El mundo de las incertidumbres

En este año que comienza, la agenda de México en política exterior se vislumbra amplia y diversa,
Rossana Fuentes

La certeza en 2005 será la incertidumbre. El Gobierno de México tendrá que navegar por aguas desconocidas en el mejor de los casos y turbulentas en el peor.

- Nuestros vecinos y socios más importantes están en guerra y necesariamente esto nos afecta. Es una guerra contra un enemigo que no es el Islam sino la perversión de ese conjunto de creencias. Una guerra contra quienes inspirados en la ideología radical de Al Quaeda están dispuestos a morir y a matar.

- México no puede esperar que los efectos negativos de ese conflicto no lo toquen. Además de asegurar las fronteras, no como respuesta a un requerimiento externo, sino por interés propio, tenemos que blindar nuestra economía tan dependiente aún de los precios del petróleo.

- La cooperación con Estados Unidos debe profundizarse también en lo que corresponde a un tema de interés mutuo: la migración. Nosotros necesitamos los empleos, ellos necesitan de nuestros trabajadores. Reformar el estado actual de la cuestión no es sino reconocer esa realidad que nos une.

- Habrá que seguir trabajando igualmente dentro de los organismos multilaterales como la ONU para fortalecer en estos tiempos de guerra el ideal de la seguridad internacional.

- Pero aún en este espacio, el año que comienza plantea interrogantes importantes para México, como por ejemplo cuál será su papel en la reforma de la institución ahora que Brasil se perfila como el líder de América Latina.

- La rivalidad por posiciones protagónicas tendría que dejarse de lado para emprender una reforma total de una institución, que si no existiera, tendríamos que volver a in-ventar para fomentar un verdadero diálogo mundial.

- También tendremos que atender el impacto que sobre nosotros tiene el crecimiento exponencial de China y de India. Lamentarse por la pérdida de competitividad frente a esos gigantes es una actitud derrotista cuando podríamos ver en esos mercados más que un riesgo, una oportunidad para la visión emprendedora nacional.

- Con Europa hay mucho trabajo por hacer. Se ha abandonado prácticamente un intercambio no sólo económico sino sobre todo cultural, que nos enriquecería por las raíces compartidas con el continente de los ancestros de muchos mexicanos.

- Además de la búsqueda de un balance a nuestro destino geográfico, sería un riesgo mayúsculo marginarnos de la construcción más importante del año, la de una constitución que dará forma a la nueva Europa.

- Del mismo modo, hacia el sur, México tiene que preguntarse como reconciliar su ubicación norteamericana con su identidad latinoamericana. Una prioridad.

- Vivir esa dualidad no como un desgarramiento sino como una ventaja, podría abrirnos la puerta en 2005 a los beneficios de sabernos miembros de las dos comunidades fundamentales en el hemisferio americano.

- Si el Acuerdo de Libre Comercio para las Américas (ALCA) corre peligro de naufragar en este año en el que deberían de haberse concluido ya los amarres para lanzarlo, México, desde su privilegiada posición de bisagra continental, podría resucitarlo.

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- La agenda es amplia y diversa, llena de riesgos, pero también de coyunturas en las cuales una conducción prudente del barco de la política exterior puede llevar al país a buen puerto.

- La autora es subdirectora de Foreign Affairs en español y académica del ITAM.
Comentarios: rfuentes@itam.mx

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