El precio del miedo

La actual crisis de precios altos en el mercado mundial del crudo se debe más a factores políticos
Témoris Greco / México y Jorge Molina / Viena

Cuando el precio del barril de petróleo rebasó los $45 dólares a mediados del mes agosto, generando el pánico en los mercados internacionales, pocos se detuvieron a pensar que la mitad de ese costo está  asociado con factores políticos. Más  de 25% del precio es por la prima de riesgo de lo que se ha llamado “el factor miedo”: La posibilidad de que un hecho inesperado incida sobre la producción o el transporte. Atentados terroristas, en otras palabras.

- De no ser por el factor miedo los precios no deberían estar tan altos.

- Las reservas mundiales han aumentado 10% desde 2002 hasta alcanzar 1,213 billones de barriles, lo que garantiza el suministro de crudo por 41 años, mientras que en 1980 sólo se tenían asegurados 29 años (hasta 2009), según la Statistical Review of World Energy 2004, de British Petroleum (BP). Las reservas probadas de gas crecieron 13% desde 2002 y se multiplicaron por dos desde 1980, lo que otorga garantías de suministro para 69 años. “No vivimos una escasez de recursos”, afirma el jefe de analistas  de BP, Michael Smith.

- En el mundo hay mucho más petróleo del que se cree, pero gran parte sigue bajo suelo, coincide el vocero en Alemania de ExxonMobil, Karl-Heinz Schult-Boernemann. Y con técnicas modernas se seguirán descubriendo nuevos yacimientos.

- Además, la demanda ha comenzado a reducirse porque muchos países consumidores no podrán pagar precios tan altos a largo plazo.

- PVM, una de las principales compañías de compraventa de petróleo en el mundo, espera una reducción de la demanda en 2005, según el analista en jefe de la empresa, Ehsan UI-Haq.

- De hecho, el apresurado crecimiento de China e India genera riesgos de un sobrecalentamiento de sus economías, por lo que el gobierno chino ya empezó a implementar drásticos planes de control: en el segundo trimestre de este año, la economía del gigante asiático creció 9.6%, tres décimas menos que en el periodo anterior, y proyecta reducir el ritmo a menos de 7% anual en 2005.

- La propia Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) reconoció, en su informe mensual de julio, que la demanda en 2005 se reducirá, y que una sobreproducción estimada entre 2.8 y 3.5 millones de barriles diarios será suficiente para moderar los precios.

- Y de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE) en el primer trimestre de 2004 hubo un excedente de 1.2 millones de barriles diarios.

- ¿Entonces por qué tanta incertidumbre?

- El miedo
En el mercado petrolero inciden muchos más factores que simplemente la oferta y la demanda. Tiene un carácter eminentemente político, con variables, entre las que destacan las políticas de Estados Unidos, un país con 5% de la población mundial, que consume 25% de la energía.

- Una de las mayores prioridades de la política exterior estadounidense ha sido asegurar el control de los energéticos en  Medio Oriente, donde está el grueso de las reservas mundiales. Hasta el momento lo ha conseguido, pero de manera precaria y a un alto costo por su estrategia impositiva y punitiva más que persuasiva. Esto ha generado potentes mecanismos de respuesta, que van desde los de presión comercial que emplea la OPEP hasta la violencia terrorista, como los atentados del 11 de septiembre de 2001.

- El apoyo de EU al sha de Irán generó una revolución que derivó en un régimen religioso fundamentalista. Sadam Hussein fue agente de la CIA y lanzó una sangrienta guerra contra Irán como parte de la estrategia de contención de EU, e invadió Kuwait creyendo que contaba con el aval de Washington. La dinastía saudita, aliada de Estados Unidos, financia con sus regalías petroleras a los extremistas de Al Qaeda (15 de los 19 terroristas del 11-S tenían pasaportes sauditas). El financiamiento de EU a las guerrillas antisoviéticas en Afganistán condujo a la victoria de los talibanes que albergaron a Osama bin Laden.

- Y la campaña contra Hussein y la invasión a Irak, justificadas con argumentos que hoy se han demostrado falsos (Bagdad no tenía armas de destrucción masiva ni vínculos con Al Qaeda) distrajeron al mundo de la lucha contra el terrorismo islámico y le dieron a Al Qaeda popularidad, nuevos militantes, tiempo para regenerarse y un nuevo campo de desarrollo y acción en el caótico país invadido.

- El desastre de la ocupación de Irak y las crecientes capacidades de Al Qaeda, que ha interrumpido varias veces la producción de crudo iraquí, impactan directamente en los mercados de hidrocarburos.

