El pesimismo, entre nosotros

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Como es tradición ya, en este número se publica el Indicador Empresarial de EXPANSIÓN, encuesta semestral que publicamos desde 1986 y que mide, entre otras cosas, el grado de optimismo de los empresarios sobre el futuro inmediato de la economía y la confianza en las medidas adoptadas por el gobierno en materia económica.

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Hagamos primero un poco de historia. Para el primer semestre de 1994, 91% de nuestros lectores preveía un escenario sumamente optimista. Sin embargo, el gozo se fue al pozo cuando en los primeros días de ese aciago año se desencadenaron los acontecimientos de todos conocidos y que no han dejado de cimbrar a la sociedad mexicana. A partir de ese momento, comenzó un declive pronunciado. De modo que, para el segundo semestre de 1994 los optimistas sumaban 69% de los participantes.

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Para 1995 las ilusiones se han desplomado. Si ya para la primera mitad del año las expectativas optimistas alcanzaban a 40% de los participantes en la encuesta, hacia el segundo semestre han caído a 20%, algo que no tiene precedente en la historia de este consultadísimo informe.

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Atendiendo a las respuestas de los participantes las razones de este pesimismo son, entre otras: poca liquidez de la economía, falta de apoyo a las empresas, mercado deprimido, clima de desconfianza, política recesiva, esfuerzo insuficiente del gobierno, ausencia de rumbo definido, escasez de crédito y falta de confianza en el sistema político, la continuación de un modelo económico que ha fracasado. Etcétera.

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A decir de los participantes en el Indicador Empresarial -que en esta ocasión refleja el sentir de los ejecutivos de 130 compañías de diversos tamaños y actividades- para que el país salga adelante el gobierno debe dar el ejemplo fomentando el ahorro, además, es necesario que haya una disminución de impuestos, se concientice al país de producir lo que se consume internamente, y se haga justicia en el caso de los aún irresueltos crímenes políticos que han conmovido a los mexicanos.

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En fin, este acentuado pesimismo del sector privado es un hecho que no debe soslayarse. El gobierno del presidente Ernesto Zedillo tiene una difícil tarea en términos de convencer a hombres de negocios y ejecutivos de que mucho de lo que pasa actualmente en la economía es producto de su plan de ajuste, que se trata de una medicina amarga pero que le hará bien a todos a la larga. Por ahora, el sector privado no parece muy convencido de las bondades de la estrategia gubernamental para sortear la crisis y, lo que es peor, se muestra muy pesimista. Por si fuera poco, reclama al igual que millones de mexicanos justicia y democracia. ¿Por qué no hacer una gran alianza nacional y convocar a todos los mexicanos en la solución de estas asignaturas pendientes? ¿Por qué no salir al encuentro de la sociedad y apoyarse en ella para desterrar vicios, corrupción, injusticias, crímenes?

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