El negocio del&#34Todos ganan&#34

Los fondos de retiro incitan la codicia de inversionistas y multiplican las discusiones respecto a s

Todo comenzó el 12 de diciembre de 1995. La iniciativa de una nueva Ley del Seguro Social —presentada por el Poder Ejecutivo Federal y aprobada por el Congreso de la Unión— vio la luz por primera vez. Desde entonces, analistas, políticos y empresarios iniciaron la carrera por mantener la voz cantante de lo que será el negocio de los $30,000 millones de pesos anuales: las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores).

- Dicho ordenamiento legal deberá entrar en vigor el 1º de enero de 1997. Sin embargo, el retraso en la elaboración, tanto del estatuto como del reglamento, colocó a los potenciales participantes en una situación peligrosa. La publicidad arrancó tarde y las posibilidades de obtener la mayor rebanada del pastel disminuyeron.

- ¿Qué son y cómo funcionarán las Afores? Se sabe, aunque sólo vagamente, y esta falta de información será el anzuelo. En mar revuelto, ganancia de pescadores.

- El atractivo
Dice el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS): “El sistema de seguridad social que requieren hoy los mexicanos y necesitará México en el siglo XXI debe contar con bases sólidas para garantizar el derecho humano a la salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los servicios sociales necesarios para el bienestar del individuo. La trascendencia de esta tarea explica la amplia participación de organizaciones, expertos en la materia, usuarios, prestadores de servicios, sectores productivos, medios de comunicación y representantes de diversas instituciones gubernamentales, en el debate en torno a la modernización de la seguridad social en el país, y especialmente con respecto a la reforma del IMSS”.

- ¿Qué hay detrás? Para Francisco Suárez Dávila, presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, las Afores representan un cambio estructural muy importante, que realmente coadyuvará a incrementar el ahorro interno, haciéndolo, además, “de mayor calidad”. Así, dice, el país se libera de “toda esta volatilidad” causada por un ahorro concentrado en inversiones a un mes. “Con ese tipo de instrumentos no se pueden canalizar recursos para proyectos de largo plazo.”

- Por su parte, Ernesto O’ Farrill Santoscoy, director general de Bursamétrica, considera a las Afores como un reto muy importante para México, sobre todo respecto de la base de datos nacional y la centralización de los flujos de las aportaciones. “Su operación requiere de recursos informáticos flexibles y modernos.”

- Opina que las oportunidades que se presentan con la reforma a la Ley del Seguro Social son enormes. Primero, porque se crea una industria administradora de fondos de pensiones y, segundo, porque el ahorro interno generado será una herramienta estructural para financiar la inversión productiva y la infraestructura que requiere el país. Al respecto, afirma que la explicación última de las crisis recurrentes en México, desde 1976 a la fecha, se encuentra en la insuficiencia de ahorro interno. Para el directivo de Bursamétrica, la reforma de seguridad social es tan importante, “aunque menos vistosa”, como lo fue la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC).

- No obstante, se escuchan voces que señalan “el lado oscuro de las admistradoras”. Por ejemplo, se hace hincapié en la posibilidad de que el gobierno federal utilice —durante los primeros años— el dinero depositado en las Afores y, con ello, se financie el rescate “suicida” que realizó a la banca. “La falta de cultura financiera que existe en la mayoría de los mexicanos en edad productiva provocará que la principal demanda de instrumentos de inversión suceda en los papeles gubernamentales.”

- A este respecto, Suárez comenta que las condiciones actuales del país propician la carencia de empresas con emisiones de papel “triple A”, lo cual provoca mayores inversiones en instrumentos gubernamentales. “Esto no significa que el gobierno se beneficie con el dinero de los depositantes para sobreponerse del desembolso realizado. Las finanzas públicas deben permanecer en equilibrio, aunque con un moderado déficit; ese es el candado”, señala.

