El negocio del humo

Estrategia: 15 años de alzas impositivas al cigarro. Resultado: las tabacaleras nunca pierden y las
Oscar Machado

En 2010, el gobierno mexicano cumplió 15 años de darle batalla a una adicción: el tabaquismo. Desde 1995 no ha cambiado la receta: alzas constantes de impuestos al cigarro que han elevado el precio al consumidor final. Después, con el apoyo de gobiernos locales en 2008, se prohibió fumar en oficinas públicas, restaurantes y hasta en bares en algunas ciudades del país. En 2010, obligó a las tabacaleras a vender cajetillas con leyendas y pictogramas donde se ejemplifican los daños que causa fumar.  ¿El resultado? No ha logrado ganar ni siquiera una pequeña batalla a la enfermedad, pues los fumadores van en aumento.

- La más reciente alza al precio de las cajetillas inició en enero de este año, después de que el Congreso aprobó un aumento de siete pesos en el Impuesto Especial sobre la Producción y los Servicios (IEPS). Así, por ejemplo, iniciado 2011, las cajetillas Marlboro, Broadway y Benson&Hedges subieron 10.7%, de 25 a 28 pesos por 20 cigarros. La experiencia muestra el fracaso de esta política: en 2000 había 9 millones de fumadores, en la actualidad hay 15 millones, según el Atlas del Tabaco 2010, realizado por la Sociedad Americana de Cáncer.

- Fumando ganancias
El presupuesto destinado por el gobierno para combatir las enfermedades provocadas por el tabaquismo se ha incrementado en los últimos años. En 2005 fue de 20,000 millones de pesos (MDP), de acuerdo con José Ángel Córdova Villalobos, actual secretario de Salud, quien en ese entonces presidía la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Para este año, el presupuesto es de 42,000 MDP, más del doble.

- Con más de 60,000 muertes al año provocadas por el tabaquismo, según el Consejo Mexicano contra el Tabaquismo, el dinero para atender este tipo de afecciones sigue en ascenso. En el IMSS, en 2005, el costo fue de 7,000 MDP y para 2010 llegó 9,000 MDP, informa Luz Myriam Reynales Shigematsu, jefa del Departamento de Investigación sobre Tabaco del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

- Por eso, el ‘negocio del humo’ ha atraído a otros competidores: las firmas farmacéuticas. “Los laboratorios están realizando grandes negocios por estas enfermedades. Hay empresas, como Pfizer, que se han metido en el nicho, haciendo de esto un negocio que ofrece grandes utilidades”, destaca Jesús Valdés Díaz de Villegas, investigador del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana. Algunas compañías con productos antitabaquismo en México son Novartis (Nicotinell), GlaxoSmithKline (Zyntabac y Nicoderm) y Pfizer (Champix y Nicorette).

- Según la auditora IMS, en 2010 el mercado antitabaco en México era de más de 68 MDP, y aunque en los últimos cinco años decreció 9%, “sin duda existe un mercado potencial”, dice Beatriz Romero, gerente de Producto de Pfizer.

- A mediados de octubre pasado, según cuenta Mario Di Constanzo Armenta, secretario de la Comisión de Vigilancia de la Auditoria Superior de la Federación de la Cámara de Diputados, los laboratorios farmacéuticos realizaron un intenso cabildeo para lograr que el gobierno incluyera a los medicamentos que se usan para combatir el tabaquismo en el Cuadro Básico y el Catálogo de Medicamentos que maneja el sector público de salud. Y lo lograron. Así, para el presupuesto de 2011 se asignarán entre 1,500 y 2,000 MDP para la compra de medicamentos contra el tabaquismo.

- El 2 de noviembre de 2010, en el Diario Oficial de la Federación, se publicó la ‘Tercera Actualización de la Edición 2009 del Cuadro Básico y Catálogo de Medicamentos’, que muestra, en el apartado ‘Inclusiones’, el Grupo 11, denominado ‘Intoxicaciones Nicotina’, que con la clave 0080 y 0081 (tableta masticable y solución, respectivamente) son un “coadyuvante en el tratamiento para eliminar el hábito de fumar”.

- Los laboratorios también implementaron una estrategia mediática para lograr sus propósitos. Por ejemplo, el portal votoporlasalud.org, que muestra a los diputados y senadores que estaban en contra o a favor del aumento al precio de la cajetilla, “fue patrocinada por Pfizer”, asegura Di Constanzo.

- Esperanza esfumada
En el norte de Nayarit, la esperanza se fue como humo de cigarro. A finales de la década de los 90, esta región era conocida como la ‘Costa de Oro’ por su boyante economía que giraba alrededor de la siembra y procesamiento del tabaco.

- Hoy, esta región padece un desolador panorama económico: los empleos generados por el tabaco se esfumaron, las cadenas productivas que se habían creado alrededor de este cultivo se rompieron, la migración se disparó y la inyección de recursos gubernamentales para la reconversión de cultivo son insuficientes y no generan confianza. Y así ocurre en todas las regiones donde se cultivaba la hoja de tabaco en México.

- Hace 20 años, en el país trabajaban 30,000 productores de este cultivo, hoy apenas son más de 3,000. Según datos de la Sagarpa, en 2000 se sembró tabaco en 22,674 hectáreas, y en 2009 este número sólo llegó a 4,312. En este lapso, la producción cayó de 45,164 toneladas a 7,822.

