El muro de los lamentos

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Javier Martínez Staines, Ivette Estrada, Zacarías Ramírez, Marina Velasco

Coinciden muchos analistas en que la mayor diferencia de esta crisis con las -anteriores es el actual nivel de endeudamiento. Alentados por un horizonte -económico en el que el gobierno había dibujado ya la silueta del primer mundo, -consumidores y empresarios de todos tamaños mordieron el anzuelo de "el -que nada debe, nada tiene", y se sumergieron en créditos hipotecarios y -empresariales, pagaron a diestra y siniestra con las tarjetas de crédito, -compraron automóviles vía financiamiento, etcétera. Hoy, con las tasas de -interés más altas que los rascacielos de Manhattan, conforman el ejército del -"debo, no niego; pago, no tengo".

- Enseguida, EXPANSIÓN presenta los testimonios de algunos empresarios, -comerciantes y particulares, en torno a su relación con las instituciones -financieras, justo cuando el costo del dinero se encuentra en el nivel más -irracional de los últimos años.

- FRANCISCO J. MARTÍNEZ MAQUEO
-Ocho intentos, cero créditos
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Francisco Javier Martínez Maqueo, ingeniero de 54 años, es propietario de -Perso Mexicana –empresa comercializadora de partes automotrices, entre otras -cosas– desde septiembre de 1990. Una y otra vez se ha acercado a bancos en el -afán de conseguir un crédito para incrementar su capital de trabajo. Sus -experiencias no pueden ser más frustrantes.

- "El primer acercamiento con un banco se dio en diciembre de 1990, para -solicitar un crédito de corto plazo (una línea en que se pagaba a los tres -meses), con Bancomer. No hubo éxito. La causa aparente es que se atravesaba el -proceso de privatización, con múltiples cambios de políticas y criterios.

- "A mediados de 1991 solicité un crédito refaccionario a Banamex, por -N$200,000 nuevos pesos. Aunque consideraron factible el proyecto, veían alto -riesgo en la proyección de nuestros resultados y dijeron finalmente que no les -interesaba convertirse en socios mayoritarios del negocio.

- "Después intentamos con BCH (Unión). Dijeron que si nos apoyaban, -pero, el problema fue que hubo un cambiadero, de gente y al final ya no se dio -nada.

- "De ahí siguió Bital. Ellos si fueron claros: nos invitaron a inyectar -capital fresco y que, entonces, volviéramos. Por supuesto, si uno va a un banco -es porque necesita capital, precisamente.

- "El siguiente fue Banco Mexicano. Se entregó el estudio para su -análisis, pidieron apertura de cuenta y, al final, ninguna noticia.

- "Volvimos a Bancomer, que sé supone que estaba trabajando con recursos -de Nafin. Pero la respuesta fue que no había conocimiento del programa de -Nafin, que el apalancamiento era muy alto, en fin...

- "El paso siguiente fue UniCreva, una unión de crédito. Recibieron la -documentación, dijeron que todo estaba muy bien, que cumplíamos con todos los -requisitos y nos iban a poder ayudar. Una vez más, hubo cambio de gente y -había que empezar de nuevo todo el proceso: el expediente al comité para su -aprobación, más y más información, otra vez al comité, otro cambio de -personal, otra vez más información. Y, claro, en cada paso había que estar -soltando dinero. No sé resolvió nada.

- "Después recibimos otra llamada de Nafin, a través de un despacho, en -donde aseguraron que no se cobraría nada hasta el momento en que dispusiéramos -de recursos. Se canalizó a través de otra unión de crédito –Valle de -Anáhuac–, justo cuando el fraude de Havre; por lo que intervinieron la -institución. Todo estaba aprobado, los papeles se fueron con el notario... y -ahí se quedaron, porque tronó el cohete de la devaluación.

- “Por supuesto, en las condiciones actuales ya no quiero un crédito. Sería -imposible generar siquiera para pagar los intereses. El costo financiero haría -quebrar el negocio. Además, la comunicación con las instituciones financieras -siempre deja lugar a dudas, porque van cambiando las condiciones todo el tiempo. -Si al principio se pacta CPP, sucede que al final todo viene en THP. Además, -exageran en la petición de garantías: quieren de dos a tres veces lo que uno -pide."

- RICARDO MONTES
-El sol ya no sale para todos
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Cuando Nacional Financiera, en octubre de 1994, concedió a Ricardo Montes -un crédito por N$50,000 nuevos pesos para establecer una cocina económica con -servicio a domicilio para los trabajadores de empresas vecinas, creyó -ingenuamente que sus problemas habían concluido. Sólo dos meses después, -"como a todos, la devaluación del peso frente al dólar nos pescó en -forma inesperada".

- Ahora, el propietario de "El sol sale para todos", en Tlalnepantla, -está agobiado por el peso del servicio de la deuda. "Contrajimos -préstamos por una cantidad y, ahora resulta, que por la inflación debemos -pagar mucho, pero mucho más. Y como las ventas cayeron hasta 40%, no sé dónde -vamos a parar. Es muy fácil decir que se reestructurarán a largo plazo los -créditos, pero los intereses prosiguen y, en cuanto a las llamadas Unidades de -Inversión, ni el banco ni yo sabemos nada."

