El regreso a Berlín

En medio de la confusión y la sorpresa, la noche de las elecciones el pasado 27 de septiembre, los
Eva Usi / Bonn

Los resultados electorales en Alemania terminaron de tajo con un gobierno - conservador de 16 años, destronando al aparentemente invencible Helmut Kohl, - el “canciller eterno”. El mapa político de aquel país quedó pintado de - rojo. Los socialdemócratas, con su estrella emergente, Gerhard Schroeder, - alcanzaron la votación más alta desde la posguerra (40.9%) y recuperaron su - posición de partido dominante, que no habían vuelto a tener desde la - elección de Willy Brandt, en 1972.

- A diferencia de previas elecciones, en las que un partido de la anterior - coalición sobrevivió para gobernar con un nuevo aliado (en 1969 fueron los - socialdemócratas y en 1982 los liberales), esta vez los tres partidos - gobernantes se van a la oposición a compartir bancas con el Partido del - Socialismo Democrático (SPD por sus siglas en alemán), el de los comunistas - reformados del este de Alemania, quienes han resurgido como el ave fénix tras - los comicios, después de haber sido condenados al infierno por la alianza - conservadora liberal.

- Con el nacimiento de la primera coalición rojiverde germana, en Bonn se ha - invertido el orden conocido de las cosas. Los socialdemócratas y los verdes - (que obtuvieron 6.7% de los votos) tienen una cómoda mayoría parlamentaria de - 21 escaños frente a la oposición y cuentan con las bases para conformar un - gobierno sólido. El dominio del SPD se extiende más allá de lo que refleja - su fuerza parlamentaria. Los socialdemócratas controlan ya el Bundesrat, la - cámara alta de representación de los Länder (estados federados) con - gobiernos en coalición o mayoría en 11 de los 16 estados existentes, lo que - permitiría a dicha alianza aprobar prácticamente cualquier ley ante ambas - cámaras.

- Por si esto no fuera suficiente, los socialdemócratas tienen ahora mayoría - en la Asamblea Federal, un colegio electoral integrado por las dos cámaras, - que se encarga de elegir al presidente alemán por un periodo de cinco años. - Aunque este último tiene una función fundamentalmente representativa, es una - figura de peso en el debate político y ejerce una autoridad personal como - fuerza equilibradora y neutral.

- - EL CANCILLER “DE EN MEDIO”
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Schroeder dará prioridad al traslado del gobierno y el parlamento a - Berlín, su capital original, después de 54 años del colapso del Tercer - Reich. El regreso a esta ciudad significa, entre otras cosas, un paso más en - el proceso de reconciliación de Alemania con su traumático pasado y un - reasentamiento de su identidad y su soberanía.

- Instalar su gobierno lo antes posible en la antigua capital es para el nuevo - canciller responder a quienes hicieron posible su triunfo. El país votó por - la izquierda, pero fue la población de los cinco nuevos estados federados la - que volcó su voto hacia la socialdemocracia, convirtiendo al partido en la - primera fuerza política de la región. Sin embargo, el mensaje trascendente - del nuevo gobernante –quien llamó a su futuro gobierno la “República de - Berlín”– es su voluntad de concluir ahí la reunificación alemana. Ya no - hay muro que divida esa ciudad, ni dos Alemanias, pero la población del este y - el oeste sigue estando separada por una brecha económica, social y cultural. - Ese era el último gran sueño de Kohl, con el que quería cerrar su larga y - exitosa carrera: culminar lo que comenzó con la caída del muro, la noche del - 9 de noviembre de 1989.

- Schroeder sabe lo que sienten el “ciudadano de a pie”, el obrero y el - desempleado cuando ven inminente su caída en la espiral de la pobreza. Él - mismo es un hombre del pueblo, a quien la escasez durante su niñez y juventud - le enseñó a ser combativo. Nunca conoció a su padre, un obrero muerto en - combate durante la Segunda Guerra Mundial. Su madre sacó adelante a cinco - hijos limpiando casas ajenas, y fueron tantas las veces que la familia sufrió - embargos, que el joven Schroeder se vio obligado a negociar en los tribunales, - y así descubrió su vocación de abogado.