- Cuando el precio del barril se encontraba en $42 dólares, en junio, Newsweek calculó el precio del factor miedo en $12 dólares por barril. Pero según diversas estimaciones, el costo total derivado de distintos componentes de variables políticas en la actualidad ronda 50% del total.

- En agosto, mientras el gobierno ruso apretaba el cuello del gigante energético Yukos, las milicias chiíes extendían su rebelión al puerto pérsico de Basora e interrumpían la extracción y exportación de más de 95% del crudo iraquí, ante la impotencia de las fuerzas de la coalición. Esto llevó al petróleo de referencia, West Texas Intermediate, a alcanzar máximos históricos en términos nominales, superando los $45 dólares por barril.

- Una caída de la casa real saudita afectaría a la producción global. Es el gigante que más influye en la OPEP y sus reservas probadas, según BP, representan la cuarta parte de las globales y alcanzan para 73 años al ritmo de producción actual, casi el doble del promedio mundial. Irak tiene crudo para más de 100 años e Irán, un enemigo de Washington, para 93. Otros productores que aguantarán largo tiempo también están en la explosiva e incontrolable zona del Pérsico.

- En cambio, salvo Venezuela (73), a los productores “seguros” no les quedan muchas más reservas confirmadas: Rusia, 22 años; Canadá, 16; Noruega, 9; Gran Bretaña, 5; . . . ¿Y Estados Unidos?

- Independencia
BP afirma que Estados Unidos sólo tiene reservas probadas para 11 años. Actualmente, apenas alcanza a cubrir 39% de su consumo y todo lo demás lo importa. Casi 37% de sus compras las hace a países de Medio Oriente y África, amigos con problemas o enemigos abiertos. De manera que su presente y su futuro energéticos tienen los oleoductos conectados a una bomba de tiempo. Y los ciudadanos estadounidenses ya se cansaron.

- Una lectura rápida a las páginas de los periódicos del país vecino ilustra bien el debate: En un editorial (junio 3), The Washington Post pidió “adoptar políticas para reducir la dependencia del petróleo”, “promover otros tipos de energías” mediante el corte de los subsidios federales al sector petrolero “y un aumento de los impuestos sobre la gasolina”. En The New York Times (junio 3), Thomas L. Friedman clamó por independizarse del petróleo saudita: “No quiero que la diferencia entre un día bueno y otro malo esté en si Arabia reforma su sistema educativo, que es una fábrica de extremismos”, por lo que hay que “fomentar la conservación y las energías alternativas”.

- Ese mismo diario, el 12 de julio, hizo un detallado recuento de las acciones que los Estados de su país realizan para desincentivar el uso de derivados petrolíferos y desarrollar y promover las energías renovables por razones como la protección del medio ambiente, la salud humana “y dada nuestra dependencia en combustibles importados, la seguridad nacional”.

- Las políticas energéticas que han promovido el presidente, George W. Bush, y el vicepresidente, Dick Cheney, que tienen intereses directos en la industria del petróleo, tienden a perpetuar la esclavitud hacia los hidrocarburos, pero tanto grandes empresas como importantes gobiernos estatales -California y Nueva York entre ellos- ya emprendieron la reforma de sus sistemas. El candidato demócrata, John Kerry, ha manifestado su interés por impulsar un cambio. Y los países europeos -que no tienen yacimientos- ya desarrollan programas de conversión hacia las energías renovables.

- El camino de la independencia emprendido por Europa pasa, según el director general de BP, John Browne, por el comercio de los bonos de emisiones de carbono y por fuertes inversiones en ciencia y tecnología.

- Los beneficios son evidentes: producir energía propia, con ahorros económicos e independencia política, y cumplir con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes que producen el efecto invernadero.

- México atascado
Como productor sin turbulencias políticas y vecino del mayor importador mundial, México debería aprovechar plenamente la coyuntura y las perspectivas de precios. Pero existen diversas limitantes: la escasa capacidad de refinación obliga a recomprar con valor añadido los combustibles que antes se exportan; el casi completo abandono de la explotación de las abundantes reservas de gas obliga a su importación de Estados Unidos, que a su vez lo importa de Canadá. El nuevo titular de la Secretaría de Energía (Sener), Fernando Elizondo, dijo al comparecer ante el Congreso que pagamos $6 dólares por millón de unidades térmicas británicas mientras Australia y Rusia lo ofrecen a $3.50; la caótica situación de Pemex -envejecimiento tecnológico, corrupción sindical, apropiación de sus bienes por parte de funcionarios públicos, desviación de recursos al PRI, abusivo sangrado fiscal, excesivo peso de la planta laboral- encarece el costo de la explotación y agota las reservas.