- Esto se debe a que Philip Morris y British American Tobacco, las dos tabacaleras que monopolizan la producción y comercialización del producto en México (tienen 99% del mercado nacional, según el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados), importan cerca de 90% del tabaco que se consume y sólo 10% es nacional.

- “Hoy hay una gran desolación, migración y pobreza. Lo que fue la ‘Costa de Oro’ de Nayarit dejó de ser una fuente de ingresos para jornaleros y servidores, desde el taxista hasta el tendero”, dice Manuel Cota Jiménez, secretario de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.

- Para el gobierno federal, el panorama es distinto. José Aviña, director de Granos Básicos y Oleaginosas de Sagarpa, indica que de 2005 a 2010 se han reconvertido 7,300 hectáreas en Nayarit, con lo que cerca de 5,600 productores han cambiado de la siembra de tabaco a otro producto. Por eso, asegura, ha sido un éxito el proceso de reconversión de cultivo de tabaco a otros productos agrícolas como el plátano, mango, papaya, entre otros, con una rentabilidad mayor (relación costo/beneficio) de 2.1, mientras en el tabaco es de 1.7.

- Enojos e ironías
El año pasado, cuando el Congreso aprobó una nueva alza de impuestos a los cigarros, las dos principales tabacaleras estallaron en enojo.

- “Las inversiones futuras de British American Tobacco México están siendo reevaluadas, ya que derivado del incremento de impuestos recientemente aprobado, se verá afectado el comportamiento y la dinámica natural de mercado”, advierte Carlos Humberto Suárez, su director de Asuntos Corporativos.

- Este tipo de decisiones improvisadas, afirma, “ponen seriamente en riesgo nuestros planes de inversión y expansión, y amenazan cientos de empleos directos e indirectos. Nosotros no podemos planear nuevas inversiones si no existe certidumbre jurídica”.

- A pesar de su enojo, después de 15 años de continuos incrementos en la tasa impositiva del tabaco y a cinco años de políticas para restringir el consumo de cigarro, el mercado se ha duplicado. En el año 2004, Francisco Espinosa de los Reyes, entonces director de Asuntos Corporativos de Philip Morris México, aseguró que el mercado mexicano valía 29,000 MDP. Hoy, Suárez, de British American Tobbaco, estima el valor del nicho del tabaco  en 50,000 MDP. Sobre estas cifras y sus ganancias en México, ambas empresas declinaron hablar con Expansión.

- “El poder económico de las tabacaleras es enorme. En México se fuman 2,500 millones de cajetillas al año y operan 500,000 puntos de venta de cigarros. Imagínate el negocio y los miles de millones que hay”, destaca Ernesto Saro Boardman, presidente de la Comisión de Salud del Senado.

- Incluso, el legislador, miembro del PAN, ironiza: “Las tabacaleras no pierden, suben sus ganancias porque aumentan los costos del cigarro. Cuando dijeron que se iban a retirar del país por el impuesto de siete pesos, yo me moría de risa, ¿De qué país se han retirado? ¿En dónde no están? Fue un comentario ridículo”.

- ‘Medicina’ que enferma
El consumo de cigarros no sólo se ha elevado. Hay una tendencia que alarma a las autoridades: mientras los adultos dejan de fumar, los niños fuman cada vez más. “Los nacidos en 1930 o antes señalan que empezaron a fumar a los 22 años y los nacidos en 1990 o después dicen que iniciaron a los 11 años, pese a que en México se supone que está prohibida la venta de cigarros a menores”, dice Justino Regalado Pineda, titular de la Oficina Nacional  para el Control del Tabaco de la Secretaría de Salud.

- Por eso, la industria tabacalera se encuentra sólida, pese a la carga tributaria. Este sector genera cerca de 5,000 empleos directos y más de 30,000 indirectos a lo largo de toda la cadena productiva, según British American Tobacco.

- Vía impuestos, en 2010 la industria tabacalera aportó 23,500 MDP a las arcas públicas y para este año –con el incremento de siete pesos– se espera recaudar 29,956 MDP, 28% más que en 2010.

- Pese a las alzas impositivas constantes, México, que cobra 74% de impuestos al tabaco, todavía está lejos de países como Francia, cuya tasa es de 80.4%.

- Aunque aún hay margen para más aumentos, Ricardo Villalobos Montalvo, socio de Ernst&Young, aconseja ya no hacerlo porque la carga fiscal a los tabacos “ya es elevada, ya pone en riesgo los niveles de inversión y desarrollo de la industria tabacalera y las fuentes de trabajo que genera”.

- Además, alerta, con estas políticas “se detona el contrabando y la piratería, poniendo en riesgo la salud de los fumadores”. El contrabando mundial de cigarros en 2006 representó 11% de las ventas mundiales.

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- “En México, el incremento de siete pesos a la cajetilla aumentará el contrabando técnico o bronco de cigarros que no pagan impuestos y también se incrementará la piratería”, asegura la secretaria general de la Confederación Nacional Campesina (CNC), Hilaria Domínguez.  En la actualidad, asegura la dirigente campesina, 38% de cajetillas de cigarros que circulan en México son de procedencia ilegal y no cumplen con la “más mínima seguridad en materia de salud”.

- Ante estas nebulosas perspectivas, parece que la amarga medicina impositiva del gobierno podría generar una enfermedad más dañina de la que trata de combatir.

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