El milagro de Mata Ortiz

Cómo un fenómeno cultural genera $10 MDD al año en un pueblo de Chihuahua.
Feike de Jong

El Ejido de Mata Ortiz, ubicado en el Estado de Chihuahua, parece un lugar -con pocas probabilidades de albergar una historia de negocios exitosa: sus -calles son de terracería y está rodeado por desolados cerros de árboles. Pero -a la par de los rieles del ferrocarril se levanta un nido de casas que, con -menos discreción, muestran en sus antenas de televisión y en las camionetas -estacionadas en sus frentes, la riqueza que se esconde detrás de las fachadas -de adobe.

- Hoy en día, el ejido tiene ingresos informales por $10 millones de dólares -anuales y una reputación artística de nivel mundial, dice Jorge Aguilar -Talamantes, director de Fomento Económico del gobierno municipal de Viejo Casas -Grandes, al cual pertenece el ejido alfarero.

- Las familias del lugar son 600 y casi todas viven del arte, a partir de la -demanda generada por una simbiosis de coleccionistas y turistas estadounidenses. -“Los alfareros comunes tienen ingresos promedio de alrededor de $300 pesos por -día”, comenta Aguilar. Esto es tres veces más que el ingreso que se consigue -en pueblos vecinos.

- Aunque no tiene tradición en la alfarería, la cerámica de Mata Ortiz puede -presumir que fue elegida por Vicente Fox como regalo de estado al Papa Juan -Pablo II, y el máximo exponente de esta artesanía ha cobrado hasta $18,000 -dólares por una de sus vasijas.

- Mata Ortiz es un pueblo mestizo sin tradición artística que, después de 30 -años de practicar el oficio, logró una variedad de estilos. “La historia de -Mata Ortiz es la historia de un hombre”, cuenta Marta Turoc, antropóloga y -presidente del Amacup, una asociación civil que promociona las artesanías. Ese -hombre es Juan Quezada.

- Quezada siendo niño subió la sierra ubicada atrás de Mata Ortiz, un pueblo -moribundo en aquel tiempo. “Fui a buscar leña”, relata ahora sentado en el -salón de su galería, sobre la polvorienta calle principal del pueblo. “Encontré -una cueva que tenía la entrada tapada con piedras. Tuve curiosidad, las quité -y vi adentro dos momias, un matrimonio, y alrededor, cerámica. Entonces dije -que yo quería hacer piezas así”, relata Quezada.

- Esta cerámica fue parte de la cultura Mogollón, surgida 600 años antes en -Paquimé (conocida como la capital del Gran Chichimeca) un centro de comercio -prehispánico, con buena reputación gracias a su cerámica. Ésta es la leyenda -romántica sobre Mata Ortiz. Pero hay otras historias menos atractivas para los -turistas estadounidenses que ahora son los principales compradores de esta -artesanía: en los años 50 y 60 hubo un gran saqueo de piezas arqueológicas -encontradas por los habitantes de Mata. Las vendieron por medio de -intermediarios, principalmente al mercado estadounidense. “Las enterraron unas -semanas y luego las vendieron como cerámica de la cultura Paquimé”, comenta -un habitante del poblado. Luego, algunos artesanos empezaron a hacer réplicas.

- Esto funcionó como un incentivo económico para levantar el arte indígena. -“Nunca fueron copias”, asegura Quezada, quien fue nombrado por la colección -Banamex, maestro del arte vivo de México. “Fueron, más bien, obras en el -mismo estilo. Además con nuestro trabajo logramos que se terminara con el -saqueo de joyas arqueológicas”. Cualquiera que haya sido la historia, lo -cierto es que hoy los estudiantes ya han superado a los maestros. El arte de -Quezada y sus colegas de Mata Ortiz es superior al de Paquimé. Sus diseños son -más sofisticados, cuentan con más variedad y han depurado la técnica de -elaboración.