- De acuerdo con el Centro de Investigaciones Estratégicas para México,  Pemex paga 61% de impuestos sobre ventas totales. En el mundo, las tasas van desde 29% de ExxonMobil hasta 2% de BP, pasando por 19% de Petrobras, una empresa brasileña que, como Pemex, es paraestatal. Esta desproporcionada carga fiscal es la que durante décadas ha impedido que Pemex pueda realizar inversiones propias para modernizar sus tecnologías de exploración y extracción, explotar los yacimientos de gas, desarrollar nuevos complejos petroquímicos y explorar y comprobar reservas para reponer el combustible extraído. Por otro lado, mientras la petrolera mexicana vende $412,000 dólares anuales por trabajador, los números de sus competidoras van de los $706,000 de Petrobras hasta los $2,803,000 de ExxonMobil, lo que revela un manejo de los recursos humanos demasiado oneroso. El 29 de julio, la petrolera mexicana dio a conocer que su capital contable se desploma y que en 2006 tendrá deudas más grandes que sus activos, una situación de quiebra técnica.

- Y sin embargo hace unas semanas se supo que la empresa se había comprometido ante el sindicato a hacer transferencias por $8,000 millones de pesos.

- En los dos últimos años, las reservas del mundo crecieron 10%, lo que representa una tasa de reposición (del crudo extraído) mucho mayor que 100%. México, en cambio, se ha desplomado en la lista de países con mayores reservas: antes competía con Venezuela por el cuarto puesto, hoy está en el 13. Su tasa de reposición ha oscilado en los últimos años entre 21% y 45%, lo que significa que sólo se confirma la existencia de reservas equivalentes a la tercera parte de lo que se extrae.

- A México le quedan 11 años de reservas probadas al ritmo actual de explotación, de acuerdo con cifras oficiales. Si se suman esas reservas a las que se sospecha que puede haber, las probables y las posibles, le podrían quedar sólo 30 años.

- Un análisis de David Shields, prestigiado consultor en temas energéticos y autor del libro “Pemex: un futuro incierto”, sobre tres años y medio de política energética conducida por el dimitente secretario Felipe Calderón, es devastador: En la Secretaría de Energía persiste la ineficacia y debilidad estructurales derivadas de la falta de autoridad; es incapaz de promover reformas y regular las inversiones; se ha comprometido a vender petróleo que no puede producir a costa de “ajustar” los volúmenes de crudo enviados a las refinerías nacionales; no ha resuelto el caos en Pemex y la CFE; en lugar de consensar un marco legal para los contratos de servicios múltiples ha insistido en otorgar más a pesar del riesgo que supone para los inversionistas… En términos generales, el gobierno de Fox “llegó al poder entre declaraciones erráticas” y “con promesas irreales de reformas inmediatas”. En resumen, “el sector de la energía vive hoy bajo el signo del fracaso”.

- Dedicado a promover sus aspiraciones presidenciales y como mal capitán, Calderón abandonó el barco de la Sener mientras se hundía. “Todavía es un poco temprano para opinar sobre el nuevo secretario”, dice Shields sobre Elizondo, quien llegó al relevo el 2 de junio, “pero persisten los problemas estructurales que impiden una reforma energética y uno de ellos es la falta de autoridad de la Secretaría”. A Elizondo le reconoce inteligencia y compromiso, pero “ojalá no esté en campaña”.

- Aunque seguirá siendo significativa por muchos años, la importancia de los combustibles fósiles en la economía mundial se irá perdiendo a saltos que poco a poco serán más bruscos, mientras las grandes economías materializan su independencia energética. Víctima de una excesiva dependencia fiscal de los hidrocarburos, México enfrenta el riesgo de acabar vendiendo barato un petróleo que le cuesta caro producir, de agotar sus reservas en menos de tres décadas y de pasar de ser un importador de productos que posee (gas) o puede elaborar (gasolina) a serlo de energéticos que le faltan. Si no se acelera el ritmo en la carrera de las energías renovables –acentuando la investigación e incentivando la transformación de la economía para liberarla a mediano plazo de los hidrocarburos–, México quedará atascado en el mismo pantano que en el siglo XX devoró a los países pobres, que a su dependencia tecnológica sumaron la energética.

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