- "En relación con que se evitará el pago acelerado del valor real de -las deudas, se dice que sólo aplicará en aquellas empresas viables. ¿Cuáles -son? A los microempresarios ¿o soy un micromicroempresario? no nos dan -oportunidades; es decir, los plazos de vencimiento son los mismos y no se -consideran el incremento de diferentes insumos y la caída del poder de compra.

- "No existe el apoyo real de las instituciones financieras. La banca me -da un trato muy cordial, pero de esa misma manera me dice que debo pagar en los -plazos y condiciones fijadas de antemano. Evidentemente, lo hará, pero que -quede muy claro que la famosa reestructuración de adeudos de pequeñas -empresas, como la mía, sólo es parte de un discurso político."

- MARCOS Y BÁRBARA HERNÁNDEZ
-Buscando otros espacios
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En enero del año pasado, Marcos Hernández Hernández y su deudora -solidaria, Bárbara García de Hernández, pidieron un préstamo hipotecario de -N$380,000 nuevos pesos, a 15 años, a través de Espacios de Banamex. -Aunque a la fecha han cubierto buena parte del préstamo y desean cumplir con el -compromiso a tiempo, los Hernández están decepcionados con el banco: luego de -pagar N$100,000 nuevos pesos, esperaban una reducción en su mensualidad. No fue -Así.

- "Cuando nos llegó la mensualidad igual, fuimos al banco y nos dijeron -que teníamos un folleto explicativo en el que dice que las mensualidades no se -reducen, porque con lo que pagamos no cubrimos los intereses. No sabemos si esto -es una estrategia del banco una mala comunicación interna, pero ya de por sí -el contrato es muy complicado y, además, cuando uno lo contrata lo que interesa -es saber cuanto se va a pagar mensualmente, y que no suba mucho.

- "Si tuviéramos la capacidad de pagar N$7,000 nuevos pesos al mes nos -hubiéramos ido a otro banco, donde las condiciones de pago son más flexibles, -porque con esa cantidad se pagan intereses y parte del capital.

- "Se acabaron todos nuestros ahorros con los N$100,000 nuevos pesos que -le pagamos al banco. Con este dinero hubiéramos podido comprar dos taxis que -nos reportarían para pagar la mensualidad e incluso tener capacidad de ahorro. -La respuesta que obtuvimos es que, si no nos parece, que vendamos la casa, que -ahora vale como N$600,000 nuevos pesos.

- "Sin embargo, preferimos pagar la misma mensualidad (N$3,800 nuevos -pesos) y renegociar los N$123,000 nuevos pesos de capital y N$25,000 nuevos -pesos de intereses -aunque tienen reajuste cada seis meses-, a pagar otros 30 -años."

- JOSÉ FRANCO
-Preso de los plásticos
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En 1991 las cosas pintaban bien para José Franco, arquitecto de 39 años: -la clientela de los baños públicos que compró a su abuela era regular, por lo -que ameritaba pedir un pequeño préstamo para su remodelación y, de paso, -costear algunos gastos familiares. Cuatro años después, Franco es uno de -tantos tarjeta-habientes con un proceso legal en puerta, los baños tendrán -pronto un nuevo dueño y, una vez concluido el lío, la provincia estará -recibiendo de la capital del país una familia que con la mudanza lleva la -convicción de que a veces es mejor volver a empezar.

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- "Desde mediados de 1993 la clientela bajó considerablemente, el recurso -de echar mano de una tarjeta para pagar otra sólo multiplicó a los acreedores, -los mínimos a pagar se volvieron inalcanzables y, luego de tres meses sin pago, -los intereses crecieron como la espuma. La deuda: N$40,000 nuevos pesos. Los -despachos extrajudiciales contratados por los bancos entraron en acción: -llamadas telefónicas con amenazas de embargo y encarcelamiento si no cubría un -adeudo de N$10,000 nuevos pesos con Banca Confía. En varios casos habló con -ellos para que me aguantaran, me ponían un plazo y me decían que si no pagaba -me iban a embargar. Merced a una reestructuración, esos N$10,000 se -convirtieron en N$22,000 nuevos pesos, a pagar en 24 meses.

- "En este momento (marzo de 1995) mi deuda es de N$150,000 nuevos pesos -(mitad del principal y mitad de intereses), repartida en 10 tarjetas, tres a -nombre de mi esposa. Ya me declaré en moratoria y, con el apoyo de la -Asociación Nacional de Tarjetahabientes, reclamaré ante el tribunal que los -bancos me cobren lo justo y tomen en cuenta los intereses que ya pagué. -Liquidaré con lo que reciba por la venta de los baños y cambiaré de -residencia, porque en la ciudad de México ya no se puede. De las tarjetas de -crédito no quiero saber nada."

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