El sacapuntas y el dragón

Un michoacano quita filo a los productos chinos.
Juliana Fregoso / Michoacán

Hace cuatro años Tajalápiz, fabricante de sacapuntas marca Reymi con sede -en Tlalpujahua, Michoacán, fabricaba 225,000 piezas diarias. La empresa -significaba 60% de la producción nacional y mantenía 250 empleos. Pero la -entrada de la competencia asiática lo aniquiló: hoy tiene 20 trabajadores que -producen 25,000 piezas al día.

- Ante esto, Efraín Ocaña García, dueño de Tajalápiz, interpuso una queja -por dumping en abril pasado ante la Secretaría de Economía (SE). En -julio la SE consideró procedente hacer una investigación que duraría 18 -meses, sin embargo, en este mes de octubre la secretaría podría imponer una -cuota compensatoria provisional que extraoficialmente sería de 300%.

- Antes, “la diferencia de precios era de 25%”, ahora el costo de -producción del sacapuntas mexicano anda en 38 centavos y el del chino, 8. “Nos -desplazaron por el bajo costo, no por la calidad”, lamenta Ocaña.

- Según el Diario Oficial, los cerca de 150 importadores de sacapuntas -afectaron, además de Tajalápiz, a los fabricantes Comercial y Manufactura (de -la marca Fito) y Productos Chateau.

- Para José Manuel Vargas Menchaca, jefe de la Unidad de Prácticas -Internacionales en la SE, los importadores (a sabiendas de la investigación y -posible cuota compensatoria) quizá decidan no traerlos, pues de comprar -cantidades fuertes antes que se emita la resolución “se les puede aplicar una -multa”, dice.

- En 2004 ingresaron a México 270 toneladas de sacapuntas (cada tonelada -contiene unos 400,000 unidades) de China, lo que de facto los convierte en -dueños de 80% del mercado nacional.

- Entre las pruebas que Tajalápiz presentó a la SE está un análisis -realizado en 2004 por Profeco. De cada 10 sacapuntas asiáticos cuatro -funcionaban mal, mientras que de cada cinco mexicanos ninguno presentó fallas.

- Por ahora, la última palabra la tiene la Secretaría de Economía.

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