- Su carrera política empezó siendo activista en el sindicato del transporte - público (ÖTV). Más tarde estudió derecho, pero fue su labor como líder de - las juventudes socialdemócratas –los Jusos– la que catapultó su - entrada al Parlamento. Una noche de 1982, después de beber varias cervezas con - camaradas del partido de los verdes, Schroeder se trepó en las rejas de la - cancillería y gritó: “¡Yo quiero entrar allí!” Su deseo se cumplió.

- Con un lenguaje coloquial, sin pretensiones intelectuales, ingenioso y - agresivo, Schroeder –14 años más joven que Kohl– se presentó durante su - campaña electoral como el “candidato de en medio”. Con ese eslogan apeló - y cautivó a la clase media alta del país, tradicionalmente integrada por - votantes conservadores. Amigo de la industria automotriz, sobre todo del - consorcio Volkswagen –cuya central se encuentra en el estado de Baja Sajonia, - donde gobernó durante los últimos ocho años–, intencionalmente no definió - con claridad en qué consistiría su pregonada “modernización” ni tampoco - habló en detalle de las reformas.

- El político socialdemócrata designó al exitoso empresario de la - computación, Jost Stollmann, sin partido, como su ministro de Economía (quien - al cierre de esta edición, finalmente, decidió renunciar), y en su discurso - de campaña se concentró en un tema: el combate al desempleo –que afecta a - más de cuatro millones de personas (10.6%)–, talón de Aquiles de Kohl - durante sus últimos cuatro años de gobierno. Schroeder aseguró que esa - sería la prioridad de su administración, pero su gancho fue la promesa de - reinstalar una serie de prestaciones sociales que su antecesor había quitado - dos años antes.

- La reducción de compensaciones salariales en caso de enfermedad, de los - niveles de pensiones y de protección frente al despido –aplicada en 1996 - para reducir el gasto público y aligerar la carga de las empresas al costoso - sistema de seguridad social– fue sumamente impopular. Lo difícil para el - nuevo gobierno será encontrar el camino “de en medio”, que le permita - hacer reformas y cumplir su promesa de preservar el Estado social.

- - ESPERANZAS ROJIVERDES
- La coalición rojiverde ha anunciado ya una “alianza para el empleo” - entre organizaciones patronales, sindicatos y gobierno, que tendrá que - negociarse con el fin de reactivar el mercado de trabajo. La propuesta - contempla un mínimo o ningún aumento salarial y la flexibilización de los - tiempos laborales a cambio de mantener y crear nuevos puestos de trabajo. Esta - fórmula fracasó hace dos años debido a la resistencia de los poderosos - sindicatos a aceptar recortes de prestaciones sociales y a que siguió habiendo - despidos en un sinnúmero de empresas.

- La “reforma fiscal ecológica”, propuesta por el partido de los verdes, - pretende encarecer el consumo de energía, sobre todo los recursos no - renovables. Con ello se plantea financiar la creación de empleos en vez de - seguir subsidiando el desempleo. También se propone aligerar la carga - impositiva de la población y las empresas, eliminando a cambio ventajas - fiscales. Otros puntos son la reinstalación del impuesto de 1% a la riqueza - individual y la introducción de un impuesto ecológico.

- Por su parte, inspirados en una especie de “keynesianismo light”, - los socialdemócratas –particularmente Oskar Lafontaine, el nuevo ministro de - Finanzas– proponen que, en vez de financiar el costo del desempleo, se ponga - en práctica la vieja receta de estimular la economía a través de la demanda, - creando fuentes de empleo con gasto público. Lafontaine ha insistido en que - una de las responsabilidades de la política económica es combatir el - desempleo a pesar del riesgo de aumentar el déficit presupuestal. En contraste - con el gobierno conservador-liberal, la coalición rojiverde quiere aumentar - impuestos en lugar de reducir beneficios sociales.

