El mercado también se cansa

Ni siquiera Coca-Cola se salva de la desaceleración. Sus directivos se preparan para las vacas flac

Coca-Cola ha tenido tanto éxito en conquistar a los consumidores mexicanos que ahora se encuentra con un problema: cómo aumentar aún más su presencia en el país. Esa, claro, es una tarea para los directivos de la refresquera y de sus embotelladoras. Ya la han emprendido con el mismo ímpetu con que han inundado de Coca-Cola al país: introducen nuevos productos, desarrollan más rutas, buscan otros rincones… Los refrigeradores con el logotipo rojo y blanco ya están hasta en los puestos de la banqueta. Sin embargo, hoy enfrentan un obstáculo que no tuvieron el año pasado: el mercado interno empieza a dar muestras de cansancio.

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Ni siquiera la empresa de Atlanta se salva del "atorón" económico. Y ahí sí, la tarea es compartida por todos los empresarios mexicanos. ¿Cómo hacer para que la demanda crezca en el mediano plazo? Hay muchas maneras de contestar esta pregunta, una por cada corriente económica que se abrace. Pero la gama de respuestas puede dividirse en dos extremos: el que plantea que el gobierno debería apoyar la reactivación económica, antes de que la desaceleración se profundice, y el que considera que la mejor manera de ayudar a la recuperación del consumo es dejar que las fuerzas de la oferta y la demanda actúen por sí solas.

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Ambos extremos encierran un problema para el régimen foxista, que ahora está empeñado en convencer a la sociedad de que se necesita una reforma fiscal. ¿Quieren que se revivifique la economía con un mayor gasto? Habrá que recaudar más impuestos, diría la Secretaría de Hacienda. En la otra orilla: ¿hay que dejar solas a las fuerzas del mercado y reducir la injerencia del gobierno en él? Entonces es preciso encontrar la forma de que el sector público pese menos.

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De cualquier manera, todos los caminos llevan al análisis del papel del Estado en la economía. Sí, es relativamente razonable esperar que este "atorón" no será ni de cerca tan profundo como el de 1995. Lo que ya no parece tan sensato es sentarse a esperar a que se supere por sí mismo o cruzar los dedos para que no se complique con otras cosas.

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Aquí es donde se encuentra la posibilidad de actuar. ¿Qué podría dificultar la situación del país? Un aumento en las tasas de interés, que alejaría la posibilidad de financiar nuevos proyectos y un regreso de la inflación, que reduciría el poder adquisitivo de los salarios. Para evitar esos males se debe buscar la estabilidad. El primer caso podría tener lugar si el Banco de México no mantiene la disciplina. El segundo, si el gobierno descuida el equilibrio entre lo que gasta y lo que recauda. Ya que no se puede crecer ahora, conviene sentar las bases con el fin de hacerlo después.

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Los poderes Ejecutivo y Legislativo del país tendrán que encontrar el justo medio para garantizar esa estabilidad. En estas fechas empiezan a buscar los caminos. Habrá que confiar en su responsabilidad… y en que no agravarán las cosas con acusaciones mutuas y promesas demagógicas.

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–Los editores

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