- “El desarrollo artístico de Mata Ortiz se dispara en todos lados, nuevos -artistas surgen todo el tiempo”, dice Jerry Boyd, un norteamericano llamado el -rey comercial de Mata Ortiz, pues negocia casi la mitad de las piezas que se -venden en Estados Unidos. “Yo creo que el mercado tiene que decidir qué arte -es bueno, y no algún cerebrito”, afirma.

- El descubrimiento
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En la primera mitad de los años 70, un antropólogo estadounidense llamado -Spencer McCallum, encontró tres vasijas en una tienda de curiosidades en el sur -de Estados Unidos. “Estaba encantado con las piezas”, recuerda. “Decidí -rastrearlas, pero sólo me podían decir que llegaron del norte de México”. -Con unas fotografías indagó el origen de las piezas hasta que finalmente, en -Nuevo Casas Grandes, alguien le dijo: “son de mi compadre Juan Quezada, de -Mata Ortiz”.

- El antropólogo se convirtió en un gran promotor del arte de Quezada, ya -como obra original. Llevó su artesanía a museos y galerías, advirtiendo la -importancia de este fenómeno artístico del desierto chihuahuense.

- Hace 30 años, la gente de Mata Ortiz tenía dos opciones económicas: cruzar -la frontera y buscar un futuro en Estados Unidos o trabajar en los frutales de -sus vecinos, los mormones de Colonia Juárez. Pero al ver el éxito de Quezada, -los demás habitantes de Mata Ortiz empezaron a emularlo. Algunos siguieron al -maestro, pero también artistas como los hermanos Ortiz hicieron escuela. Así, -el conocimiento de la cerámica se fue difundido por todo el pueblo. Hoy, casi -todos son alfareros y varios han sido reconocidos internacionalmente, como Lidia -Quezada, Roberto Bañuelos y Nicholas Ortiz. El pueblo está dividido en cinco -barrios y cada uno generó su propio estilo de cerámica.

- “Cuando encontré su obra supe que Quezada tenía el potencial para ser un -artista de clase mundial”, comenta McCallum. Pero reconoce: “No tenía idea -de que podían generarse tantos buenos artistas en el pueblo”.

- Mercado del Norte
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El valor de una vasija depende de varios factores, el tamaño de la obra, la -calidad del trabajo y el renombre del artista. El más cotizado –Quezada– -vende sus piezas a un precio promedio de $5,000 dólares. Hace una vasija cada -tres días y tiene una lista de espera de seis meses. Además, abrió una -galería en el pueblo donde comercializa el trabajo de otros artesanos.

- Los principales interesados en esta artesanía no son mexicanos. “Tengo -más que 200 piezas en mi casa", dice Kathleen Prado, de Malibú -(California), coleccionista de esta cerámica y comerciante de arte indígena de -Estados Unidos. “Ahora tengo 22 piezas en mi cuarto de hotel. La gente que -compra estas obras son muy apasionadas”, comenta durante su último viaje al -pueblo.

- En México sólo hay tres lugares donde se pueden comprar piezas: Amacup, -Fonart y en la colección Banamex. En realidad el producto de Mata Ortiz sólo -tiene un destino: Estados Unidos. Y una sola persona controla la mayoría de las -exportaciones: Jerry Boyd. “Es el vendedor más importante del pueblo”, -comenta Tito Carrillo, un comerciante del lugar. “Alrededor de 50% de las -exportaciones pasan por sus manos”.

- El negocio de Boyd es la venta a consignación en diversas galerías -estadounidenses. Esta estrategia le ha dado una ventaja competitiva muy fuerte -sobre los comerciantes más pequeños, quienes no tienen el capital para seguir -su camino. Exhibir allí ofrece exclusividad y un aura de alta estética a las -piezas, factores que repercuten en la cotización. Desde que comenzó el -fenómeno, los precios se han casi duplicado cada cinco años.

