedy: liderazgo transformativo
La leyenda de John F. Kennedy retrata a un joven y vigoroso líder que moviliza a los estadounidenses con la poesía de sus palabras, la claridad de su visión y la decencia de sus acciones. “No preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregunta qué puedes hacer tú por tu país”, es un aforismo estadounidense seductor que ningún presidente ha podido superar. Al inicio, a Kennedy no le interesaba el gran desafío moral de los derechos civiles y prefería esquivar el conflicto. Sin embargo, terminó actuando con la iniciativa de los Derechos Civiles pese a las advertencias de que fracasaría y debilitaría su posición. “Llega el momento cuando un hombre tiene que adoptar una postura y la historia dirá que tuvo que encarar estas situaciones difíciles y tomar una decisión”, le dijo Kennedy a su secretario de Comercio, Luther Hodges.

- La conversión de Kennedy demuestra el poder de una búsqueda positiva del centro. Los moderados arriesgan ser paralizados por el statu quo, nunca facilitan cambios audaces. Kennedy ayudó a implementar la iniciativa estadounidense más radical desde que se abolió la esclavitud, para lograr derechos civiles completos para los afroamericanos, y ayudó a que EU recuperara sus raíces. Como los empleados que quieren una sensación de una misión elevada y con significado.

- George W. Bush: oportunidad malgastada
Los políticos-héroes de Hollywood siempre se mantienen apegados a sus principios. Pero, en realidad, la política es el arte de la transigencia. Los políticos de convicción arriesgan ser encarcelados por sus ideologías, esposados al mundo que desean ver en vez de ajustarse al mundo tal y como es. La administración de George W. Bush se hundió en los pantanos de su rigidez. Los paralelos con el CEO que no cede al encarar una economía dramáticamente diferente son obvios. Bush demostró una incompetencia histórica para improvisar con eficacia ante el desastre doméstico en Nuevo Orleans y el gran lío en Irak. Rechazó los Protocolos de Kioto para reducir las emisiones de gases de infecto invernadero, y aterrorizó a los ambientalistas. Terminó su mandato con el nivel más bajo de aprobación pública desde que iniciaron las encuestas en los años 30.

- Ejecutivos del mundo miran al presidente de EU como el CEO más importante del mundo. Esperamos haber motivado a los ejecutivos a aprender de ellos sobre el liderazgo.

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LIDERAZGO EFICAZ
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El trabajo ejecutivo más difícil dicen que es el del presidente de EU. Aquí las lecciones de quienes ya han superado el reto.
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- • Franklin D. Roosevelt. Buscador de nuevos caminos
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LECCIÓN: Utiliza su carácter fuerte para obtener soluciones por parte de sus colaboradores.
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- • Ronald Reagan. Líder enfocado a valores
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LECCIÓN: Elige sus batallas (valores) y sabe ceder.
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- • John F. Kennedy. Líder transformativo
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LECCIÓN: Inspira para llevar a cabo cambios trascendentales.
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- • George W. Bush Ciego ante oportunidades
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LECCIÓN: El costo de la rigidez es el fracaso.
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