- Cree que el gobierno puede “soltar” —si quiere— todo el papel (provocando un desequilibrio fiscal) y caminar hacia un déficit en las finanzas públicas. Pero como esto no es lo deseado, piensa que se usará el volumen de instrumentos existentes en el mercado. “No se puede aumentar el nivel de endeudamiento interno sin enfrentar el riesgo de un déficit fiscal”.

- En desacuerdo, O’ Farrill sostiene que el gobierno sí puede financiar “fácilmente” el rescate bancario que realizó. Y hace cálculos: “Si se consideran los 8.8 millones de trabajadores que cotizan actualmente en el IMSS, sin que aumenten o disminuyan y sin incrementos salariales en términos reales, se tendría que, dentro de 16 años, el ahorro interno acumulado por las cuentas SAR y de vivienda representaría 46% del Producto Interno Bruto (PIB) actual”. Esto equivale a 1.2 veces el sistema financiero al valor de hoy.

- En cuanto a la demanda masiva de papel gubernamental, sostiene que no es que alguien lo imponga, sino que se trata de una circunstancia. Al arrancar las Afores “se podrán jalar los recursos del SAR” —$28,000 millones de pesos aproximadamente— invertidos en créditos al gobierno federal en el Banco de México (Banxico).

- El saldo de dinero en circulación, estima O’ Farrill, es de $62,000 millones de pesos. El ahorro generado en el SAR, desde 1992 a la fecha, financia al gobierno 50% de ese circulante. “Sería peligroso e irracional que Banxico le diera a las Afores los recursos en líquido; tendrá que dárselos en valores gubernamentales. Por lo tanto, al inicio, el mayor componente en instrumentos de inversión lo tendrá el gobierno”.

- Insiste “en el reto” de funcionalidad de un sistema centralizado, como lo serán las Afores, donde el desarrollo tecnológico tendrá un papel preponderante. Y en este último sentido, Bursamétrica, en colaboración con Informix, diseñó un sistema denominado Vanguardia, que es un modelo integral para la dirección de Afores y Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos de Ahorro para el Retiro (Siefores).

- La volatilidad del entorno y de las variables económico-financieras hacen indispensable contemplar la función de la administración de riesgos en cualquier actividad, pero particularmente en el campo de las inversiones.

- Negrito en el arroz
En las Afores uno de los principales protagonistas será la banca mexicana. Esta participación es criticada por diversos sectores que argumentan que “los bancos han demostrado su ineptitud, sólo comparable a su voracidad y carácter usurero”.

- “A los legisladores no nos gusta la idea de la participación bancaria —señala, por ejemplo, Suárez—, principalmente cuando entre estas instituciones, los grupos financieros y las Afores, puede haber un gran conflicto de intereses, por lo que debemos legislar con todo cuidado para prevenirlo”. En la nueva Ley del Seguro Social existe un capítulo llamado la Muralla China, cuyo objetivo, según él, es evitar dificultades. La mala situación por la que atraviesa la banca, dice, podría contaminar a las administradoras.

- Pero, en todo caso, existen varios “candados” en la Ley. Algunos botones de muestra: los funcionarios que trabajen con un intermediario financiero que opere una Afore no laborarán en la administradora, y mucho menos en la dirección de finanzas; tampoco se podrá comprar papel “por debajo de la mesa”; si la Afore desea adquirir documentos de cualquier grupo financiero, deberá comprarlos en el mercado público abierto.

- Otro riesgo es que los trabajadores podrían ser “victimados” por las altas comisiones por manejo de cuenta. De ahí que deban estar autorizadas por la Junta de Gobierno, de tal suerte que no sean demasiado “gravosas”.

- En algunos países donde se estableció el sistema de Afores no se permitió que los bancos participaran como dueños, afirma O’ Farrill. “El manejo de recursos de terceros implica un gran choque de intereses y aunque la Ley contempla figuras novedosas —consejeros independientes y contralor normativo—, la participación de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) será ardua: deberá vigilar e inspeccionar a las Afores”.

