El oráculo digital

Predecir el porvenir dejará de ser un sueño de adivinos y novelistas gracias a internet y a herramientas matemáticas.
Leonardo Peralta

En la caja del supermercado, un comprador proporciona su tarjeta que lo identifica como cliente preferente y antes de pasar el primer producto por el lector de código de barras escucha al cajero decir, “espero le haya gustado el vino tinto de la semana pasada, le ofreceremos un descuento de 20% en su próxima compra de vino espumoso”. Esto, que suena ‘mágico’, será parte de la vida diaria en los años por venir.

Prever la conducta futura ha sido tradicional dominio de brujos y escritores de ciencia ficción, como Isaac Asimov, quien en 1951 escribió Fundación, una novela que hablaba de psicohistoria, la cual predecía la conducta social ante diversos hechos; actualmente, avances en las tecnologías de la información hacen posible la existencia del equivalente digital a una bola de cristal.

Todo comenzó a principios del nuevo siglo, cuando científicos como Kay-Yut Chen en los HP Laboratories de Palo Alto, California, postularon que el análisis de un flujo de información suficientemente grande podía predecir la ocurrencia de un hecho futuro. Esta teoría se puso a prueba en 2006 cuando sus investigadores realizaron un experimento: usaron una muestra de 2.9 millones de mensajes obtenidos de la plataforma de comunicación social Twitter para predecir el éxito de un grupo de 20 películas hollywoodenses a estrenarse durante la temporada.

El resultado fue impresionante: los datos correspondieron a los resultados en taquilla, pero con semanas de anticipación. Esto abrió el camino a empresas como Recorded Future, la cual emplea un sistema llamado Temporal Analytics para recopilar y analizar información de la red y determinar la fecha de ocurrencia de eventos, como fusiones y adquisiciones empresariales. Esta compañía (que inició sus operaciones en 2009) logró atraer en 2010 la atención y el financiamiento de Google Ventures y de In-Q-Tel, brazo inversionista ni más ni menos que de la CIA.

Sin embargo, otras firmas están incursionando en el mercado predictivo buscando hacer que las compañías puedan conocer lo que vendrá. SAS (firma estadounidense de software) emplea una herramienta llamada Business Analytics, que obtiene la información proveniente de diversas fuentes para crear, por ejemplo, campañas personalizadas de mercadotecnia, como la que desarrolla con el banco español Santander en México, donde utilizan datos como el historial de crédito del cliente y su confiabilidad al pagar para ofrecerle campañas mercadológicas más afines con su capacidad de compra.

Un paso adelante lleva IBM, donde, según Abraham Geifman, su especialista en sector comercio, “podemos desarrollar herramientas de proyección de la demanda que nos permiten, por ejemplo, aprovechar la mina de oro que poseen negocios como clubes de precios, que saben mejor que uno las cosas que el cliente adquiere, analizando sus patrones de consumo y así ofrecerle productos y servicios acordes a sus necesidades futuras”.

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Pero la predicción del futuro no es sólo cosa de empresas. Durante la epidemia de influenza AH1N1 en abril de 2009, la Fundación Google lanzó una herramienta llamada Flu Trends, que analiza cambios en el número de búsquedas de palabras clave como “gripe” para ubicar regiones donde pudiera estarse gestando una epidemia.

De este modo quizá los horóscopos del periódico terminarán remplazados por un algoritmo matemático, que, con fría precisión, desplegará las desventuras y felicidades de cada día en el monitor, junto a los mensajes electrónicos de cada mañana.

PREDECIR EL FUTURO EN LA ERA DIGITAL
¿Cómo puede usted prever eventos futuros?
• Cosecha. La empresa recopila información de fuentes noticiosas y de redes sociales que almacena en servidores.
• Análisis lingüístico. El sistema extrae de la información datos clave, como fechas, ubicaciones, nombres propios, etcétera.
• Refinación de la información. De los datos clave se extraen elementos que puedan ayudar a determinar la ocurrencia de eventos futuros como: fuentes de la información y estados de ánimo de los declarantes para determinar la probabilidad de ocurrencia de un suceso.
• Análisis de datos. La información obtenida de los pasos anteriores se convierte en variables numéricas que determinan la probabilidad en la ocurrencia de un evento.
• Interfase. Las predicciones se despliegan al usuario en forma de tablas o gráficas.
FUENTE: Recorded Future.
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