El sordito

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Luis Hernández Martínez

¿Recuerdas cuando la dirección dijo que más de tres inasistencias equivalían a un “No Presentó (NP) la materia” en tu boleta? ¿También aquella ocasión en que tu profesor pidió una tarea que, para quien no la hiciera, significaba dos puntos menos en la calificación final y, claro, como no lo sabías, no la entregaste? ¿Y qué me dices del examen que reprobaste porque, simplemente, no escuchaste el aviso del maestro?

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Para ahorrarte cualquier desdicha o susto al término del semestre, debes evitar que el virus del “sordito” ataque tu apretada agenda de actividades académicas. Este microorganismo, en su expresión más dañina, acaba con todo el esfuerzo que invertiste para levantarte, de lunes a viernes, a las 5:30 de la mañana. Es inexplicable pero, según los científicos, este mal no altera tus planes de fiesta, salidas al cine o conciertos, por ejemplo.

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¿Cómo inmunizarte? Imposible, no existe vacuna. Pero aquí tienes algunos síntomas que, si avanzan, afectará tu desempeño:

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  • Algo escuchaste  sobre el examen pero, la verdad, es un tema que prefieres no abordar
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  • El maestro no habla fuerte y, de la tarea final, sólo se enteraron sus consentidos. Claro, tú no eres uno de ellos
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  • La presión e la universidad ha sido tanta que urge alguna actividad extra muros que termine con tu estrés. Una escapada al cine, por ejemplo
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