- Opina que si bien el servicio que ofrezcan las administradoras a los trabajadores es importante, el proceso de administración de recursos lo será más. Advierte que éste debe ser transparente y cumplir con la normatividad.

- Pero subsiste el escepticismo respecto de la participación de las entidades financieras en las Afores. Y, sin duda, hay razones para ello: las primeras fungen como emisoras, compradoras de papel, intermediarias en mesas de dinero, colocadoras de empresas y corredoras de bolsa. Un ramillete de funciones que multiplican los intereses en juego.

- “Por ejemplo —explica O‘Farrill—, si un banco es emisor de papel y a su vez administrador de un fondo de terceros, tendrá la continua tentación de colocar papel del banco a las tasas más bajas del mercado de las Siefores; si trabaja como casa de bolsa y por lo tanto es corredor de valores, también estará tentado a comprar y vender papel para generar comisiones, que son la razón de su existir.”

- Y ya en otro ámbito, la guerra de comercialización puede ser costosa y desgastante. Suárez afirma que “en Chile se observó una gran rotación de ahorradores debido al efecto ‘pierna bonita’: se acerca una sugerente edecán y ‘convence’ al empleado para que cambie de Afore. Al final, el servicio que presta la administradora es pésimo y las comisiones elevadas.”

- Necesidades y pronósticos. Para el buen desempeño de las Afores se requieren —además de una amplia información— sistemas ágiles de cómputo y, por lo tanto, grandes inversiones en software. El éxito o fracaso de estas nuevas entidades dependerá en gran medida del interés que se otorgue a este renglón.

- Suárez y O’Farrill coinciden: las autoridades deben supervisar que las Afores proporcionen a los ahorradores la seguridad que brinda un respaldo tecnológico de gran alcance.

- Tan importantes son los aspectos a vigilar durante el funcionamiento de las Afores, dicen, como interesante el abanico de subindustrias que se generará.

- Del primer aspecto sobresale la necesidad de información. Carlos Núñez Toscano, asesor financiero de Estrategia Bursátil, considera que la Consar debería ser la primera en fomentar una mínima cultura financiera en los trabajadores. “Como organismo rector, no debe limitarse a la supervisión del buen funcionamiento del sistema. Antes que los participantes de tan jugoso mercado, la Consar debe informar en qué consisten las Afores, Siefores y dónde pueden y deben invertir los trabajadores, para el mejor rendimiento de sus ahorros.”

- Es fundamental, señala, conocer hacia dónde se dirigen los recursos depositados, en qué los emplea el gobierno. Por todo esto, invita a los legisladores a desempeñar una verdadera función social; que exijan a las autoridades respectivas toda la información. Si se trata de un sistema de seguridad social nacional, opina que la completa y pública documentación es requisito indispensable.

- Respecto del surgimiento de nuevas sub-industrias, O’ Farrill destaca a las desarrolladoras de sistemas, a los servicios de análisis e inversión y a los promotores. “Estos últimos brindan a los capacitadores un amplio mercado de trabajo, ya que deben ser personas con preparación reconocida por la Consar.”

- En este sentido, Bancomer y el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey capacitarán promotores para brindar asesoría integral a los clientes de la Afore Bancomer.

- Instituto Bursamétrica, buscando el contrapeso, brindará un servicio similar, por lo que reunió a ocho centros de capacitación para ofrecer entrenamiento en nueve ciudades del país.

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- O’Farrill estima que cuando la industria y sub-industrias de las administradoras estén completamente establecidas, generarán 250,000 empleos, entre directos e indirectos.

- De esta manera, la posibilidad de que por primera vez en México la pirinola del “todos ganan” gire en favor del grueso de la población, es grande. Sin embargo, en los negocios existe una ley no escrita: “Unos ganan, otros pierden”. Aunque también la excepción hace la regla.

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