- “Soy el único comprador regular que queda”, comenta Boyd. “Los otros -comerciantes han sido demasiado flojos para hacer el trabajo duro de llevar la -mercancía en búsqueda de nuevos mercados”. Actualmente es tal su -participación en la economía del pueblo que “si dejara de comprar, se -hundiría”, afirma.

- Boyd calcula que compra entre 400 y 600 piezas por mes, que coloca en unas 40 -galerías de Estados Unidos, principalmente al oeste de la Cordillera de las -Rocallosas. No quiere hablar sobre los márgenes que le deja el negocio, pero -asegura que las estimaciones de que el pueblo recibe unos $10 millones de -dólares al año, son “algo exageradas”. A su juicio, la cifra real -representa apenas la mitad. Indagar más al respecto se dificulta, si se -considera que todo este movimiento económico es subterráneo y ajeno a los -controles fiscales. “Yo creé 80% del mercado”, asegura Boyd. “Los otros -comerciantes van a la cola”. Ese poder es producto de una estrategia que no -deja mayor sitio a sus competidores: paga más a los artesanos que los otros y, -además, por adelantado.

- Turoc, la especialista del Amacup, da una cálculo básico de las ganancias -de los intermediarios: si un comprador adquiere una pieza en una galería en -Estados Unidos paga cuatro veces el precio de compra en el pueblo, si la -adquiere directamente de un comerciante en Estados Unidos paga tres veces más, -y si lo compra en una galería en México paga el doble.

- Aunque los coleccionistas de Estados Unidos son la mayor fuente de ingresos -para la comunidad, también la afluencia de turistas que llegan al pueblo deja -buenos recursos. La mayoría son pensionados, procedentes de ciudades -estadounidenses fronterizas, como Phoenix, Tucson, Santa Fe y El Paso.

- “La cerámica es muy popular entre nuestros clientes”, comenta Teresa -Zinser, de Grand Circle Tours, mientras un grupo de 40 turistas se acomoda en un -autobús, con sus nuevas vasijas. La guía hace una encuesta rápida entre -ellos: del total, sólo tres no compraron cerámica y cinco gastaron menos de -$20 dólares. Contingentes turísticos de Grand Circle llegan a Mata Ortiz cada -dos días. Quizá el aprovechamiento de estas visitas sería mayor si el pueblo -contara con cajeros automáticos que habilitaran más efectivo a los paseantes a -la hora de hacer sus compras.

- A cuentagotas
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El panorama general que ofrece Mata es el de un pueblo descuidado. “No se -ve muy rico”, admite Aguilar Talamantes, de Fomento Económico del municipio -de Viejo Casas Grandes, mientras señala las calles sin pavimento y el aspecto -un poco desolado. “Pero hay mucha dinero aquí”, asegura.

- Boyd tiene otra opinión. “Los habitantes de Mata Ortiz son las peores -gestores de dinero del mundo”, observa. “No tienen idea de ahorrar, gastan -todo de inmediato en cosas como camionetas, botas, sombreros y ropa. Viven de -cheque en cheque, muy pocos ahorran para la educación de sus hijos”.

- Lo cierto es que los jóvenes del pueblo están aprendiendo la alfarería, -una alternativa de realización en medio de un pueblo que ni siquiera les ofrece -educación secundaria. Paradójicamente a lo que puede ocurrir en grandes urbes, -no tienen más alternativa que ser artistas.

- “Veo cosas de la tercera generación de artistas que son alucinantes”, -comenta Carrillo. “Siguen mejorando”. Es una de las pocas cosas en la cual -Boyd, el zar de la cerámica de Mata Ortiz, está de acuerdo. Los $10 millones -de dólares que recibe anualmente el pueblo de Chihuahua es una cantidad nada -despreciable, aunque no se vea reflejado en su imagen. Sin duda, es un pueblo -que no ahorra nada, sobretodo, en creatividad.

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