El negocio de los monitos

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Andrés Piedragil Gálvez

Representado por varios de sus personajes más conocidos (como Chanoc, Memín Pinguín, Lágrimas y Risas y Los Supermachos), el cómic mexicano tomó la portada de la edición número 49 de Expansión (fechada el 2 de diciembre de 1970). En ese momento, la industria local de la historieta publicaba 28 millones de ejemplares al mes, generando ventas –según los productores consultados– por $350 millones de viejos pesos (el precio promedio de cada revista: $1 peso).

- En un país muy afectado por el analfabetismo y poco acostumbrado al placer de la lectura, el negocio de la historieta parecía un fenómeno realmente extraño.

- A 34 años de distancia, la industria del cómic mexicano sigue en su lugar. Según cifras de principios de la década de los 90, 40 millones de historietas llegan a circular por el país cada mes; creando una derrama económica mensual calculada, en ese momento, en $1,250 millones de nuevos pesos.

- El cambio más notable radica en que ahora nos emocionamos con las travesías de los Hombres X, Shrek, Batman, Spiderman, Hellboy, entre otros mutantes y monstruos de buen corazón…aunque de malas intenciones, ya que están extinguiendo a los personajes de manufactura estrictamente nacional.

- El anunciado regreso de Kalimán quizá equilibre la balanza. Mientras, con sus Historias de la Ciudad (2.2 millones de ejemplares que se distribuyen gratuitamente), el jefe de gobierno del DF sale a dar la cara por el cómic mexicano. Lamentablemente, y como nada es gratis en la vida, esta contribución al rescate de la historieta 100% nacional no pasará desapercibida en el erario público: el primer tomo de Historias de la Ciudad implicó un desembolso de $1.4 millones de pesos.

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