- En materia de energía atómica, uno de los temas espinosos –y condición - imprescindible de los verdes para formar una coalición– es el abandono de la - energía nuclear. Para ello, se acordó un calendario de largo plazo para - desactivar las plantas existentes, empezando por las más antiguas. Los - socialdemócratas no tienen prisa y no quieren cerrar ningún reactor nuclear - durante los próximos cuatro años. Pese a las batallas campales impulsadas por - un todavía vigoroso movimiento ecopacifista, Alemania tiene actualmente 19 - reactores en funcionamiento, que proveen una tercera parte de la energía - eléctrica.

- En cuestiones de política exterior y defensa no se esperan conflictos. - Alemania seguirá participando en misiones de paz como parte de la Alianza - Atlántica y continuará con el proceso de reducción del ejército iniciado - por el anterior gobierno.

- Respecto de los asuntos continentales, la moneda única será introducida el - próximo 1º de enero –según lo planeado–, a pesar de que inicialmente - Schroeder se mostró escéptico frente a la unión monetaria de la región, al - punto de calificar el euro como “un bebé prematuro”. Para bien o para mal, - la decisión de abandonar el sólido marco ya había sido tomada por el - gobierno de Kohl. Al igual que su predecesor, el nuevo canciller quiere que se - reduzca la contribución del país en la Unión Europea y presionará para que - se realice la largamente debatida reforma presupuestal. También se espera que - promueva la reforma de la política agrícola común, condición previa a la - apertura de la Unión hacia el este del continente.

- Otro de los puntos de controversia con el partido de los verdes es la - construcción de un tren de alta velocidad con tecnología magnética, que - deberá conectar a las ciudades de Berlín y Hamburgo, y cuyo costo equivale a - cerca de $5,500 millones de dólares, financiados en su mayor parte por las - cajas del Estado. Los compañeros de coalición se oponen tenazmente a dicho - proyecto por razones ecológicas, mientras que Schroeder y su partido están a - favor de tal iniciativa, argumentando que Alemania asentaría con él su - posición estratégica como potencia de alta tecnología.

- Aun con todas las dificultades que supone llegar a un acuerdo en materia de - energía nuclear, sistema fiscal o seguridad social, los líderes de ambos - partidos apoyan firmemente una coalición capaz de sobrevivir más de cuatro - años. En particular, los verdes –divididos entre los radicales y los - reformistas, lidereados por Joschka Fischer– saben que se trata de una - oportunidad que no volverán a tener si fracasan. Y si Schroeder no logra - disciplinarlos, cuando la luna de miel termine podría formar una coalición - con los liberales, quienes se aliaron con la socialdemocracia en la época de - Helmut Schmidt.

- - FIN DE UN CAPÍTULO
- Helmut Kohl se jubila en el umbral del año 2000, después de ser líder de - su partido durante un cuarto de siglo, con lo cual superó el récord de Konrad - Adenauer y se acercó al de Otto von Bismarck. No en vano, 11 millones de - jóvenes alemanes son llamados los “hijos de Kohl”, porque no conocieron a - otro canciller.

- La noche de su aniquiladora derrota, en la central de la Unión Demócrata - Cristiana (la CDU), cerca de 10,000 personas esperaron más de una hora para - despedirse de su canciller. Kohl supo perder con dignidad. Ante sus atribulados correligionarios, asumió la responsabilidad total del fracaso - –“sin peros ni condiciones”– y anunció que dejaría el liderazgo del - partido.

- Desde 1945, la CDU nunca había obtenido una votación inferior a 40%. El - 35.2% alcanzado en las últimas elecciones representó una pérdida de casi - cinco puntos, que en la política alemana es igual a muerte.

- Incluso en el suroeste del país, tradicionalmente conservador, los votantes - le dieron la espalda. En el norte, el este y amplias regiones del occidente, la - población votó por los partidos de izquierda. En el estado de Renania - Palatinado –de donde es originario Kohl–, la Unión perdió por primera vez - la mayoría en unas elecciones generales.

- La derrota golpeó tan profundamente, que muchos la describieron como un “luto - de familia”. Al impacto inicial siguió una avalancha de recriminaciones en - las filas del partido, de las que no se salvó ni el mismo canciller. Aun así, - los democristianos alemanes se preparan para comenzar de nuevo, de cara a la - siguiente contienda electoral. El duelo quedó atrás.

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